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Manejo de Plagas Artrópodas de la Cebolla

Richard W. Straub
Departamento de Entomología
Universidad de Cornell - Estación Agrícola Experimental NYS
Lab. de Investigación del Valle del Hudson
Highland, NY 12528

Charles J. Eckenrode
Departamento de Entomología
Universidad de Cornell -
Estación Agrícola Experimental NYS
Geneva, NY 14456

Traducción al castellano por el Dr. Rafael E. Cancelado
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Muchos historiadores que tratan sobre alimentos sitúan los primeros cultivos de cebolla a orillas del Mediterráneo como unos 5.000 años atrás. La Asociación Nacional de Cebolla dice que las cebollas fueron sembradas primero en Irán y Pakistán. Otros creen que se originó en Asia central. Pero como varios cientos de primos de la cebolla crecen silvestres en las regiones templadas del mundo, es muy probable que se las hayan comido durante decenas de miles de años. Además de su sabor y sus propiedades nutricionales, a esta hortaliza se le han atribuido muchos poderes curativos a través de los siglos - la planta o partes de ella han sido prescritas para una variedad de males incluyendo toses, resfríos, males del estómago, cáncer y problemas del corazón.

Se dice que la cebolla, Allium cepa, era cultivada en América tan temprano como 1629, y actualmente se produce en todas las regiones de los Estados Unidos. La cebolla se produce como hortaliza verde, los tipos de manojo, o como bulbos. Las cebollas sembradas para bulbos son clasificadas bien sea como tipos para consumo fresco o para almacenamiento. Las cebollas para consumo fresco son los cultivos de primavera y verano, de alto contenido de agua y azúcar y notables por su sabor dulce y suave. No se conservan bien en almacenamiento y deben ser llevadas al mercado relativamente pronto después de la cosecha. Las cebollas para almacenamiento están disponibles durante el otoño y el invierno. Tienen un sabor más fuerte, usualmente son de menor tamaño, tienen el picante tradicional de la cebolla y se conservan bien en almacenamiento. Ambos tipos de cebolla se producen suelos minerales o en suelos con alto contenido de materia orgánica, los suelos de 'estiércol', dependiendo de la región.

La cebolla está sujeta a cierto número de plagas causadas por enfermedades (v.gr., carbón de la cebolla, mildiú lanoso, raíz rosada, pudrición del cuello, añublo foliar por Botrytis y muchas otras). En comparación, hay pocos artrópodos plagas, pero pueden causar serias pérdidas a la producción de cebolla. Las plagas artrópodas discutidas aquí pueden ser problemas en una o más de las áreas de América del Norte.

ESPECIES QUE SE ALIMENTAN DEL BULBO O DE LAS RAÍCES

maggot2.jpg (11041 bytes) Fotografía: Estados del ciclo de vida de la cresa de la cebolla.

La cresa [gusano] de la cebolla, Hylemya (=)Delia antiqua (Meigen) (Diptera: Anthomyiidae), es el insecto plaga más importante y consistente de la cebolla en Canadá y los estados del noreste y el norte central de los Estados Unidos, particularmente donde las cebollas se siembran de manera continua en los mismos suelos. Esta plaga llegó a América por primera vez en 1841, procedente de Europa y desde entonces frecuentemente ha devastado los cultivos de cebolla. La cresa de la cebolla ataca solo miembros de la familia Alliaceae y la cebolla es uno de los hospederos preferidos, pero también infesta al ajo, el puerro, la shallota [o chalote] y los cebollinos. Ataca tanto la cebolla trasplantada y la sembrada de bulbillos como la de siembra directa.

La cresa de la cebolla pasa el invierno en un pupario en el suelo. Los adultos son algo más pequeños y más delgados que las moscas caseras, pero en general se les parecen mucho en apariencia general. En la mayoría de las regiones templadas anualmente hay tres generaciones. La descendencia larval que emerge de las moscas en la primavera usualmente causa el mayor daño porque las plantas son más vulnerables al ataque durante el estado de plántula. Las moscas viven 2-4 semanas y son capaces de emigrar distancias de 1,6 kilómetros en búsqueda de hospederos adecuados. El apareamiento ocurre de una semana a 10 días después de la emergencia y las moscas hembras ovipositan sobre el suelo cerca de las plantas u ocasionalmente sobre las hojas más jóvenes o los cuellos de las plantas. Cada hembra es capaz de poner varios cientos de huevos. Las larvas recién nacidas se mueven por el suelo hacia abajo y usando sus partes bucales en forma de gancho, entran por la base de la planta de cebolla alimentándose de los tejidos en la vecindad de la placa basal. Una sola planta puede ser infestada por más de una larva, y si las plantas mueren antes que las larvas completen su desarrollo, las cresas emigran a plantas cercanas que estén intactas en búsqueda de comida adicional; una sola cresa puede matar más de 20 plántulas. Hay tres ínstares larvarios.

omdam2.jpg (16546 bytes) Fotografía: progresión del daño de una cresa de la cebolla.

El primer signo de daño por la cresa de la cebolla es el marchitamiento del follaje, después de lo cual se torna flácido y colapsa. Este daño es particularmente notable cuando las plantas están en el estado de plántula; las cresas frecuentemente destruyen grupos de plantas lo cual resulta en un cultivo a parches. Las cebollas más grandes pueden sobrevivir a la infestación, pero su crecimiento distorsionado acompañado de la pudrición de los tejidos hace que no se puedan llevar al mercado. Al momento de la cosecha han ocurrido considerables pérdidas de bulbos debido a lo que come la cresa de esta plaga durante la parte final del cultivo, cuando los bulbos están siendo curados en el campo.

Aunque históricamente esta plaga ha desarrollado resistencia a insecticidas bastante rápido, el control efectivo de la cresa de la cebolla descansa principalmente en la aplicación apropiada de insecticidas en los surcos. Recientemente, un tratamiento de la semilla con un regulador del crecimiento de los insectos se ha mostrado promisorio. Este tratamiento es efectivo con una cantidad relativamente baja de ingrediente activo por hectárea. Actualmente se están haciendo esfuerzos para obtener el registro de este nuevo protectante de plantas. Como a los tratamientos al momento de la siembra les falta la persistencia para controlar las generaciones de mediados y finales de la estación, a menudo se usan aspersiones de insecticidas adulticidas. Sin embargo, debido a la movilidad de las moscas, se ha cuestionado la efectividad de los adulticidas.

Cuando sea posible, la rotación de cultivos por dos o más años o aislar unos campos de cebolla de los otros puede reducir significativamente las poblaciones de cresas durante varias estaciones. La atención estricta a las buenas labores de campo debe incluir la destrucción de cebollas voluntarias [no sembradas, que quedan de las siembra anterior] o cebollas desechadas en el campo y la destrucción de basura sacada de los depósitos de cebolla, prácticas que eliminan posibles fuentes de infestaciones de cresas de la cebolla. Debe evitarse cualquier daño mecánico a las plantas de cebolla en crecimiento porque el follaje con daños sirve para atraer a las moscas que están poniendo huevos. La cresa de la cebolla tiene muchos enemigos naturales potenciales pero no se sabe de ninguno que sea efectivo, principalmente porque la mayoría de los campos comerciales de cebolla reciben múltiples tratamientos foliares de insecticidas y fungicidas. Los actuales cultivares de cebolla difieren muy poco en su susceptibilidad al ataque, aunque algunos cultivos estrechamente relacionados como el puerro son menos dañados por esta plaga.

En Holanda, se ha implementado con algún éxito la producción masiva y la liberación inundativa de moscas esterilizadas. Esta estrategia también ha recibido una considerable cantidad de investigación en Ontario, Canadá. Se ha concluido que, aunque esta técnica es biológicamente factible, bajo las presentes condiciones no es económicamente competitiva con los insecticidas del suelo.

mite2.jpg (13501 bytes) Fotografía: Arañita o ácaro del bulbo sobre un céntimo de los E.E.U.U.

El ácaro del bulbo, Rhizoglyphus robini Claparede (Astigmata: Acaridae), es una especie cosmopolita que ha logrado el rango de plaga en países tan diferentes como Australia, Israel, Japón y los Estados Unidos. Su amplio rango de hospederos incluye cebolla, ajo, lirios, gladiolos, cereales y muchos otros cultivos. También se alimenta de materia orgánica en el suelo. El primer registro publicado de R. robini como plaga de la cebolla en los Estados Unidos data de 1955, cuando se lo reportó brevemente como una plaga de la cebolla comercial en Nueva York. Desde 1995, se ha presentado de esporádicamente en este estado y ha causado grados significativos de daño económico.

La mayor parte del daño causado por el ácaro del bulbo ocurre en las raíces y la placa basal, pero estos ácaros han sido encontrados en bolsas dentro de los tejidos de los bulbos en crecimiento de plantas que de otra manera estaría sanas. Los síntomas de daño por encima del suelo son muy similares a los de la cresa de la cebolla y del mismo modo, el daño del ácaro es más grave en las plántulas de cebolla. Plantas severamente dañadas eventualmente pierden sus raíces y se vuelcan. El daño también se manifiesta en infecciones de patógenos fungosos y bacteriales que pueden entrar por las heridas abiertas por los ácaros.

Aunque los aspectos específicos de la biología y el comportamiento del ácaro del bulbo en hábitats de cebolla aún no están claros, los reportes de otros sistemas de cultivos son reveladores. El ácaro del bulbo está extremadamente bien adaptado a su hábitat del suelo: prefiere alimentarse de tejido fresco, pero puede sobrevivir en muchos materiales orgánicos incluyendo plantas muertas, insectos muertos y estiércol; puede sobrevivir hasta cinco semanas sumergido bajo agua; es capaz de escapar a condiciones adversas, tales como sequía y frío extremo, moviéndose más profundo dentro del suelo. El segundo estado ninfal, o hipopus, puede usar su especializada placa de succión para adherirse a animales rastreros o voladores, o a equipos agrícolas, y de esta manera se dispersa a nuevos lugares.

Las poblaciones del ácaro del bulbo pueden aumentar rápidamente. En condiciones óptimas, las hembras pueden vivir hasta 40 días y producir 700 huevos; los machos pueden vivir hasta por 73 días. Se estima que en condiciones de campo, una generación se puede completar aproximadamente en cuatro semanas. No hay pesticidas registrados para la supresión de esta plaga de la cebolla. Como tiene un rango de hospederos tan amplio, la mayoría de rotaciones de cultivos no permiten su manejo. Aunque el ácaro probablemente existe en algún nivel en la mayoría de los ambientes de suelos agrícolas, se cree que el daño económico ocurre cuando hay alguna alteración, tal como la reducción de los enemigos naturales, o una súbita infusión de materia orgánica en forma de abono verde que le permite a la población residente aumentar a niveles dañinos. Actualmente se han estructurado esfuerzos de investigación para monitorear los niveles dañinos de los ácaros y para aclarar los factores que causan los aumentos.

Fotografía - adulto del ácaro del bulbo.

ESPECIES QUE SE ALIMENTAN DE LAS HOJAS O DEL TALLO

thrips2.jpg (17594 bytes) Fotografía del thrips de la cebolla.

El thrips de la cebolla, Thrips tabaci Lindeman (Thysanoptera: Thripidae), es una seria plaga de la cebolla en la mayoría de las áreas de producción de los Estados Unidos y Canadá. Casi todas las plantas de hortaliza de los jardines, algunas forrajeras y cultivos de granos, y muchas malezas le sirven de hospederos.

El thrips de la cebolla, del cual antes se creía que tenía un aparato bucal raspador, ahora sabemos que tiene apéndices bucales asimétricos que comprenden un solo estilete mandibular que es usado para perforar el tejido de la planta; los estiletes maxilares que forman un tubo para alimentación son usados para succionar los líquidos de la planta mediante un bombeo cibarial. El daño a las plantas resulta de la destrucción de los tejidos epidermales y la remoción de savia celular de células individuales del mesófilo. La alimentación de las ninfas generalmente se concentra en los tejidos jóvenes entre las vainas de las hojas y el tallo, pero no es rara una extensa alimentación de los adultos en tejidos más maduros. Las hojas afectadas muestran manchas blanquecinas o cloróticas, como si se las hubiera raspado con arena. Si la alimentación es severa, particularmente en condiciones secas, las puntas de las hojas toman un color marrón. La alimentación prolongada por infestaciones de thrips eventualmente pueden matar las plántulas, reducir el tamaño de los bulbos al disminuir la fotosíntesis y aumentar la incidencia de pudriciones en las hojas y los bulbos.

Los adultos pasan el invierno en campos de leguminosas y de granos cereales usualmente a comienzos o mediados del verano y de ellos emigran hacia la cebolla y otros cultivos preferidos como hospederos tales como repollo. En algunos casos, tal vez debido a que los hospederos de invernación han sido cosechados, ha habido emigraciones masivas en períodos de tiempo muy cortos. Los huevos son puestos dentro de las hojas de la cebolla y revientan en cuatro a 10 días, dependiendo de las temperaturas. Los machos no tienen alas y son escasos, y las hembras regularmente se reproducen sin apareamiento - permitiendo un rápido incremento de las poblaciones cuando las condiciones son favorables. Dependiendo del tiempo de inmigración en los campos de cebolla y las condiciones ambientales, hay de tres a cinco generaciones por año, las cuales se traslapan.

El manejo efectivo de los thrips de la cebolla dependen principalmente de aspersiones foliares de insecticidas basados en ciertos umbrales de tratamiento, usualmente de dos a cuatro ninfas por hoja. Como las ninfas se alimentan entre la vaina de la hoja y el tallo, es difícil que haya contacto entre ellas y las aspersiones de insecticidas - en consecuencia se recomienda presión alta y altos volúmenes de agua. Los cultivares comerciales de cebolla difieren muy poco en sus susceptibilidad al ataque, aunque los reportes de investigación sugieren que los tipos de cebolla con follaje abierto y brillante, son menos apropiados para el desarrollo de los thrips de lo que son los que tienen las hojas más verticales, cerosas y con interfaces foliares más cerradas. Debido a su movilidad, la rotación de cultivos o el aislamiento de fuentes de inmigración tienen poco efecto en las infestaciones de thrips de la cebolla.

cutwrm2.jpg (15947 bytes) Fotografía: larva del gusano cortador negro y el daño.

El gusano cortador negro, Agrotis ipsilon (Hufnagel) (Lepidoptera: Noctuidae), es un insecto cosmopolita del cual se sabe que ataca por lo menos 49 especies de plantas. Las infestaciones en cebolla y otros cultivos de hortalizas a menudo ocurren excepcionalmente temprano en la primavera. La evidencia sugiere los padres de estas poblaciones tempraneras en la estación son, bien sea inmigrantes muy tempranos de las regiones del sur, o que han pasado el invierno en la vecindad en forma de pupas. Las infestaciones de la cebolla son esporádicas de un año para otro, y no se han encontrado métodos confiables para predecir la ocurrencia de esta plaga.

Las polillas hembras del gusano cortador negro son atraídas a los campos que tienen malezas, especialmente malezas anuales de primavera o invierno y perennes tales como Drymaria, verdolaga, bolsa del pastor, pasto picante [Lepiduim flavum] y cohete amarillo [Barbarea vulgaris]. Por tanto, campos enmalezados que son trabajados poco antes de la siembra son sitios probables de infestación. Las polillas son atraídas en un grado menor hacia los cereales, tales como avena o trigo, que a menudo son usados como cultivos de cobertura durante el invierno en muchas áreas de producción de cebolla.

Los huevos del gusano cortador negro son depositados de uno en uno o en grupos pequeños, sobre las hojas o tallos de hospederos atractivos. Para alimentarse, las larvas recién nacidas se establecen justo por debajo de la superficie del suelo. Como las larvas comen la parte de la planta que está por debajo del suelo, cuando ellas continúan alimentándose halan la parte que está por encima del suelo hacia la celda de alimentación - de modo que parece como si las plantas se estuvieran hundiendo en el suelo. Una sola larva puede consumir parcialmente un número de plantas de cebolla desde el estado de plántula hasta el de cinco hojas. Las infestaciones en cebolla usualmente se limitan a las primeras siembras de primavera.

El manejo del gusano cortador negro a menudo descansa en un alto volumen de aplicaciones de insecticidas dirigidas a la base de las plantas. Este método es de valor dudoso porque es difícil hacer que el producto tóxico entre contacto con las larvas y usualmente ellas tienen un avanzado estado de madurez antes de la detección y el tratamiento. Una opción de posible manejo cultural sería incluir una arada de otoño para reducir las malezas anuales de invierno o primavera y las perennes que sirven como plantas atractivas para la oviposición en la primavera siguiente.

Enlaces en la WWW Relacionados con Cebollas:

Enlaces a sitios de la red sobre cebolla
Asociación Nacional de Cebolla
University of Florida, IFAS, EDIS - onion links
University of California, UC IPM Online, Statewide Integrated Pest Management Program, How to manage pests - onion and garlic
Texas A&M University - Onions in Texas
APSnet, Diseases of Onion (Allium cepa L.)
New Mexico State University - Onion Breeding Program
North Carolina State University - onion info
North Dakota State University, onion factsheet
Oregon State University: PNW Weed Managment Handbook - Onions
Purdue University, Allium cepa L.
Cornell University, CIIFAD, Global Crop Pests, Allium

 

Referencias Seleccionadas

Eckenrode, C. J. y J. P. Nyrop. 1995. Onion maggot management in New York, Michigan, and Wisconsin. New York's Food and Life Sci. Bull. (Plant Sciences). No. 144. 2 pp.

Ellis, P.R. y C.J. Eckenrode. 1979. The onion maggot and its control in New York. New York's Food and Life Sci. Bull. (Plant Sciences) #79. 4pp.

Griffith, Fred y Linda. 1994. Onions, onions, onions. Chapters Pub. Ltd., Shelburne, VT, 05482. 384 pp.

Hoffmann, M.P, C.H. Petzolt y A.C. Frodsham. 1996. Integrated pest management for onions. New York State IPM Prog. Pub. #119. 78pp.

Hodson, W.E.H. 1928. The bionomics of the bulb mite, Rhizoglyphus echinopus Rumoze and Robin. Bull. Entomol. Rsh. 19:187-200.

Lewis, T. 1973. Thrips: their biology, ecology, and economic importance. Academic Press. Londres.

Sherrod, D.W. J.T. Shaw y W.H. Luckmann. 1979. Concepts on black cutworm field biology in Illinois. Environ. Entomol. 8:191-5.


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