Sistemática y Características Biológicas
Traducción al castellano por el
Dr. Rafael E. Cancelado
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Fotografía: Comportamiento de cortejo en Linsleya (Coleoptera: Meloidae).
La sistemática comúnmente es definida como el estudio de la diversidad biológica y
las relaciones entre organismos. La taxonomía, ese componente de la sistemática que se
enfoca específicamente en la teoría y práctica de la clasificación, no es claramente
separable y frecuentemente ambas son usadas de manera intercambiable por los biólogos.
Este capítulo primero revisará brevemente la importancia de la sistemática para la
empresa de manejo de plagas y luego resumirá el uso de las características biológicas
en la investigación sistemática. Se hará énfasis sobre los insectos entomófagos
debido a su significativo papel en manejo de plagas y porque en la sistemática de esos
grupos frecuentemente se han empleado las características biológicas. En sistemática a
menudo se hace una distinción entre la clasificación superior y la clasificación a
nivel de especie. Aquí también será útil discutir el papel de las características
biológicas a esos dos niveles.
Importancia de la Sistemática
La sistemática juega un papel central en biología al suministrar los medios para
caracterizar los organismos que estudiamos. Por medio de la producción de clasificaciones
que reflejan las relaciones evolucionarias también permite predicciones e hipótesis que
pueden ser sometidas a prueba. Al permitir que los taxa (grupos taxonómicos; en singular:
taxón) sean identificados correctamente, las clasificaciones ofrecen una clave para la
literatura y maneras para organizar la información (Danks 1988). Nuestra habilidad para
predecir las características biológicas es un producto particularmente valioso de las
clasificaciones que a menudo tomamos por descontado. Por ejemplo, es solamente como
resultado de clasificaciones robustas que podemos asumir con una seguridad razonable que
cualquier avispa de las familias Trichogrammatidae o Scelionidae es un parásito de huevos
de insectos, que una especie de Pipunculidae (Diptera) es un parásito de Homoptera, que
una avispa identificada como una Signiphoridae es probable que sea un hiperparásito por
medio de otras especies de chalcidóideos, y que un adulto de los escarabajos de ampollas
del género Epicauta es fitófago, pero que tiene un estado larvario que se
alimenta de huevos de saltamontes.
En manejo de plagas la importancia de una sistemática razonable es obvia. Las especies
de plagas y sus enemigos naturales deben ser identificados correctamente antes de que
puedan ser considerados medidas adecuadas de control. Armados con una identificación
automáticamente sabemos algo sobre la biología y distribución del organismo plaga. Si
la especie de plaga ha sido estudiada anteriormente, la literatura puede ser decantada
para obtener información. Si no ha sido estudiada, se pueden tomar ciertas medidas
preliminares con base en el conocimiento acumulado sobre especies relacionadas. Si es una
plaga exótica y se está contemplando el control biológico, la identificación puede
ayudarnos a determinar el lugar de origen original de la especie y el área donde
posiblemente sea más productiva la exploración en el extranjero para buscar parásitos,
predatores o patógenos. De igual manera, la identificación de los enemigos naturales que
ya existen permite una estimación de la importancia del control natural y la probabilidad
de que se requiera la introducción de especies exóticas.
Los entomólogos de manejo de plagas siempre deben tener en mente que la sistemática,
como cualquier otra empresa científica, no es un campo estático. En consecuencia, las
clasificaciones, que en último análisis son hipótesis sobre relaciones, lo mismo que
las identificaciones que ellas permiten, son provisionales y están sujetas a cambio,
particularmente a medida que se descubren nuevos taxa y nuevas características. Las
identificaciones se requieren y en muchos casos son hechas antes de que el grupo haya sido
estudiado taxonómicamente de manera adecuada. Por ejemplo, Trichogramma, un
género de parásitos de huevos de insectos comúnmente se usa en programas de liberación
aumentativa contra Lepidoptera que son plagas, y ha sido del interés de entomólogos por
más de un siglo. Estas diminutas avispas son extremadamente difíciles de identificar y
hasta hace poco su diversidad fue enormemente subestimada. Mientras que hasta finales de
los años 1960 se consideraba que solo seis especies eran identificables, ahora se conocen
más de 150 especies (Pinto y Stouthamer 1994). No sobra decir que, la mayoría de los
nombres de especies usados en la vasta literatura sobre Trichogramma de los
últimos 100 años son incorrectos o al menos sospechosos. Como los especímenes sobre los
cuales se basan los datos publicados rara vez eran preservados, no podemos verificar las
identificaciones originales o determinar los nombres nuevos que son correctos con base en
el conocimiento actual. Como resultado, muy poquito de esta considerable cantidad de
literatura es útil para los investigadores modernos. Por esta razón es absolutamente
imperativo que los investigadores guarden de manera segura los resultados de su
investigación, depositando especímenes de garantía en una colección de calidad. Esto
es particularmente importante para insectos entomófagos, un grupo que por el pequeño
tamaño de su cuerpo y la homogeneidad morfológica, son conocidos taxonómicamente de
manera más pobre que la mayoría. Por ejemplo, se ha estimado que no más del 10-30% de
los Hymenoptera parásitos en existencia han sido descritos hasta ahora (Rosen 1986).
Características y su uso en Sistemática.
Las características taxonómicas han sido definidas de diversa manera, pero para
nuestro propósito las podemos considerar como atributos de un taxón, los cuales permiten
su diferenciación o potencial diferenciación de los otros. Se ha establecido la
hipótesis de que los caracteres o rasgos usados en taxonomía están bajo control
genético, aunque esto rara vez se ha probado de manera directa. Los caracteres son usados
para construir las clasificaciones y para identificar los taxa reconocidos por las
clasificaciones. Un carácter útil para la identificación no necesariamente es útil
para construir una clasificación, y viceversa. La características taxonómicas pueden
organizarse convenientemente en categorías como morfológicas, fisiológicas,
moleculares, ecológicas, reproductivas y de comportamiento. Para nuestros propósitos
"caracteres biológicos" se referirá específicamente a las últimas tres
categorías. Las características reproductivas aquí se restringen al modo de
reproducción y a la compatibilidad reproductiva.
La gran mayoría de las clasificaciones y claves para identificación se basan en
características morfológicas. Esto no es porque sean inherentemente mejores para la
sistemática sino porque son más fáciles de observar y de evaluar en cuanto a sus
variaciones. Las otras clases de caracteres a menudo requieren equipos costosos, material
vivo y son más difíciles de avalar. Particularmente, con las características que no son
morfológicas no es un asunto trivial estimar las variaciones. Suponiendo que haya
colecciones razonablemente completas en museos, es una cosa relativamente sencilla
determinar si una característica morfológica ocurre en todo el rango de una especie, en
todos o solo en un subgrupo de las especies conocidas de un género, en todas o solo en un
subgrupo de los géneros conocidos de una familia, etc. La documentación equivalente para
que haya consistencia en características biológicas tales como preferencia por el
hospedero o incompatibilidad reproductiva, requiere mucha más energía y recursos. En
consecuencia el peligro de basar hipótesis taxonómicas en datos insuficientes
generalmente es mayor cuando se enfatizan las características no morfológicas. Esto no
debe desestimular el uso de fuentes de caracteres no tradicionales en sistemática, de
hecho a menudo son indispensables, simplemente se trata de enfatizar la importancia de un
muestreo adecuado. Ciertamente, las clasificaciones y los conceptos de especie son más
robustos cuando se basan en y están soportados por, una variedad de fuentes de
caracteres.
Uso de caracteres biológicos en clasificación superior
Las características biológicas han sido usadas frecuentemente en todos los niveles de
las clasificaciones altas, v.gr. para establecer hipótesis sobre las relaciones
filogenéticas entre especies reconocidas o grupos de especies. Las características
ecológicas y de comportamiento han sido particularmente populares. Por razones obvias,
las características reproductivas son las empleadas más comúnmente en la formulación
de los conceptos de especie.
En muchos casos, los taxa son agrupados de manera informal con base en las
características biológicas simplemente por razones heurísticas o de conveniencia. Por
ejemplo, dividir los Hymenoptera parásitos en idiobiontes (hospederos que son muertos
inmediatamente o muy pronto después de la oviposición) y coinobiontes (hospederos que se
pueden desarrollar durante cierto período de tiempo después de la oviposición) son
agrupaciones artificiales útiles, en las cuales no se busca que haya una relación. Sin
embargo, en otros casos las características biológicas han sido consideradas de manera
inapropiada como de importancia especial y se les ha dado peso como indicadores de
agrupamientos naturales, sin prestarle atención a la evidencia contradictoria de otras
características. Entonces, las familias de parasitoides Rhipiphoridae y Meloidae
(Coleoptera), y en algunos casos también los Strepsiptera, han sido colocados juntos
principalmente debido a similitudes de desarrollo y comportamiento (todos tienen un primer
instar larval que es forético y un desarrollo hipermetamórfico). Después de considerar
otras características estas agrupaciones no se pueden justificar y las similitudes se
deben atribuir a una evolución convergente y no a homología (similitudes derivadas de un
antepasado común).
De una manera ideal, la prueba de la relativa confiabilidad de las características
ecológicas y de comportamiento de agrupaciones naturales descansa en su incorporación
con otros caracteres para análisis filogenético usando metodología cladística, o
subsecuentemente haciendo mapas de ellas en cladogramas previamente establecidos. De
cualquier modo, es posible establecer hipótesis sobre la secuencia del cambio evolutivo
de estas características y los niveles de homología/convergencia en comparación con las
de las características morfológicas. Obviamente son las más útiles para clasificación
aquellas características que muestran la menor convergencia (u homoplasia). Aunque la
utilización de la ecología y el comportamiento claramente es un campo en desarrollo;
parece infundada la preocupación de que estas características sean más homoplásticas
que las características morfológicas y por tanto menos confiables para estimar las
relaciones filogenéticas (Wenzel 1992, Miller y Wenzel 1995). Estas conclusiones se basan
en el análisis de características filogenéticas o cladísticas usando principios
desarrollados por el sistemático alemán Willi Hennig.
Las clasificaciones filogenéticas pueden tener valor para predecir datos de la
historia de vida para grupos con biologías que no se conocen completamente. Gauld (1986)
ha esquematizado tal aplicación de las clasificaciones para la subfamilia Labeninae de
los ichneumónidos. El análisis cladístico hecho con base en las características
morfológicas reconoció cuatro linajes: Labenini, Groteini, Poecilocryptini y
Brachycyrtini. Armado con este análisis y un magro conocimiento de la biología de los
labeninos, Gauld presentó como hipótesis un escenario de la evolución de las
características biológicas de la subfamilia. Él también notó que las características
biológicas generales de un grupo pobremente estudiado a menudo se pueden predecir con
base en los datos de un grupo hermano (el taxón filogenéticamente más estrechamente
relacionado) del cual se conocen tales características.
Shaw (1988) ofrece un excelente ejemplo de cómo una característica biológica, en
este caso la utilización del hospedero en los Braconidae y en particular en los
Euphorinae, se puede evaluar filogenéticamente. Para esto, él primero construyó
árboles filogenéticos con la sola base morfológica. Luego, en los mapas resultantes
fueron mapeadas las asociaciones de hospederos en varias tribus. Los Euphorinae utilizan
como hospedero el estado adulto de varios taxa de insectos. El parasitismo de adultos es
poco común en los Braconidae pero también se conoce en los Neoneurinae y Aphidiinae.
Algunos se sentirían tentados a darle peso a esta característica y sugerir que esta
importante propiedad, tan rara en la familia, indica la relación de estas tres
subfamilias. Sin embargo, el análisis filogenético demuestra que de ninguna manera este
es el caso. El parasitismo de adultos está muy pobremente correlacionado con otras
características, lo cual sugiere que no es un carácter homólogo sino que ha
evolucionado independientemente en cada subfamilia. Shaw también demuestra que entre los
numerosos grupos de insectos atacados por euforinos, el origen del parasitismo de adultos
en la subfamilia probablemente fue por vía de los Chrysomelidae, y presenta hipótesis
para la secuencia de cambios de hospederos en las diferentes tribus. Él encuentra
evidencia de que estos cambios de hospederos en algunos casos lo son hacia taxa
estrechamente relacionados, y en otros casos a taxa no relacionados pero que están en los
mismos microhábitats.
Uso de caracteres biológicos a nivel de especie
El uso taxonómico de caracteres biológicos es más común al nivel de especie. En
lugar de ser usados para demostrar las relaciones, la búsqueda a ese nivel es para
caracteres específicos de la especie que permiten la separación o identificación. Tales
caracteres se usan muy frecuentemente en grupos entomófagos de insectos porque (1) a
menudo tales datos se acumulan en el proceso de estudios de control biológico y (2)
muchos taxa son morfológicamente conservadores, y requieren otras fuentes de caracteres
para identificación y caracterización óptimas. La mayoría de las hipótesis modernas
sobre especies en grupos animales bisexuales siguen el concepto de especies biológicas y
son portadoras de la suposición del aislamiento reproductivo de especies estrechamente
relacionadas. Especies que están aisladas reproductivamente pero que son
morfológicamente idénticas o casi, se denominan especies crípticas. En insectos
entomófagos, los caracteres que más frecuentemente se usan para ayudar a distinguir
especies crípticas de insectos, son reproductivas, ecológicas y de comportamiento.
Datos Ecológicos. Desconexiones de hospederos o hábitats entre formas
morfológicamente similares a menudo ofrecen pistas de que hay involucradas especies
crípticas. Numerosas especies de insectos entomófagos fueron reconocidas solo después
de haber encontrado diferencias ecológicas. En algunos casos, esas diferencias aumentaron
la confianza del sistemático en que características morfológicas previamente
detectadas, aunque menores, eran significativas a nivel de especie; en otros casos,
facilitaron su descubrimiento. Aunque se ha acumulado relativamente poca información
biológica para insectos entomófagos, parece que a nivel de especie la preferencia por
microhábitats puede ser más específica que la preferencia por hospederos. Por ejemplo,
en el género Trichogramma se sabe que todas las especies estudiadas con alguna
profundidad parasitan los huevos de una variedad de hospederos (Pinto y Stouthamer 1994).
Sin embargo, perece que en este género hay considerable especificidad por el hábitat.
Algunas especies prefieren hábitats de campo, otras se encuentran más frecuentemente en
situaciones arbóreas, otras prefieren pantanos, y algunas son comunes en hábitats
alterados pero están ausentes de las áreas naturales adyacentes. Aún dentro de un
hábitat particular puede haber considerable preferencia. Norlund (1994) cita ejemplos que
demuestran que para ciertas especies la parasitación del huevo hospedero depende de la
planta de cultivo sobre la cual es puesto, y Pinto y Stouthamer (1994) notaron que en el
sur de California diferentes Trichogramma están asociadas con diferentes especies
de plantas de chaparral que crecen unas al lado de las otras. En la familia Ichneumonidae,
uno de los grupos más grandes de insectos, ocurren preferencias similares por el
microhábitat. De nuevo, éstos son considerados como de un significado mucho mayor que la
preferencia por el hospedero.
Esto no niega la importancia potencial de las diferencias entre hospederos para
señalar las diferencias entre especies. Hay varios casos de especies crípticas asociadas
con diferentes hospederos. Por ejemplo, Trioxys utilis Muesebeck, un Braconidae
Aphidiinae introducido a California contra el áfido machado de la alfalfa, Therioaphis
maculata (Bucktron), es morfológicamente muy similar a T. pallidus (Haliday),
introducido para el control del áfido del nogal, Chromaphis juglandicola (Kaltenbach).
Ambas especies fueron consideradas conespecíficas durante algún tiempo (Rosen 1986).
También se sabe de casos de especies estrechamente relacionadas del mismo género que
ocupan diferentes niveles tróficos como parásitos e hiperparásitos del mismo hospedero
y en el mismo hábitat. Aunque la preferencia por el hospedero inicialmente puede sugerir
que están involucradas especies diferentes, como es el caso de Trioxys, una vez
que el los taxa son bien estudiados también se encuentran diferencias de hábitat,
incompatibilidad reproductiva y pequeñas diferencias morfológicas.
Datos de comportamiento. Las diferencias de comportamiento presentan una rica
fuente de caracteres para la sistemática de insectos a todos los niveles pero
particularmente para la discriminación de especies. Muy a menudo las diferencias entre
poblaciones, que parecen ser conespecíficas, señalan que hay especies crípticas
involucradas. De nuevo, estar conscientes de tales datos con frecuencia lleva al
descubrimiento de diferencias anatómicas que antes no habían sido apreciadas. El
comportamiento de apareamiento a menudo es particularmente rico en comportamientos
específicos a nivel de especie. Algunas veces el uso de estas características es la
manera más fácil de separar especies similares de Hymenoptera parásitos en el campo o
al hacer importaciones. Como el cortejo tiene una alta respuesta a selección sexual,
cambia mucho (Miller y Wenzel 1995). Esto limita su utilidad taxonómica a niveles
superiores, pero aumenta la probabilidad de diferencias a nivel de especie. Excelentes
ejemplos de diferencias de cortejo entre especies crípticas de Hymenoptera parásitos se
presentan en los géneros Muscidifurax (Pteromalidae), Monodontomerus
(Torymidae) y Aphytis (Aphelinidae). En ambos sexos de Aphytis actos
evidentes de comportamiento están acoplados con la liberación de feromonas sexuales
específicas para la especies. Además de los comportamientos de cortejo y copulación,
otros tipos de comportamiento tales como la búsqueda y el hallazgo del hospedero también
pueden diferir entre parientes muy cercanos.
En ciertos taxa, las características de comportamiento pueden ser de alguna utilidad
taxonómica a niveles por encima de la especie. Por ejemplo, en los escarabajos de
ampollas (Meloidae) los grupos de género o especie a menudo se pueden caracterizar por la
posición que toma el macho durante la realización del cortejo. El macho puede cortejar
desde una posición de montado sobre la hembra como en Meloe (Fig. 1), desde una
posición de no montado, detrás de la hembra como en Linsleya (Fig. 2), o cara a
cara con la hembra como en Tegrodera (Fig. 3). En los Meloidae, la posición de
copulación es particularmente útil para caracterizar las subfamilias. En Nemognathinae
los machos copulan en una posición de montados como es en la mayoría de los Coleoptera,
mientras que en los Meloinae lo hacen en una posición lineal (Fig. 4).
   
Fig. 1. Comportamiento de cortejar montado en Meloe.
Fig. 2. Comportamiento de cortejar posterior en Linsleya.
Fig. 3. Comportamiento de cortejar anterior en Tegrodera.
Fig. 4. Comportamiento copulatorio en Lytta ilustrando la posición lineal característica
de la subfamilia Meloinae.
En muchos casos las características de comportamiento corresponden a características
morfológicas cuya función solo se vuelve clara una vez que se comprende el
comportamiento. Por ejemplo, ahora se sabe que en Tegrodera los interesantes surcos
en la cápsula de la cabeza de los machos (Fig. 5) tienen una función durante el cortejo.
Durante las exhibiciones de apareamiento (Fig. 3) el macho agarra las antenas de la hembra
con las suyas y las coloca repetidamente en esos surcos los cuales presumiblemente sirven
como un reservorio para feromonas de contacto de alguna clase. La mayoría de las
características de dimorfismo sexual que se encuentran en los insectos están asociadas
con el comportamiento reproductivo, aunque en la mayoría de los casos su uso específico
sigue siendo un misterio.
 
Fig. 3. Comportamiento de cortejar anterior en Tegrodera.
Fig. 5. Cápsula de la cabeza de un macho de Tegrodera mostrando los surcos empleados en
la manifestación del cortejo.
Datos reproductivos (Modo de reproducción). Las especies de
insectos se caracterizan bien sea por reproducción unisexual o bisexual. En los
Hymenoptera parásitos ambas formas pueden ocurrir entre especies estrechamente
relacionadas. En este grupo la reproducción unisexual frecuentemente es denominada
telitoquia; la reproducción bisexual se denomina arrenotoquia. La arrenotoquia involucra
la producción partenogenética de machos haploides y la producción de hembras diploides
por medio de fertilización. La frecuencia de telitoquia en los Hymenoptera es alta. Por
ejemplo, se ha estimado que ocurre en un 15% de las especies de Hymenoptera parásitos. La
pregunta es, ¿Justifica una diferencia en el modo de reproducción entre las poblaciones
de dos especies que son morfológicamente inseparables, reconocerla a nivel de especie?
Hay varios casos en géneros tales como Encarsia, Aphytis y Trichogramma en
los cuales formas que morfológicamente son indistinguibles han sido descritas como nuevas
después de descubrir que diferían de otras poblaciones por ser telitóquicas. El
reconocimiento a nivel de especie era típicamente justificado cuando se asumía que
poblaciones, de las cuales se sabía que eran arrenotóquicas, estaban reproductivamente
aisladas. Estudios recientes han demostrado que esto no debe asumir de una forma tácita.
Ahora sabemos que ciertas especies de Hymenoptera parásitos existen tanto en formas
telitóquicas como arrenotóquicas, y que las primeras, aunque permanezcan telitóquicas,
pueden ser capaces de copular con machos de las poblaciones arrenotóquicas e incorporar
esperma en la producción de hembras (Pinto y Stouthamer 1994). En estas especies las
formas telitóquicas no necesariamente difieren genéticamente sino que difieren solo en
que están infectadas con un microorganismo que afecta su modo de reproducción. Por
supuesto que la telitoquia no siempre es causada por microorganismos. En algunos taxa es
una característica genética que resulta en aislamiento reproductivo de parientes
cercanos y puede justificar el reconocimiento como especie. Como ambos tipos de telitoquia
pueden ocurrir en el mismo género cada caso debe ser examinado independientemente antes
de tomar una acción taxonómica. Poblaciones infectadas pueden ser curadas por medio de
tratamientos antibióticos o con altas temperaturas. Si las formas telitóquicas o las
arrenotóquicas son superiores para control biológico es un asunto importante pero sujeto
a controversia (Stouthamer 1993).
Datos sobre reproducción (estudios sobre hibridación). Los
experimentos obre hibridación han sido una fuente frecuente de datos para decisiones
taxonómicas al nivel de especie (Rosen 1986, Pinto y Stouthamer 1994). Este trabajo ha
sido particularmente común en grupos de Hymenoptera parásitos porque los cultivos de
laboratorio de estas avispas son fáciles de mantener durante proyectos de control
biológico. En la toma de decisiones sobre especies en grupos tales como los Eulophidae,
Aphelinidae, Trichogrammatidae, y Braconidae Aphidiine a menudo se han usado datos sobre
cruzamientos. Generalmente, el peso dado a estos datos en la toma de decisiones
taxonómicas depende de si los resultados muestran compatibilidad o incompatibilidad. La
compatibilidad de cultivos de laboratorio debe ser usada con cuidado antes de permitirle
que contribuya a una hipótesis de conespecificidad. Esto es porque obviamente el
laboratorio es un hábitat artificial que coloca juntos a organismos que, en la naturaleza
es posible que no se encuentren. En otras palabras, puede haber varias propiedades de
aislamiento que impiden que las poblaciones en cuestión se encuentren y copulen en el
campo. Por otra parte, la incompatibilidad reproductiva entre crías de laboratorio se
puede usar de manera más apropiada para dar apoyo a hipótesis de heteroespecificidad
siempre y cuando, como testigos, se hagan cruzamientos simultáneos entre crías. En
algunos casos la incompatibilidad en los cruzamientos ha sido usada para corroborar
diferencias previamente conocidas pero menores sobre morfología, historia de vida o
alozimia, las cuales por sí mismas pueden no ser argumentos convincentes para
reconocimiento de la especie. En otros, comprende la principal y posiblemente la única
fuente de evidencia para especie. Por ejemplo, dos especies de Trichogramma comúnmente
usadas en control biológico, T. minutum Riley y T. platneri Nagarkatti, se
pueden diferenciar solo con base en su incompatibilidad de cruzamiento (Pinto y Stouthamer
1994). La justificación de enfatizar estos datos es el concepto de especie biológica, el
cual trata de poblaciones reproductivamente aisladas como especies, independientemente de
los niveles de diferenciación general. Sin embargo, un problema con la definición de
especie tomando como base solo el criterio de incompatibilidad, es que los datos
recolectados son totalmente relacionales. Es decir, que tales especies son definidas solo
en relación con otro taxon. Como carecen de caracteres propios, la identificación
rutinaria se vuelve un problema.
El nivel infraespecífico.
La única categoría infraespecífica oficialmente reconocida por la nomenclatura
zoológica es la subespecie. Sin embargo, hay un número de otras categorías informales
por debajo de la especie que han sido usadas en entomología. Están incluidas la raza
biológica, raza por hospedero, línea, semiespecie, y biotipo. La definición de la
mayoría de las categorías infraespecíficas no carece de controversia, pero de todos
modos son usadas con bastante frecuencia, especialmente en control biológico por cuanto
los investigadores tratan de distinguir entre poblaciones conespecíficas que difieren en
atributos potencialmente críticos para un manejo de plagas exitoso. Podemos volver al
parásito del áfido del nogal Trioxys pallidus como un ejemplo de la importancia
potencial la variación intraespecífica en la eliminación de plagas. Esta avispa,
originalmente fue introducida de Europa a la costa occidental de Norte América donde
parasitó con éxito al áfido del nogal pero no al áfido del avellano. Exploración
adicional en Europa resultó en importación de una raza adicional la cual sí ataca al
áfido del avellano y llevó a su control exitoso (Unruh y Messing 1993). Aunque tales
poblaciones no reciben reconocimiento taxonómico formal y no siempre es clara la
categoría apropiada que se debe usar (¿raza de hospedero?), la variación identificada
es de importancia considerable. También, las herramientas taxonómicas usadas para
descubrir y documentar tal variación intraespecífica generalmente son las mismas
empleadas a nivel de especie.
Uso apropiado de caracteres biológicos en sistemática
Como se indicó arriba, no hay diferencia inherente en el valor de caracteres
morfológicos y biológicos. Si ambos son usados apropiadamente, expresarán las
diferencias genéticas de valor considerable para clasificaciones e identificación. Sin
embargo, hay que reiterar que la palabra de alerta es que la variación de los caracteres
biológicos entre taxa es considerablemente más difícil de evaluar por razones
logísticas. En consecuencia, siempre hay el peligro de basar decisiones taxonómicas en
muy pocos datos. Por ejemplo, simplemente porque un pequeño número de crías de
laboratorio son incompatibles reproductivamente no quiere decir que la incompatibilidad es
algo cuya naturaleza es todo o nada. Podemos encontrar que existen poblaciones
intermediarias de vínculo, las cuales desafían una categorización fácil (Pinto y
Stouthamer 1994). El problema se complica cuando estamos tratando con diferencias
descubiertas en poblaciones alopátricas ya que en este caso la simple variación
geográfica no se puede desechar sin más estudio. Entonces, los caracteres biológicos
deben ser evaluados en el mayor número de poblaciones que sea posible antes de usarlos en
sistemática. De una manera ideal, sería posible correlacionar los nuevos caracteres
biológicos con una o más diferencias morfológicas las cuales a su vez pueden ser
evaluadas más ampliamente en cuanto a su variación.
Referencias Citadas
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Gauld, I. D. 1986. Taxonomy, its limitations and its role in understanding parasitoid
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Norlund, D. A. 1994. Habitat location by Trichogramma. En, Wajnberg, E. y S. A.
Hassan (eds.), Biological control with egg parasitoids. CAB International, Wallingford.
Pinto, J. D. y R. Stouthamer. 1994. Systematics of the Trichogrammatidae with emphasis
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Unruh, T. R. y R. H. Messing. 1993. Intraspecific biodiversity in Hymenoptera:
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Wenzel, J. W. 1992. Behavioral homology and phylogeny. Annual Review of Ecology and
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