El Texto Mundial de MIP El Texto Mundial de MIP Universidad de Minnesota

BIOLOGÍA Y MANEJO DEL BARRENADOR DEL MAÍZ DEL SUROESTE

G. Michael Chippendale y Clyde E. Sorenson1

Departamento de Entomología, 2-44 Agriculture Bldg,
Universidad de Missouri, Columbia MO 65211.

1Dirección actual: Departamento de Entomología, Box 7630,
Universidad del Estado de Carolina del Norte, Raleigh, NC 27695-7630

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Traducción al castellano por el Dr. Rafael E. Cancelado
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Resumen

Se describen la distribución, estados de vida, fenología, importancia económica y manejo del barrenador del maíz del suroeste, Diatraea grandiosella. En este siglo, el barrenador del maíz del suroeste ha expandido su rango desde México hasta las regiones productoras de maíz del sur de los Estados Unidos, donde se ha convertido en una plaga seria. Las prácticas modernas de labranza de conservación, las cuales dejan inalterado el hábitat de invernación, y el riego extenso, el cual incrementa las hectáreas de maíz dentro del rango del insecto, tienden a favorecer el crecimiento de las poblaciones. En el presente, los métodos culturales combinados con aplicaciones de insecticidas hechas en el momento preciso ofrecen las formas más prácticas de reducir las poblaciones y de limitar las pérdidas por el barrenador del maíz del suroeste. Las siembras tempranas de maíz reducen al mínimo el daño por corazón muerto porque las plantas tienden a llegar al estado de desarrollo de espigamiento al tiempo que eclosiona la primera generación de larvas y las aradas o pasadas de discos en el otoño o la primavera destruyen larvas en diapausa. El manejo mejorado posiblemente vendrá del desarrollo, por medio del fitomejoramiento clásico y la biotecnología, de variedades de maíz que sean resistentes a la alimentación de la primera y segunda generaciones de larvas.

Introducción

El barrenador del maíz del suroeste, Diatraea grandiosella Dyar (Lepidoptera; Pyralidae), puede crecer y desarrollarse con éxito solo en relativamente pocas especies de pastos silvestres o cultivados, pero el maíz, Zea mays, es el hospedero favorito. El insecto se encuentra en México y los Estados Unidos. En México, se ha reportado que la especie está presente en siete estados del centro sur, en cuatro estados del noroeste y en el Valle del Río Grande, Apodaca, y el Río Bravo del noreste. La especie no parece estar presente al oriente del norteño estado de Chihuahua o en la planicie central de México (Abarca et al., 1958; Elias, 1970). Los primeros registros oficiales de la presencia de D. grandiosella en los Estados Unidos son de 1913 de Lakewood y Las Palomas, en Nuevo México (Davis et al., 1933). Aunque el insecto puede haber entrado a los Estados Unidos mucho antes, no hay registros disponibles porque a la especie no se le dio un nombre hasta 1911 (Dyar, 1911). Se ha estimado que las migraciones hacia el oriente han sido de 21 kilómetros por año (1913 a 1931), 32 kilómetros por año (1932 a 1953), y 56 kilómetros por año (1954 a 1964) (Fairchild et al., 1965). Ahora, el insecto se ha establecido en 13 estados del sur (Davis et al., 1933; Chippendale y Reddy, 1974; Chippendale y Cassatt, 1985). Los actuales límites de su distribución por el norte son el centro sur de Kansas (38° de latitud N), y la especie ha llegado al límite occidental de Georgia (85° de longitud O). Los factores primarios de control de los niveles de las poblaciones de D. grandiosella en sus límites del norte parecen ser las temperaturas por debajo del punto de congelación y enemigos naturales (Popham et al., 1991).

La diferenciación genética que acompaña el rango de expansión de D. grandiosella desde México a los Estados Unidos ha sido investigada (McCauley et al., 1995). Una diferenciación genética moderadamente grande fue observada entre las poblaciones de Missouri, Mississippi y Texas, y una población de Arizona. Las cuatro poblaciones fueron significativamente diferentes de una población del sur de México. Un análisis de agrupamiento de los coeficientes co-ancestrales calculado entre pares de poblaciones mostró una jerarquía de diferenciación genética que está de acuerdo con la dispersión geográfica conocida para la especie en México. Este hallazgo es consistente con la variación fenotípica reportada para D. grandiosella de México y de los Estados Unidos (Kikukawa et al., 1984).

Hay disponibles varias revisiones y bibliografías comentadas sobre el barrenador del maíz del suroeste (Davis et al., 1933; Walton y Bieberdorf, 1948; Wilbur et al., 1950; Rolston, 1955; Morrison et al., 1977; Chippendale, 1979; y Chippendale y Cassatt, 1985).

Pérdidas Económicas en Maíz

El barrenador del maíz del suroeste causa pérdidas en maíz en las planicies de los estados del sur y del suroeste de los Estados Unidos, las cuales han sido estimadas en varios millones de dólares anuales (Morrison et al., 1977). Además, la destructividad del insecto ha causado un cambio en prácticas agronómicas en porciones de varios estados que tienen altas poblaciones de D. grandiosella. Estos cambios incluyen siembras tempranas y aradas o pasadas de discos en el otoño y en casos extremos una reducción en las áreas sembradas con maíz ya que los agricultores han pasado a otros cultivos, usualmente sorgo en Kansas y Oklahoma. Por ejemplo, en el área centro sur de Kansas las áreas fueron reducidas hasta en un 50% por año cuando el insecto por primera vez se convirtió en una plaga destructiva a comienzos de los años 1940 (Wilbur et al., 1950). Aunque el insecto generalmente causa menos pérdida económica en sorgo que en maíz, en Arizona periódicamente se convierte en una plaga dificultosa. Las plantas de sorgo infestadas muestran un crecimiento retrasado y una reducida producción de grano y se han reportado pérdidas de rendimiento hasta de 50% (Gerhardt et al., 1972).

En el maíz para ensilaje hay pérdidas cuando el daño por la alimentación del barrenador del maíz del suroeste reduce el vigor de las plantas hasta el punto de retrasar significativamente el crecimiento vegetativo, y las pérdidas en maíz dulce y de campo ocurren cuando se retrasa la producción de las mazorcas. El encame de las plantas maduras de maíz debido a la actividad de anillado de las larvas que se preparan para entrar en diapausa en la corona de la caña puede causar la pérdida de plantas completas que no pueden ser cosechadas por cosechadoras mecánicas (Fig. 1).

Fig. 1. Campo de maíz mostrando un significativo encamado de las plantas por la actividad de anillamiento del barrenador del maíz del suroeste a medida que preparan sus celdas de invernación en las cañas de maíz.

En las condiciones de Missouri, cosechar el maíz antes de mediados de septiembre usualmente evita la mayor parte de las pérdidas de rendimiento por el encame de las plantas anilladas. Típicamente, la mayor parte de las pérdidas de rendimiento tienen lugar en maíz bajo riego, el cual se siembra y se cosecha tarde. En estas condiciones las plantas son susceptibles al daño de corazón muerto por la primera generación de larvas y a una alta proporción de encamado después de la actividad de anillamiento por larvas completamente desarrolladas que van a entrar en diapausa (Fig.2).

Fig. 2. Relación fenológica entre las poblaciones del barrenador del maíz del suroeste y maíz sembrado en abril o mayo en el sur de Missouri (Reproducido de: Chippendale, 1982).

Scott y Davis (1974) observaron que la alimentación de la primera generación de larvas redujo la altura de las plantas en unos 16 cm. Ellos también registraron pérdidas de rendimiento en grano hasta de 29% en plantas infestadas con larvas de primera o segunda generación. Aunque estas pérdidas resultaron de una reducción en el número de granos por planta, las mazorcas cosechadas de maíz anillado y encamado también han mostrado tener un peso seco más bajo y mayor contenido de agua que las del maíz no infestado (Chada et al., 1965; Daniels, 1977).




Estados de Vida

Fig. 3. Estados de vida del barrenador del maíz del suroeste mostrando las larvas manchadas que no entran en diapausa o pre-diapausa y la larva inmaculada de la larva de diapausa.

La Figura 3 ilustra los estados de vida de D. grandiosella. Los huevos son puestos tanto en la cara superior como en la inferior de las hojas y en los tallos de la mayoría de las plantas hospederas. Las polillas hembras típicamente prefieren plantas de maíz de tamaño intermedio como sitios de oviposición. Cada hembra pone de 100 a 400 huevos, bien sea en forma individual o traslapándose unos a otros en masas de varios huevos. Inmediatamente después de ser puesto, cada huevo es aplanado y elíptico como de 1 mm de ancho y tiene un color amarillo pálido uniforme. En 36 horas cada huevo desarrolla tres bandas transversales de color naranja las cuales ayudan a identificar los huevos fértiles de D. grandiosella de los de varios otros insectos que se alimentan de maíz, incluyendo el barrenador europeo del maíz, Ostrinia nubilalis.

Los barrenadores del maíz del suroeste muestran un polimorfismo estacional. Las formas larvarias de verano (sin diapausa) tienen un color blanquecino con pináculos negros, mientras que las formas de las larvas de invierno (diapausa) son inmaculadas, es decir, son de un color amarillo claro uniforme debido a sus pináculos libres de pigmento. Después de pasar por al menos cinco estados, las larvas que no entran en diapausa, empupan sin ninguna pérdida previa de pigmentos. En contraste, las larvas completamente desarrolladas que están en pre diapausa mudan de la forma con manchas al morfo inmaculado, al comienzo de la diapausa. Las larvas muestran un patrón de comportamiento característico cuando se preparan para la diapausa al migrar a la base de la caña, por debajo del nivel del suelo, donde preparan una celda de invernación (Fig. 4).

Fig. 4. Barrenador del maíz del suroeste en diapausa dentro de su celda de invernación en la corona de la caña de la planta de maíz.

En el proceso de preparación de esta celda y de un orificio de salida para el escape de la polilla, ellas pueden anillar la planta unos pocos cm por encima del nivel del suelo. A causa de este comportamiento y por su tendencia al canibalismo, usualmente solo invierna una larva por planta, a pesar de que cada planta de maíz puede sostener el desarrollo de varias larvas.

En preparación para el empupamiento, el barrenador del maíz del suroeste forma pequeñas cantidades de seda, pero no llega a formar un capullo alrededor de la pupa. Las pupas de los machos usualmente son más pequeñas que las de las hembras. La pupa es el estado metamórfico más temprano en el cual se puede determinar externamente el sexo; la apertura genital del macho está situada más cerca de la apertura anal de lo que lo está la de la hembra.

Fenología

El ciclo de vida del barrenador del maíz del suroeste está estrechamente sincronizado con el de sus plantas hospederas. Esta sincronización se logra mediante la intervención de la diapausa larval lo cual permite que el insecto sobreviva en un estado de letargo de septiembre a mayo, cuando no hay plantas hospederas disponibles. El insecto usa la duración del día y la temperatura para programar tanto la inducción como la terminación de su diapausa. La relación entre la duración del día, la temperatura y el número de generaciones por año de D. grandiosella en el sureste de Missouri se muestra en un fototermograma (Fig. 5) (Takeda y Chippendale, 1982).

Fig. 5. Fototermograma que ilustra la cronología de los ciclos de vida de D. grandiosella en maíz en el sureste de Missouri (36° lat. N), donde los días solares varían de 9.6 hr a 14.7 hr. La duración efectiva del día fue estimada a partir de la duración del tiempo desde la salida del sol hasta su puesta, más el período civil de penumbra al amanecer y al ocaso. Las temperaturas medias (promedios de 2 semanas para 1973) variaron de 20°C a 27°C. Se registran los vuelos de tres polillas. Los datos de laboratorio indican que se necesitan 373°-día para que una generación vaya de huevo a adulto. Las unidades de calor entre picos de vuelo de polillas fueron 360°-día y 370°-día en la zona de días largos, la longitud del día es más larga que el fotoperíodo crítico. En la zona de alta temperatura, la temperatura diaria promedio excede los 25°C. (Reproducido de: Takeda y Chippendale, 1982).

Las condiciones presentes en esta latitud permiten dos generaciones completas por año y una tercera generación parcial. Las larvas de segunda y tercera generaciones expuestas a días cortos y temperaturas bajas que comienzan a mediados de agosto, entran en diapausa.

Un factor importante en la regulación de la fenología de D. grandiosella es la relación entre sus estados de vida y la disponibilidad de su planta hospedera para oviposición y alimento (Fig. 2). Las plantas de maíz toman unas 18 semanas para madurar, de las cuales nueve semanas se necesitan tanto para el crecimiento vegetativo como para el desarrollo del grano (Hanway, 1971). En contraste, una generación completa del insecto requiere de seis a ocho semanas, dependiendo de las condiciones locales prevalentes. Se han estimado los siguientes rangos de tiempos de generación: En Sinaloa, México, de 42 a 49 días (Abarca et al., 1958), en Arizona de 40 a 50 días (Davis et al., 1933), en Oklahoma de 38 a 56 días (Walton y Bieberdorf, 1948), 45 días en Kansas (Wilbur et al., 1950), y 41 días en Arkansas (Rolston, 1955). Como el maíz es el sitio más aceptable para oviposición y alimentación de las larvas durante estas primeras nueve semanas, se encuentran tres generaciones completas por año solamente cuando los tiempos de generación de la planta hospedera y del barrenador están altamente sincronizados.

Manejo Integrado de Plagas

Aunque el barrenador del maíz del suroeste es muy difícil de manejar, se pueden llevar a cabo varias tácticas en infestaciones económicas. Las larvas de la primera generación ocasionalmente causan daño significativo en maíz en el estado de embuchamiento, pero las de la segunda generación, las cuales atacan durante las primeras fases reproductivas del cultivo de maíz, típicamente causan más daño porque están presentes en números mucho más grandes (Fig. 2). Los problemas específicos asociados con la segunda generación incluyen un período de postura de huevos a veces algo prolongado, el corto tiempo que las larvas permanecen fuera de la planta y la arquitectura de la planta durante esta fase de crecimiento. Sin embargo, hay varias tácticas, que usadas de manera concertada, pueden ayudar a reducir el impacto de las infestaciones del barrenador del maíz del suroeste sobre los rendimientos de maíz. Tal vez las estrategias de manejo más importantes usadas actualmente son medidas culturales y control biológico. El uso juicioso de insecticidas basado en toma de muestras en el campo (plagueo) también puede reducir algo el daño. Los avances tanto en fitomejoramiento tradicional para dar resistencia de la planta hospedera y la resistencia por ingeniería genética ofrecen grandes promesas para mejorar la habilidad de manejar las poblaciones del insecto.

La feromona sexual de D. grandiosella ha sido identificada como una mezcla de (Z)9-hexadecenal, (Z)11-hexadecenal, y (Z)13-octadecenal (Hedin et al., 1986), y hay atrayentes comerciales efectivos disponibles (Knutson et al., 1988). El plagueo y el monitoreo de las poblaciones de adultos pueden dar importante información del momento de las infestaciones. Se ha encontrado que las trampas de feromonas son efectivas para detectar el comienzo de los vuelos de las polillas (Knutson et al., 1987). Trampas de tipo balde parecen ser el tipo más eficiente y económico (Goodenough et al., 1989). Las trampas de luz son atrayentes para las polillas (Schenk y Poston, 1979), pero las trampas de feromonas posiblemente ofrecen mayor flexibilidad en su colocación y son mucho menos costosas.

El plagueo para el barrenador del maíz del suroeste debe enfocarse hacia los huevos, porque las larvas no son fáciles de detectar y permanecen en el exterior de la planta solo por unos pocos días (Davis et al., 1972). Las recomendaciones para el plagueo en Missouri establecen examinar cinco muestras de 20 plantas cada una, para la presencia de huevos y larvas pequeñas. Se han desarrollado planes de muestreo secuencial y binomial para huevos y larvas pequeñas de la segunda generación (Overholt et al., 1990). En varios estados donde D. grandiosella es una plaga ha sido adoptado un umbral económico nominal de 25% de las plantas con huevos o larvas pequeñas. Se necesitan refinar los umbrales con base en una mejor comprensión de las relaciones entre la infestación y el daño. En Kansas, se usa un modelo fenológico (Whitworth y Poston, 1979) para ayudar en la determinación de los momentos de la aplicación de las aspersiones.

Control Cultural

Los métodos de control cultural son una manera práctica y económica de reducir las poblaciones larvales de D. grandiosella. Estos métodos han sido adaptados a las condiciones locales y funcionan mejor cuando se practican en áreas razonablemente grandes porque las polillas emigran fácilmente de los campos infestados. La siembra temprana y las aradas en el otoño o en la primavera, o las pasadas de discos, tienden a reducir las poblaciones (Wilbur et al., 1950; Rolston, 1955). Las siembras tempranas reducen al mínimo el daño (corazón muerto) causado por las larvas de la primera generación al follaje y a los tejidos meristemáticos de maíz porque las plantas ya han pasado su estado crítico de crecimiento antes que números significativos de larvas comiencen a alimentarse. Además, el maíz sembrado temprano se puede cosechar en agosto antes de que muchas larvas completamente desarrolladas y en estado de prediapausa hayan anillado las plantas maduras y causado pérdidas de rendimiento por el encame de las plantas. Por ejemplo, maíz sembrado en abril o comienzos de mayo en Missouri usualmente escapa al daño de corazón muerto porque para cuando grandes números de la primera generación de larvas comiencen a alimentarse ha pasado el estado crítico de crecimiento (Fig. 2). Maíz sembrado el 9 de abril e infestado artificialmente el 15 de mayo sufrió 36% de daño por corazón muerto lo mismo que pérdidas de rendimiento desastrosas. En contraste, maíz sembrado en la misma fecha, pero infestado artificialmente el 26 de mayo, escapó al daño de corazón muerto y a pérdidas extremas de rendimiento (Arbuthnot et al., 1958).

Una práctica cultural útil es arar en el otoño o a comienzos de la primavera, o pasar discos para enterrar o desarraigar rastrojos de maíz y destruir el hábitat de invernación del barrenador del maíz del suroeste (Fig. 4) (Daniels y Chedester, 1975). Esta práctica aumenta la mortalidad al exponer las larvas a los peligros naturales y, por tanto, reducir el número de polillas en la primavera. Sin embargo, la práctica puede ser contraproducente en áreas donde la erosión del suelo es un problema. Las prácticas de cero labranza o de labranza mínima, o de sembrar trigo de invierno sobre los rastrojos de maíz tienden a proteger las larvas en diapausa en su hábitat de invernación. Otras prácticas agronómicas sensatas incluyen sembrar híbridos vigorosos adaptados localmente en suelos fértiles y cosechar el grano temprano para reducir las pérdidas de rendimiento por causa del encamado de las cañas que resulta del comportamiento anillador de las larvas en pre-diapausa.

Control Químico

Las aplicaciones foliares de insecticidas requieren ser hechas en el momento oportuno para que sean efectivas contra el barrenador del maíz del suroeste porque el insecto pasa mucho de su vida larval dentro de la caña. El maíz sembrado temprano usualmente escapa a daño significativo y, aunque el maíz sembrado tarde puede tener infestaciones fuertes, los tratamientos con insecticidas deben hacerse cuidadosamente en el momento preciso de manera que alcancen a las larvas antes que entren en las cañas. La juiciosa siembra y cosecha tempranas del maíz pueden, por tanto, obviar la necesidad de tratamientos con insecticidas. Como la mayoría de las larvas entra en el tallo dentro de los 12 a 14 días después de la eclosión, los insecticidas usualmente deben ser aplicados dentro de la semana siguiente a la detección de las larvas de la primera generación. Las pruebas de eficiencia han demostrado que solo unos pocos insecticidas foliares líquidos o granulares son efectivos contra el insecto.

Las recomendaciones actuales de control químico en Missouri para el barrenador del maíz del suroeste están dirigidas a la oviposición de la segunda generación, o cuando el plagueo muestre que un 25% de las plantas están infestadas con huevos o larvas. Los huevos y las larvas de la segunda generación son los objetivos, por el potencial de pérdidas económicas, pero las larvas de esta generación son difíciles de controlar con una sola aplicación de insecticida porque las polillas están presentes desde comienzos de julio hasta mediados de agosto. Se recomiendan los tratamientos de cobertura total de los piretroides esfenvalerato y permetrina, o de los carbamatos, carbofurán y carbarilo.

Resistencia de la Planta Hospedera

Durante muchos años entomólogos y fitomejoradores han trabajado en el desarrollo de variedades de maíz que muestren resistencia al barrenador del maíz del suroeste. Este es un complejo tema de investigación porque las líneas resistentes al daño por la alimentación de las larvas de la primera generación no necesariamente son resistentes a larvas de las siguientes generaciones (Barry y Darrah, 1978). Las larvas de primera generación se alimentan en plantas en estado de embuchamiento, mientras que las larvas de la segunda generación se alimentan de las mazorcas, yemas de mazorcas y tusas de plantas que ya han espigado.

Una liberación temprana fue la línea de autocruzamiento MP496 la cual mostraba alguna resistencia al daño por la primera generación de larvas (Davis et al., 1973). Más recientemente, híbridos basados en MP496 y otro germoplasma resistente han mostrado resistencia significativa a la alimentación de las larvas (Davis y Williams, 1986). La resistencia de estas líneas parece estar basada en antibiosis, pero estas líneas también muestran no preferencia para oviposición y alimentación larval (Davis et al., 1989, Ng et al., 1990).

El desarrollo reciente de líneas de maíz por ingeniería genética para producir la endotoxina del Bacillus thuringiensis (Bt) se muestra promisorio como herramienta para manejo del barrenador del maíz del suroeste. Un ensayo de campo realizado en el sureste de Missouri en 1996 mostró que virtualmente no había daño por túneles del barrenador europeo del maíz o del barrenador del maíz del suroeste en dos de los cultivares transgénicos Bt de maíz probados. El testigo susceptible tuvo el rendimiento más bajo, pero el rendimiento no fue significativamente diferente del de los cultivares probados (D. Barry, datos no publicados).

Control Biológico

La más alta rata de mortalidad natural típicamente ocurre entre los barrenadores del maíz del suroeste que inviernan en las cañas por debajo del nivel del suelo. Las observaciones de campo han demostrado que la mortalidad en invernación varía desde un 50% hasta >95%. Estas altas ratas de mortalidad resultan en relativamente pocas polillas en la primavera y una baja primera generación de larvas. Sin embargo, como Wilbur et al. (1950) han notado, una rata de supervivencia del invierno de 2% en áreas de fuerte infestación es adecuada para restablecer los niveles de población en la segunda generación.

En Missouri, el barrenador del maíz del suroeste está en el límite norte de su distribución y los factores primarios que controlan la población parecen ser las temperaturas de congelación y los pájaros predatores. Los efectos perjudiciales de las bajas temperaturas de mediados del invierno se incrementan en suelos arcillosos mojados, por congelamiento inoculativo. La mayor mortalidad de larvas en diapausa en suelos arcillosos mojados o suelos francos, que en suelos arenosos porosos está bien documentada (Wilbur et al., 1950; Langille, 1975).

La migración de D. grandiosella a través del sur del cinturón maicero ha sido ayudada por la ausencia de, o bajas poblaciones de, enemigos naturales necesarios para mantener controladas las poblaciones en el campo. El himenóptero, Trichogramma minutum, es un parásito efectivo a finales de la estación. Las avispas son más abundantes a finales del verano y son más efectivas para parasitar los huevos de la tercera generación, reduciendo por tanto el número de larvas en diapausa. En Arkansas, Arizona, y Missouri se han observado altas ratas de parasitismo de huevos de la tercera generación de D. grandiosella (A. J. Keaster, información no publicada). En un estudio conducido en las llanuras altas de Texas, al menos dos parasitoides exóticos se mostraron promisorios como agentes de control biológico para D. grandiosella (Overholt y Smith, 1990).

Los patógenos causan considerable mortalidad de los barrenadores del maíz del suroeste en diapausa. Se ha observado que tanto los patógenos fungosos como bacteriales invaden las larvas en diapausa en sus celdas de invernación (Davis et al., 1933; Langille, 1975). Una especie de hongo, Beauveria sp., mata hasta 6% de las larvas en diapausa en Missouri, al entrar en el hemocelo de larvas en diapausa en el otoño. Inicialmente, las larvas atacadas se tornan rosadas y luego, después de unos pocos días, se vuelven blancas después que las hifas fungosas se han extendido sobre la cutícula. De manera similar, una bacteria, Bacillus sp. reduce las poblaciones de otoño de larvas de diapausa como en 10% (Langille, 1975). Aunque se ha demostrado que las larvas son susceptibles a Bt en condiciones de laboratorio (Sikorowski y Davis, 1970), contra el barrenador del maíz del suroeste no se usan preparaciones comerciales de Bt. Sin embargo, el maíz transgénico Bt tiene considerable uso potencial contra este insecto ( B. D. Barry, comunicación personal).

Los barrenadores del maíz del suroeste que inviernan en cañas que se desintegran como resultado de pudriciones fungosas de las cañas son más susceptibles de ser atacados por patógenos, que las larvas que quedan en cañas intactas. La planta de maíz en descomposición ofrece un medio ambiente apropiado para crecimiento de microorganismos que en últimas pueden invadir las larvas en diapausa. Sin embargo, cualquier conclusión sobre los efectos letales de supuestos patógenos debe sacarse de estudios controlados de laboratorio.

En Arkansas (Wall y Whitcomb, 1964), Louisiana (Floyd et al., 1969), Mississippi (Davis et al., 1973), y Missouri (Langille, 1975) es importante la predación por pájaros en barbecho de maíz para la eliminación de poblaciones en diapausa del barrenador del maíz del suroeste. El carpintero alirrojo, Colaptes auratus es el predator más importante. El carpintero busca las larvas en las coronas de las cañas de plantas que muestren signos externos (huecos de entrada, tallos anillados) de su presencia. El pájaro perfora un agujero de unos 0.5 cm de diámetro cerca del nivel del suelo, entre las raíces de apuntalamiento y, al hacerlo, gana entrada a la celda de invernación. La mayor parte de la predación tiene lugar de diciembre a comienzos de marzo. A finales de marzo la densidad de población del insecto se ha reducido y aparecen otras fuentes de alimento para el carpintero.

Los barrenadores del maíz del suroeste grandes son caníbales. Esta característica es un factor significativo en la dinámica de poblaciones de la segunda generación (Knutson y Gilstrap, 1990). La tendencia al canibalismo puede variar entre poblaciones (Tarpley et al., 1993).

Agradecimientos.

Agradecemos a nuestros colegas que han contribuido con los resultados resumidos en este reporte: Dean Barry, Felix Breden, Katherine Connor, Jack Dillwith, Paula Ezell, Milon George, Jeff House, Shigeru Kikukawa, David McCauley, Holly Popham, A. S. Reddy, Nathan Schiff, Makio Takeda, y Megan Tarpley. Este artículo es una contribución de la Estación Agrícola Experimental de Missouri, artículo no. 12,587.

Para hacer contacto con los autores

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Envíe e-mail a Clyde E. Sorenson

Referencias

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Última modificación: domingo 11 de mayo, 1997
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