Resumen
Se describen la distribución, estados de vida, fenología, importancia
económica y manejo del barrenador del maíz del suroeste, Diatraea
grandiosella. En este siglo, el barrenador del maíz del suroeste ha
expandido su rango desde México hasta las regiones productoras de maíz del sur
de los Estados Unidos, donde se ha convertido en una plaga seria. Las prácticas
modernas de labranza de conservación, las cuales dejan inalterado el hábitat
de invernación, y el riego extenso, el cual incrementa las hectáreas de maíz
dentro del rango del insecto, tienden a favorecer el crecimiento de las
poblaciones. En el presente, los métodos culturales combinados con aplicaciones
de insecticidas hechas en el momento preciso ofrecen las formas más prácticas
de reducir las poblaciones y de limitar las pérdidas por el barrenador del
maíz del suroeste. Las siembras tempranas de maíz reducen al mínimo el daño
por corazón muerto porque las plantas tienden a llegar al estado de desarrollo
de espigamiento al tiempo que eclosiona la primera generación de larvas y las
aradas o pasadas de discos en el otoño o la primavera destruyen larvas en
diapausa. El manejo mejorado posiblemente vendrá del desarrollo, por medio del
fitomejoramiento clásico y la biotecnología, de variedades de maíz que sean
resistentes a la alimentación de la primera y segunda generaciones de larvas.
Introducción
El barrenador del maíz del suroeste, Diatraea grandiosella Dyar (Lepidoptera;
Pyralidae), puede crecer y desarrollarse con éxito solo en relativamente pocas
especies de pastos silvestres o cultivados, pero el maíz, Zea mays, es
el hospedero favorito. El insecto se encuentra en México y los Estados Unidos.
En México, se ha reportado que la especie está presente en siete estados del
centro sur, en cuatro estados del noroeste y en el Valle del Río Grande,
Apodaca, y el Río Bravo del noreste. La especie no parece estar presente al
oriente del norteño estado de Chihuahua o en la planicie central de México (Abarca
et al., 1958; Elias, 1970). Los primeros registros oficiales de la presencia de D.
grandiosella en los Estados Unidos son de 1913 de Lakewood y Las Palomas, en
Nuevo México (Davis et al., 1933). Aunque el insecto puede haber entrado
a los Estados Unidos mucho antes, no hay registros disponibles porque a la
especie no se le dio un nombre hasta 1911 (Dyar, 1911). Se ha estimado que las
migraciones hacia el oriente han sido de 21 kilómetros por año (1913 a 1931),
32 kilómetros por año (1932 a 1953), y 56 kilómetros por año (1954 a 1964)
(Fairchild et al., 1965). Ahora, el insecto se ha establecido en 13 estados del
sur (Davis et al., 1933; Chippendale y Reddy, 1974; Chippendale y Cassatt,
1985). Los actuales límites de su distribución por el norte son el centro sur
de Kansas (38° de latitud N), y la especie ha llegado al límite occidental de
Georgia (85° de longitud O). Los factores primarios de control de los niveles
de las poblaciones de D. grandiosella en sus límites del norte
parecen ser las temperaturas por debajo del punto de congelación y enemigos
naturales (Popham et al., 1991).
La diferenciación genética que acompaña el rango de expansión de D.
grandiosella desde México a los Estados Unidos ha sido investigada
(McCauley et al., 1995). Una diferenciación genética moderadamente grande fue
observada entre las poblaciones de Missouri, Mississippi y Texas, y una
población de Arizona. Las cuatro poblaciones fueron significativamente
diferentes de una población del sur de México. Un análisis de agrupamiento de
los coeficientes co-ancestrales calculado entre pares de poblaciones mostró una
jerarquía de diferenciación genética que está de acuerdo con la dispersión
geográfica conocida para la especie en México. Este hallazgo es consistente
con la variación fenotípica reportada para D. grandiosella de México y
de los Estados Unidos (Kikukawa et al., 1984).
Hay disponibles varias revisiones y bibliografías comentadas sobre el
barrenador del maíz del suroeste (Davis et al., 1933; Walton y Bieberdorf,
1948; Wilbur et al., 1950; Rolston, 1955; Morrison et al., 1977; Chippendale,
1979; y Chippendale y Cassatt, 1985).
Pérdidas Económicas en Maíz
El barrenador del maíz del suroeste causa pérdidas en maíz en las
planicies de los estados del sur y del suroeste de los Estados Unidos, las
cuales han sido estimadas en varios millones de dólares anuales (Morrison et
al., 1977). Además, la destructividad del insecto ha causado un cambio en
prácticas agronómicas en porciones de varios estados que tienen altas
poblaciones de D. grandiosella. Estos cambios incluyen siembras tempranas
y aradas o pasadas de discos en el otoño y en casos extremos una reducción en
las áreas sembradas con maíz ya que los agricultores han pasado a otros
cultivos, usualmente sorgo en Kansas y Oklahoma. Por ejemplo, en el área centro
sur de Kansas las áreas fueron reducidas hasta en un 50% por año cuando el
insecto por primera vez se convirtió en una plaga destructiva a comienzos de
los años 1940 (Wilbur et al., 1950). Aunque el insecto generalmente causa menos
pérdida económica en sorgo que en maíz, en Arizona periódicamente se
convierte en una plaga dificultosa. Las plantas de sorgo infestadas muestran un
crecimiento retrasado y una reducida producción de grano y se han reportado
pérdidas de rendimiento hasta de 50% (Gerhardt et al., 1972).
En el maíz para ensilaje hay pérdidas cuando el daño por la alimentación
del barrenador del maíz del suroeste reduce el vigor de las plantas hasta el
punto de retrasar significativamente el crecimiento vegetativo, y las pérdidas
en maíz dulce y de campo ocurren cuando se retrasa la producción de las
mazorcas. El encame de las plantas maduras de maíz debido a la actividad de
anillado de las larvas que se preparan para entrar en diapausa en la corona de
la caña puede causar la pérdida de plantas completas que no pueden ser
cosechadas por cosechadoras mecánicas (Fig. 1).
Fig. 1. Campo de maíz mostrando un significativo encamado de las plantas por
la actividad de anillamiento del barrenador
del maíz del suroeste a medida que preparan sus celdas de invernación
en las cañas de maíz.
En las condiciones de Missouri, cosechar el maíz antes de mediados de
septiembre usualmente evita la mayor parte de las pérdidas de rendimiento por
el encame de las plantas anilladas. Típicamente, la mayor parte de las
pérdidas de rendimiento tienen lugar en maíz bajo riego, el cual se siembra y
se cosecha tarde. En estas condiciones las plantas son susceptibles al daño de
corazón muerto por la primera generación de larvas y a una alta proporción de
encamado después de la actividad de anillamiento por larvas completamente
desarrolladas que van a entrar en diapausa (Fig.2).
Fig. 2. Relación fenológica entre las poblaciones del barrenador
del maíz del suroeste y maíz sembrado en abril o mayo en el sur de
Missouri (Reproducido de: Chippendale, 1982).
Scott y Davis (1974) observaron que la alimentación de la primera
generación de larvas redujo la altura de las plantas en unos 16 cm. Ellos
también registraron pérdidas de rendimiento en grano hasta de 29% en plantas
infestadas con larvas de primera o segunda generación. Aunque estas pérdidas
resultaron de una reducción en el número de granos por planta, las mazorcas
cosechadas de maíz anillado y encamado también han mostrado tener un peso seco
más bajo y mayor contenido de agua que las del maíz no infestado (Chada et
al., 1965; Daniels, 1977).
Estados de Vida

Fig. 3. Estados de vida del barrenador del
maíz del suroeste mostrando las larvas manchadas que no entran en
diapausa o pre-diapausa y la larva inmaculada de la larva de diapausa.
La Figura 3 ilustra los estados de vida de D.
grandiosella. Los huevos son puestos tanto en la cara superior como en la
inferior de las hojas y en los tallos de la mayoría de las plantas hospederas.
Las polillas hembras típicamente prefieren plantas de maíz de tamaño
intermedio como sitios de oviposición. Cada hembra pone de 100 a 400 huevos,
bien sea en forma individual o traslapándose unos a otros en masas de varios
huevos. Inmediatamente después de ser puesto, cada huevo es aplanado y
elíptico como de 1 mm de ancho y tiene un color amarillo pálido uniforme. En
36 horas cada huevo desarrolla tres bandas transversales de color naranja las
cuales ayudan a identificar los huevos fértiles de D. grandiosella de
los de varios otros insectos que se alimentan de maíz, incluyendo el barrenador
europeo del maíz, Ostrinia nubilalis.
Los barrenadores del maíz del suroeste muestran un polimorfismo
estacional. Las formas larvarias de verano
(sin diapausa) tienen un color blanquecino con pináculos negros, mientras que
las formas de las larvas de invierno (diapausa) son inmaculadas, es decir, son
de un color amarillo claro uniforme debido a sus pináculos libres de pigmento.
Después de pasar por al menos cinco estados, las larvas que no entran en
diapausa, empupan sin ninguna pérdida previa de pigmentos. En contraste, las
larvas completamente desarrolladas que están en pre diapausa mudan de la forma
con manchas al morfo inmaculado, al comienzo de la diapausa. Las larvas muestran
un patrón de comportamiento característico cuando se preparan para la diapausa
al migrar a la base de la caña, por debajo del nivel del suelo, donde preparan
una celda de invernación (Fig. 4).
Fig. 4. Barrenador del maíz del suroeste
en diapausa dentro de su celda de invernación en la corona de la caña de la
planta de maíz.
En el proceso de preparación de esta celda y de un orificio de salida para
el escape de la polilla, ellas pueden anillar la planta unos pocos cm por encima
del nivel del suelo. A causa de este comportamiento y por su tendencia al
canibalismo, usualmente solo invierna una larva por planta, a pesar de que cada
planta de maíz puede sostener el desarrollo de varias larvas.
En preparación para el empupamiento, el barrenador del maíz del suroeste
forma pequeñas cantidades de seda, pero no
llega a formar un capullo alrededor de la pupa. Las pupas de los machos
usualmente son más pequeñas que las de las hembras. La pupa es el estado
metamórfico más temprano en el cual se puede determinar externamente el sexo;
la apertura genital del macho está situada más cerca de la apertura anal de lo
que lo está la de la hembra.
Fenología
El ciclo de vida del barrenador del maíz del suroeste está
estrechamente sincronizado con el de sus plantas hospederas.
Esta sincronización se logra mediante la intervención de la diapausa larval lo
cual permite que el insecto sobreviva en un estado de letargo de septiembre a
mayo, cuando no hay plantas hospederas disponibles. El insecto usa la duración
del día y la temperatura para programar tanto la inducción como la
terminación de su diapausa. La relación entre la duración del día, la
temperatura y el número de generaciones por año de D. grandiosella en
el sureste de Missouri se muestra en un fototermograma (Fig. 5) (Takeda y
Chippendale, 1982).
Fig. 5. Fototermograma que ilustra la cronología de los ciclos de vida de D.
grandiosella en maíz en el sureste de Missouri (36° lat. N), donde los
días solares varían de 9.6 hr a 14.7 hr. La duración efectiva del día fue
estimada a partir de la duración del tiempo desde la salida del sol hasta su
puesta, más el período civil de penumbra al amanecer y al ocaso. Las
temperaturas medias (promedios de 2 semanas para 1973) variaron de 20°C a
27°C. Se registran los vuelos de tres polillas. Los datos de laboratorio
indican que se necesitan 373°-día para que una generación vaya de huevo a
adulto. Las unidades de calor entre picos de vuelo de polillas fueron 360°-día
y 370°-día en la zona de días largos, la longitud del día es más larga que
el fotoperíodo crítico. En la zona de alta temperatura, la temperatura diaria
promedio excede los 25°C. (Reproducido de: Takeda y Chippendale, 1982).
Las condiciones presentes en esta latitud permiten dos generaciones completas
por año y una tercera generación parcial. Las larvas de segunda y tercera
generaciones expuestas a días cortos y temperaturas bajas que comienzan a
mediados de agosto, entran en diapausa.
Un factor importante en la regulación de la fenología de D. grandiosella
es la relación entre sus estados de vida y la disponibilidad de su planta
hospedera para oviposición y alimento (Fig. 2). Las plantas de maíz toman unas
18 semanas para madurar, de las cuales nueve semanas se necesitan tanto para el
crecimiento vegetativo como para el desarrollo del grano (Hanway, 1971). En
contraste, una generación completa del insecto requiere de seis a ocho semanas,
dependiendo de las condiciones locales prevalentes. Se han estimado los
siguientes rangos de tiempos de generación: En Sinaloa, México, de 42 a 49
días (Abarca et al., 1958), en Arizona de 40 a 50 días (Davis et al., 1933),
en Oklahoma de 38 a 56 días (Walton y Bieberdorf, 1948), 45 días en Kansas
(Wilbur et al., 1950), y 41 días en Arkansas (Rolston, 1955). Como el maíz es
el sitio más aceptable para oviposición y alimentación de las larvas durante
estas primeras nueve semanas, se encuentran tres generaciones completas por año
solamente cuando los tiempos de generación de la planta hospedera y del
barrenador están altamente sincronizados.
Manejo Integrado de Plagas
Aunque el barrenador del maíz del suroeste es muy difícil de manejar,
se pueden llevar a cabo varias tácticas en infestaciones económicas. Las
larvas de la primera generación ocasionalmente causan daño significativo en
maíz en el estado de embuchamiento, pero las de la segunda generación, las
cuales atacan durante las primeras fases reproductivas del cultivo de maíz,
típicamente causan más daño porque están presentes en números mucho más
grandes (Fig. 2). Los problemas específicos asociados con la segunda
generación incluyen un período de postura de huevos a veces algo prolongado,
el corto tiempo que las larvas permanecen fuera de la planta y la arquitectura
de la planta durante esta fase de crecimiento. Sin embargo, hay varias tácticas,
que usadas de manera concertada, pueden ayudar a reducir el impacto de las
infestaciones del barrenador del maíz del suroeste sobre los
rendimientos de maíz. Tal vez las estrategias de manejo más importantes usadas
actualmente son medidas culturales y control biológico. El uso juicioso de
insecticidas basado en toma de muestras en el campo (plagueo) también puede
reducir algo el daño. Los avances tanto en fitomejoramiento tradicional para
dar resistencia de la planta hospedera y la resistencia por ingeniería
genética ofrecen grandes promesas para mejorar la habilidad de manejar las
poblaciones del insecto.
La feromona sexual de D. grandiosella ha sido identificada como una
mezcla de (Z)9-hexadecenal, (Z)11-hexadecenal, y (Z)13-octadecenal (Hedin et
al., 1986), y hay atrayentes comerciales efectivos disponibles (Knutson et al.,
1988). El plagueo y el monitoreo de las poblaciones de adultos pueden dar
importante información del momento de las infestaciones. Se ha encontrado que
las trampas de feromonas son efectivas para detectar el comienzo de los vuelos
de las polillas (Knutson et al., 1987). Trampas de tipo balde parecen ser el
tipo más eficiente y económico (Goodenough et al., 1989). Las trampas de luz
son atrayentes para las polillas (Schenk y Poston, 1979), pero las trampas de
feromonas posiblemente ofrecen mayor flexibilidad en su colocación y son mucho
menos costosas.
El plagueo para el barrenador del maíz del suroeste debe enfocarse
hacia los huevos, porque las larvas no son
fáciles de detectar y permanecen en el exterior de la planta solo por unos
pocos días (Davis et al., 1972). Las recomendaciones para el plagueo en
Missouri establecen examinar cinco muestras de 20 plantas cada una, para la
presencia de huevos y larvas pequeñas. Se han desarrollado planes de muestreo
secuencial y binomial para huevos y larvas pequeñas de la segunda generación (Overholt
et al., 1990). En varios estados donde D. grandiosella es una plaga ha
sido adoptado un umbral económico nominal de 25% de las plantas con huevos o
larvas pequeñas. Se necesitan refinar los umbrales con base en una mejor
comprensión de las relaciones entre la infestación y el daño. En Kansas, se
usa un modelo fenológico (Whitworth y Poston, 1979) para ayudar en la
determinación de los momentos de la aplicación de las aspersiones.
Control Cultural
Los métodos de control cultural son una manera práctica y económica de
reducir las poblaciones larvales de D. grandiosella. Estos métodos han
sido adaptados a las condiciones locales y funcionan mejor cuando se practican
en áreas razonablemente grandes porque las polillas emigran fácilmente de los
campos infestados. La siembra temprana y las aradas en el otoño o en la
primavera, o las pasadas de discos, tienden a reducir las poblaciones (Wilbur et
al., 1950; Rolston, 1955). Las siembras tempranas reducen al mínimo el daño (corazón
muerto) causado por las larvas de la primera generación al follaje y a los
tejidos meristemáticos de maíz porque las plantas ya han pasado su estado
crítico de crecimiento antes que números significativos de larvas comiencen a
alimentarse. Además, el maíz sembrado temprano se puede cosechar en agosto
antes de que muchas larvas completamente desarrolladas y en estado de
prediapausa hayan anillado las plantas maduras y causado pérdidas de
rendimiento por el encame de las plantas. Por ejemplo, maíz sembrado en abril o
comienzos de mayo en Missouri usualmente escapa al daño de corazón muerto
porque para cuando grandes números de la primera generación de larvas
comiencen a alimentarse ha pasado el estado crítico de crecimiento (Fig. 2).
Maíz sembrado el 9 de abril e infestado artificialmente el 15 de mayo sufrió
36% de daño por corazón muerto lo mismo que pérdidas de rendimiento
desastrosas. En contraste, maíz sembrado en la misma fecha, pero infestado
artificialmente el 26 de mayo, escapó al daño de corazón muerto y a pérdidas
extremas de rendimiento (Arbuthnot et al., 1958).
Una práctica cultural útil es arar en el otoño o a comienzos de la
primavera, o pasar discos para enterrar o desarraigar rastrojos de maíz y
destruir el hábitat de invernación del barrenador del maíz del suroeste
(Fig. 4) (Daniels y Chedester, 1975). Esta
práctica aumenta la mortalidad al exponer las larvas a los peligros naturales
y, por tanto, reducir el número de polillas en la primavera. Sin embargo, la
práctica puede ser contraproducente en áreas donde la erosión del suelo es un
problema. Las prácticas de cero labranza o de labranza mínima, o de sembrar
trigo de invierno sobre los rastrojos de maíz tienden a proteger las larvas en
diapausa en su hábitat de invernación. Otras prácticas agronómicas sensatas
incluyen sembrar híbridos vigorosos adaptados localmente en suelos fértiles y
cosechar el grano temprano para reducir las pérdidas de rendimiento por causa
del encamado de las cañas que resulta del comportamiento anillador de las
larvas en pre-diapausa.
Control Químico
Las aplicaciones foliares de insecticidas requieren ser hechas en el momento
oportuno para que sean efectivas contra el barrenador del maíz del suroeste
porque el insecto pasa mucho de su vida
larval dentro de la caña. El maíz sembrado temprano usualmente escapa a daño
significativo y, aunque el maíz sembrado tarde puede tener infestaciones
fuertes, los tratamientos con insecticidas deben hacerse cuidadosamente en el
momento preciso de manera que alcancen a las larvas antes que entren en las
cañas. La juiciosa siembra y cosecha tempranas del maíz pueden, por tanto,
obviar la necesidad de tratamientos con insecticidas. Como la mayoría de las
larvas entra en el tallo dentro de los 12 a 14 días después de la eclosión,
los insecticidas usualmente deben ser aplicados dentro de la semana siguiente a
la detección de las larvas de la primera generación. Las pruebas de eficiencia
han demostrado que solo unos pocos insecticidas foliares líquidos o granulares
son efectivos contra el insecto.
Las recomendaciones actuales de control químico en Missouri para el
barrenador del maíz del suroeste están dirigidas a la oviposición de la
segunda generación, o cuando el plagueo muestre que un 25% de las plantas
están infestadas con huevos o larvas. Los huevos y las larvas de la segunda
generación son los objetivos, por el potencial de pérdidas económicas, pero
las larvas de esta generación son difíciles de controlar con una sola
aplicación de insecticida porque las polillas están presentes desde comienzos
de julio hasta mediados de agosto. Se recomiendan los tratamientos de cobertura
total de los piretroides esfenvalerato y permetrina, o de los carbamatos,
carbofurán y carbarilo.
Resistencia de la Planta Hospedera
Durante muchos años entomólogos y fitomejoradores han trabajado en el
desarrollo de variedades de maíz que muestren resistencia al barrenador del
maíz del suroeste. Este es un complejo tema de investigación porque las
líneas resistentes al daño por la alimentación de las larvas de la primera
generación no necesariamente son resistentes a larvas de las siguientes
generaciones (Barry y Darrah, 1978). Las larvas de primera generación se
alimentan en plantas en estado de embuchamiento, mientras que las larvas de la
segunda generación se alimentan de las mazorcas, yemas de mazorcas y tusas de
plantas que ya han espigado.
Una liberación temprana fue la línea de autocruzamiento MP496 la cual
mostraba alguna resistencia al daño por la primera generación de larvas (Davis
et al., 1973). Más recientemente, híbridos basados en MP496 y otro germoplasma
resistente han mostrado resistencia significativa a la alimentación de las
larvas (Davis y Williams, 1986). La resistencia de estas líneas parece estar
basada en antibiosis, pero estas líneas también muestran no preferencia para
oviposición y alimentación larval (Davis et al., 1989, Ng et al., 1990).
El desarrollo reciente de líneas de maíz por ingeniería genética para
producir la endotoxina del Bacillus thuringiensis (Bt) se muestra
promisorio como herramienta para manejo del barrenador del maíz del suroeste.
Un ensayo de campo realizado en el sureste de Missouri en 1996 mostró que
virtualmente no había daño por túneles del barrenador europeo del maíz o del
barrenador del maíz del suroeste en dos de los cultivares transgénicos Bt de
maíz probados. El testigo susceptible tuvo el rendimiento más bajo, pero el
rendimiento no fue significativamente diferente del de los cultivares probados
(D. Barry, datos no publicados).
Control Biológico
La más alta rata de mortalidad natural típicamente ocurre entre los
barrenadores del maíz del suroeste que inviernan en las cañas por
debajo del nivel del suelo. Las observaciones
de campo han demostrado que la mortalidad en invernación varía desde un 50%
hasta >95%. Estas altas ratas de mortalidad resultan en relativamente pocas
polillas en la primavera y una baja primera generación de larvas. Sin embargo,
como Wilbur et al. (1950) han notado, una rata de supervivencia del invierno de
2% en áreas de fuerte infestación es adecuada para restablecer los niveles de
población en la segunda generación.
En Missouri, el barrenador del maíz del suroeste está en el límite
norte de su distribución y los factores
primarios que controlan la población parecen ser las temperaturas de
congelación y los pájaros predatores. Los efectos perjudiciales de las bajas
temperaturas de mediados del invierno se incrementan en suelos arcillosos
mojados, por congelamiento inoculativo. La mayor mortalidad de larvas en
diapausa en suelos arcillosos mojados o suelos francos, que en suelos arenosos
porosos está bien documentada (Wilbur et al., 1950; Langille, 1975).
La migración de D. grandiosella a través del sur del cinturón
maicero ha sido ayudada por la ausencia de, o bajas poblaciones de, enemigos
naturales necesarios para mantener controladas las poblaciones en el campo. El
himenóptero, Trichogramma minutum, es un parásito efectivo a finales de
la estación. Las avispas son más abundantes a finales del verano y son más
efectivas para parasitar los huevos de la tercera generación, reduciendo por
tanto el número de larvas en diapausa. En Arkansas, Arizona, y Missouri se han
observado altas ratas de parasitismo de huevos de la tercera generación de D.
grandiosella (A. J. Keaster, información no publicada). En un estudio
conducido en las llanuras altas de Texas, al menos dos parasitoides exóticos se
mostraron promisorios como agentes de control biológico para D. grandiosella
(Overholt y Smith, 1990).
Los patógenos causan considerable mortalidad de los barrenadores del maíz
del suroeste en diapausa. Se ha observado que tanto los patógenos fungosos como
bacteriales invaden las larvas en diapausa en sus celdas de invernación (Davis
et al., 1933; Langille, 1975). Una especie de hongo, Beauveria sp., mata
hasta 6% de las larvas en diapausa en Missouri, al entrar en el hemocelo de
larvas en diapausa en el otoño. Inicialmente, las larvas atacadas se tornan
rosadas y luego, después de unos pocos días, se vuelven blancas después que
las hifas fungosas se han extendido sobre la cutícula. De manera similar, una
bacteria, Bacillus sp. reduce las poblaciones de otoño de larvas de
diapausa como en 10% (Langille, 1975). Aunque se ha demostrado que las larvas
son susceptibles a Bt en condiciones de laboratorio (Sikorowski y Davis, 1970),
contra el barrenador del maíz del suroeste no se usan preparaciones
comerciales de Bt. Sin embargo, el maíz transgénico Bt tiene considerable uso
potencial contra este insecto ( B. D. Barry, comunicación personal).
Los barrenadores del maíz del suroeste que inviernan en cañas que se
desintegran como resultado de pudriciones
fungosas de las cañas son más susceptibles de ser atacados por patógenos, que
las larvas que quedan en cañas intactas. La planta de maíz en descomposición
ofrece un medio ambiente apropiado para crecimiento de microorganismos que en
últimas pueden invadir las larvas en diapausa. Sin embargo, cualquier
conclusión sobre los efectos letales de supuestos patógenos debe sacarse de
estudios controlados de laboratorio.
En Arkansas (Wall y Whitcomb, 1964), Louisiana (Floyd et al., 1969),
Mississippi (Davis et al., 1973), y Missouri (Langille, 1975) es importante la
predación por pájaros en barbecho de maíz para la eliminación de poblaciones
en diapausa del barrenador del maíz del suroeste. El carpintero alirrojo, Colaptes
auratus es el predator más importante. El carpintero busca las larvas en
las coronas de las cañas de plantas que muestren signos externos (huecos de
entrada, tallos anillados) de su presencia. El pájaro perfora un agujero de
unos 0.5 cm de diámetro cerca del nivel del suelo, entre las raíces de
apuntalamiento y, al hacerlo, gana entrada a la celda de invernación. La mayor
parte de la predación tiene lugar de diciembre a comienzos de marzo. A finales
de marzo la densidad de población del insecto se ha reducido y aparecen otras
fuentes de alimento para el carpintero.
Los barrenadores del maíz del suroeste grandes son caníbales. Esta
característica es un factor significativo en la dinámica de poblaciones de la
segunda generación (Knutson y Gilstrap, 1990). La tendencia al canibalismo
puede variar entre poblaciones (Tarpley et al., 1993).
Agradecimientos.
Agradecemos a nuestros colegas que han contribuido con los resultados
resumidos en este reporte: Dean Barry, Felix Breden, Katherine Connor, Jack
Dillwith, Paula Ezell, Milon George, Jeff House, Shigeru Kikukawa, David
McCauley, Holly Popham, A. S. Reddy, Nathan Schiff, Makio Takeda, y Megan
Tarpley. Este artículo es una contribución de la Estación Agrícola
Experimental de Missouri, artículo no. 12,587.
Para hacer contacto con los autores
Envíe e-mail a G. Michael
Chippendale
Envíe e-mail a Clyde E. Sorenson
Referencias
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Última modificación: domingo 11 de mayo, 1997
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