Showler: La Langosta del Desierto en África y Asia Occidental</span>
El Texto Mundial de MIP El Texto Mundial de MIP Universidad de Minnesota
 

La Langosta del Desierto en África y Asia Occidental: Complejidades de Guerra, Política, Terreno Peligroso, y Desarrollo

Allan T. Showler
Centro de Investigación Agrícola Subtropical Kika de la Garza
USDA-ARS
2413 E. Highway 83
Weslaco, Texas 78596 USA

Anteriormente con
Oficina de Saltamontes/Emergencia Africana de Langostas
Oficina Africana, USAID

Traducción al castellano por el Dr. Rafael E. Cancelado
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Fotografía: Enjambre de langostas del desierto al atardecer, Marruecos (Servicio Forestal de los EE.UU.)
Nota: Todas las fotografías y figuras en este capítulo tienen vínculos con imágenes más grandes.

La plaga de la langosta del desierto, Schistocerca gregaria (Förskal), ha sido reconocida como una amenaza a la producción  agrícola en África y Asia occidental por miles de años. El azote de las langostas es mencionado en la Biblia cristiana y el Corán islámico, y en algunos lugares, la plaga de las langostas ha sido responsabilizada de epidemias de patógenos humanos, tales como el cólera (esto como resultado de las masivas cantidades acumuladas de cadáveres de langostas descomponiéndose en las playas después que volaron hacia el mar y se ahogaron). Narraciones publicadas de invasiones de langostas en el norte de África se remontan al AD 811, pero aparentemente no se guardaron registros más precisos hasta el siglo XX (Showler 1993). Desde entonces, se sabe que las plagas de la langosta del desierto han ocurrido de manera esporádica hasta el presente.

Fig. 1. Distribution range of desert locustFig.1. Rango de distribución de la langosta del desierto: verde = área de recesión, amarillo = área del brote.

Normalmente, la langosta del desierto es un insecto solitario que vive en las regiones desérticas y de matorrales del norte de África, el Sahel (región que incluye los países de Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania, y Níger), la península de Arabia (por ejemplo, Arabia Saudita, Yemen, Omán), y partes de Asia hasta el occidente de India (Steedman 1988). Durante la fase solitaria (área verde del mapa), las poblaciones de langosta son bajas y no representan una amenaza económica. Después de períodos de sequía, cuando la vegetación es arrasada en las principales áreas del desierto donde las langostas se reproducen (por ejemplo, los límites entre India  y Pakistán), la población crece rápidamente y la competencia por alimentos ocasionalmente resulta en una transformación del comportamiento solitario al gregario pero a escala regional (área amarilla del mapa) (Showler 1995a, b). Después de ésta transformación, la cual puede ocurrir en dos o tres generaciones (la duración del ciclo de vida de las langostas es variable, dependiendo de la especie y de las condiciones del medio ambiente; en África, generalmente hay 3-5 generaciones por año), las langostas a menudo forman densas bandadas de ninfas que no vuelan y enjambres de adultos alados que pueden devastar las áreas agrícolas.

Onset of gregarious behaviorFotografía: Ninfas de la langosta del desierto durante el comienzo de un comportamiento gregario temprano (Allan Showler).

Una explosión o ebullición poblacional de langostas es la transición vagamente definida de la inocua fase solitaria a la fase de plaga, la cual puede ser localizada o abarcar regiones completas. Durante las plagas, los enjambres y bandadas se encuentran a escala interregional y se originan en varias áreas de apareamiento y reproducción como parte de una dinámica migratoria de amplia dispersión, pero interrelacionada, que puede continuar durante años (Showler 1995b).

Un solo enjambre de langostas puede ser pequeño (cientos de metros cuadrados) o enorme, compuesto por miles de millones de langostas, llegando hasta 80 millones por kilómetro cuadrado en un área que puede tener más de 1.000 kilómetros cuadrados. En un día, un enjambre de langostas puede volar 100 km en la dirección general de los vientos prevalentes. Bandadas de ninfas pueden marchar como 1,5 km por día (Steedman 1988). Las plagas a menudo implican cientos de enjambres, y el área de central de las langostas se puede expandir para envolver el Oriente Medio, Asia occidental hasta Bangladesh, el sub-Sahel desde Guinea hasta Tanzania, y partes del sur de Europa.

PÉRDIDAS EN LOS CULTIVOS

Destruction of millet in Sudan (Allan Showler)Fotografía: Destrucción de millo en Sudán (Allan Showler).
La langosta del desierto puede consumir el equivalente aproximado de su masa corporal cada día (2 g) en vegetación verde: hojas, flores, corteza, tallos, frutos, y semillas. Casi todas las plantas cultivadas y no cultivadas, están en peligro, incluyendo millo, arroz, maíz, sorgo, caña de azúcar, cebada, algodón, árboles frutales, palma datilera, hortalizas, pastos de praderas, acacias, pinos, y bananos. Es difícil caracterizar las pérdidas de los cultivos como resultado de la langosta del desierto, pero es importante hacerlo para desarrollar estrategias de intervención sobre una base que permita demostrar los costos.

Sin embargo, en este momento, los estimados de pérdidas de las cosechas son primariamente de naturaleza anecdótica, en lugar de ser medidos de una manera empírica sistemática:

  • En 1954-5, Marruecos perdió >$50 millones (en dólares de 1994) en seis semanas por la langosta del desierto solo en el valle de Sousse Massa.
  • En 1958, Etiopía perdió 167.000 toneladas de grano, suficiente para alimentar a un millón de personas durante un año (Steedman 1988).

Para estimar las pérdidas en los cultivos en ausencia de control químico, Potter y Showler (1990) construyeron una situación hipotética enfocada en Tunicia durante una plaga de langosta:

Si uno asume que las peores infestaciones de langostas del desierto ocurren en las porciones central y sur del país, alrededor de Kasserine y Gafsa, como ocurrió en la primavera de 1988 (Khoury et al. 1989), un total como de 552.000 ha dedicadas a la producción de granos estarían en riesgo de ser dañadas por las langostas. Esta superficie es menor que la cantidad máxima de tierra que el servicio de protección de tierras estaba preparado para tratar en 1988 (aproximadamente 1.000.000 ha [Khoury et al. 1989]). Convirtiendo el área cultivada en producción de cultivos, el valor real del grano que fácilmente se podría perder al ser consumido por la langosta del desierto durante tal invasión es igual a unos 29 millones de dólares (INS 1987). Para poner en perspectiva estas pérdidas potenciales, la cantidad de tierra arable dedicada al cultivo de granos en Tunicia era aproximadamente de 1.363.000 ha en 1986 (INS 1987). Normalmente esta cosecha representa 72 millones de dólares de la producción anual neta de cereales. En el escenario presentado arriba, Tunicia podría perder 40% de la producción temprana de su trigo y su cebada si los enjambres de langostas del desierto no fueran controlados y destruyeran completamente los cultivos de granos en las principales zonas de infestación de las regiones central y sur. En otro contexto, mirando las pérdidas potenciales en los cultivos por causa del impacto de las langostas del desierto, Tunicia recibió entre 59.000 y 210,000 toneladas métricas de alimentos en ayuda anual entre 1972-1984 (FAO 1985). Estas cifras representan entre 14 y 48 millones de dólares de grano por año donados por la comunidad internacional. Por tanto, es racional concluir que los enjambres de la langosta del desierto son capaces de consumir una cosecha de cereales equivalente en valor a la actual ayuda en alimentos recibida por Tunicia.

Fig. 2. Distribution African migratory locust and tree locustFig.2. Rango de distribución de la langosta migratoria africana: rojo = áreas de explosiones de población; azul = área de invasión; amarillo = rango de distribución de la langosta arbórea.

Se han hecho intentos de caracterizar las pérdidas en los cultivos a causa de las langostas a niveles nacionales o regionales con base en las ganancias en dinero contante, para luego llegar a la conclusión de que las pérdidas no son suficientemente importantes para justificar las operaciones de control. Sin embargo, el análisis de la economía del dinero, es incompleto si  no refleja el inestimable valor de la subsistencia del agricultor y la subsistencia de la sociedad agraria, las ramificaciones por el daño a las tierras de pastoreo y de alimentación para el ganado (por ejemplo, defoliación de árboles que les sirven de alimento), y el gasto en los alimentos adicionales de ayuda de la comunidad internacional de donantes. También se debe tener cuidado de evitar la separación del costo del daño causado por la langosta de otros factores asociados con ella, más aún, ligados con los daños causados por ella. Tales factores (por ejemplo sequía, Striga [una planta parásita], barrenadores del tallo, saltamontes, ataques simultáneos de otras langostas [por ejemplo la langosta migratoria africana, la arbórea, y langostas marroquíes], gusano ejército, y pájaros [el pinzón de pico rojo, Quelea quelea]) complican o son más complicados aun por el daño de la langosta (Showler 1995c).

También es engañoso aplicar estimados para un país del Sahel, por ejemplo, el cuerno de África (Eritrea, Etiopía, Somalia, Sudán), la Península de Arabia, el Magreb (Marruecos, Argelia, Tunicia, Libia), o India y Pakistán por las diferencias generales entre economías, recursos, infraestructura, y las zonas cultivadas en relación física con las áreas críticas de reproducción de las langostas.

Fotografía: Langostas del desierto consumiendo un melón pequeño (Alan Schroder).

El daño causado por las langostas, además de ocurrir de manera muy esporádica, geográficamente es desigual, debido a la naturaleza de los enjambres. Es decir, donde no aterrizan los enjambres no hay pérdidas. Donde los enjambres aterrizan y se alimentan, las pérdidas pueden ser del 100% en cosa de horas a nivel local (en el Sahel tales pérdidas pueden ocurrirle a empobrecidos agricultores de subsistencia, o a productores de productos de exportación de alto valor en el Maghreb).

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la comunidad internacional donante (por ejemplo, los EE.UU., el RU, Alemania, los Países Bajos) han estado desarrollando estudios que reflejen mejor las implicaciones económicas de las plagas de langostas y los impactos de los diferentes escenarios de las campañas de control los cuales deben reflejar dimensiones inherentes al problema. Estos estudios, además de suministrar información muy necesaria en relación con las plagas de langostas, ayudarán a desarrollar y evolucionar el programa del Sistema de Prevención de Emergencias (EMPRES) que actualmente está siendo planeado por la FAO, la comunidad internacional de donadores, y los países afectados por las langostas (al final de este capítulo hay más información sobre EMPRES).

EVALUACIONES Y CONTROL

El monitoreo de las poblaciones de langostas durante los períodos de recesión para anticipar el inicio del comportamiento gregario y para localizar las bandadas y enjambres de langostas y para operaciones de control durante las plagas y explosiones de población es una labor difícil que tecnológicamente se está volviendo cada vez más sofisticada. La FAO ha intentado hacer predicciones de eventos relacionados con las poblaciones de langostas generadas por modelos, y patrones de movimiento de los enjambres durante las plagas y las explosiones de población y también por el Programa Francés de Investigaciones Interdisciplinarias sobre los Acrídidos del Sahel (PRIFAS), usando información sobre el clima y un índice de vegetación reunidos por plataformas de satélites, patrones climáticos a escala media y a escala sinóptica, mapas de suelos, y probabilidades basadas en el conocimiento sobre la dinámica de poblaciones de las langostas durante las distribuciones históricas de las plagas y de las recesiones. Aunque útiles, estas herramientas no siempre son oportunas o precisas.

A pesar de la existencia de tecnología tan elaborada que sirva como una guía general para los evaluadores de las poblaciones de langostas, el descubrimiento de bandadas y enjambres de langostas se hace por medio de vigilancia y evaluaciones visuales. Generalmente, las operaciones de evaluación y control son manejadas por los servicios nacionales de protección de cultivos, aunque durante las plagas algunas campañas nacionales son realizadas por los militares. Además de realizar evaluaciones desde vehículos de tracción 4x4, aviones livianos de ala fija, y helicópteros, la actividad de las langostas también es reportada por puestos de avanzada militar y de policía, por nómadas, agricultores, y aún desde las torres de observación para incendios. Reportes de países vecinos sobre la actividad de las langostas le ha permitido a muchos países anticipar y prepararse para la llegada de los enjambres que vienen de otros países (Showler 1995a).

Desert locust nymphFotografía: Ninfa de langosta del desierto (Allan Showler)
El control de grandes bandadas o enjambres de langostas del desierto se ha tratado de hacer de diferentes formas con distintos grados de éxito. Cerca y alrededor de las áreas agrícolas se pueden cavar trincheras para que las ninfas que marchan hacia los cultivos queden atrapadas allí y luego se las entierra. En algunas partes se cree que el humo repele los enjambres, pero esto no parece funcionar. En algunas sociedades, un hombre santo que sea mago es llamado para disipar las bandadas y enjambres con pociones o encantamientos.

Los enemigos naturales existen, incluyendo moscas y avispas parásitas y predatoras, larvas de escarabajos que son predatoras, pájaros, y reptiles, pero todos estos son fácilmente derrotados por la enorme magnitud de la mayoría de los enjambres y bandadas. En relación con esto, algunos observadores señalan que tan inmensa biomasa podría ser cosechada como alimento humano. En muchas culturas asiáticas y africanas las langostas son un artículo comestible que se vende abiertamente en los mercados. En gran parte de los países francófonos del oeste y norte de África, las langostas del desierto son llamadas en forma jocosa crevettes du Sahara, o camarones del desierto. Generalmente las langostas se secan, fríen, hierven, o asan a la parrilla. En algunas áreas, inclusive se cree que las langostas tienen propiedades medicinales; por ejemplo, en partes de Argelia las langostas son consideradas como un paliativo para la diabetes. Sin embargo, esto no se puede considerar como una manera factible o efectiva de combatir las plagas en todas esas regiones. También, debido a la actual dependencia en los insecticidas para control de las langostas, durante las campañas se desestimula el consumo de langostas.

En este momento, la única táctica disponible y efectiva de control está en los insecticidas. Antes de finales de los 1980s, los insecticidas hidrocarburos clorados, tales como dieldrin y lindano, eran asperjados en la vegetación para crear barreras contra la marcha y alimentación de las bandadas de ninfas. Este era un método crítico de control preventivo por la persistencia, eficacia y el modo de aplicación (en bandas o barreras) de estos productos químicos si se los usaba en las áreas de reproducción de las langostas del desierto. Sin embargo, como resultado de las preocupaciones sobre el destino de tales insecticidas en el medio ambiente, el uso de estos productos químicos ha sido descontinuado en gran parte. La campaña de emergencia de protección de cultivos de 1986-1989 fue un momento fundamental en el sentido de que fue llevado a cabo cuando los persistentes insecticidas hidrocarburos clorados estaban siendo eliminados del arsenal de insecticidas y cuando pasaron a ser la regla insecticidas menos persistentes (por ejemplo, malathión, clorpirifós, fenitrotión, deltametrina, carbarilo, y lambda cihalotrina más que todo como formulaciones de ultra bajo volumen, aunque también se usaron otras formulaciones, tales como concentrados emulsificables, polvos, y polvos mojables). Sin productos químicos persistentes para aspersión de barreras, el control con insecticidas menos persistentes requería hacer aplicaciones contra cada bandada de ninfas. A pesar del hecho de que los insecticidas de larga residualidad ya no son vistos como algo aceptable, ha habido considerable debate sobre si un menor número de aplicaciones de insecticidas más persistentes es potencialmente más peligroso que el cubrimiento de mayores áreas con insecticidas menos persistentes y más selectivos.

Backback sprayer brigade in EritreaAerial locust control in Senegal Fotografías: Brigada de asperjadores con máquinas de espalda en la pendiente vertiente oriental de Eritrea (Allan Showler)
Control aéreo de langostas, Senegal (Allan Showler)

Las operaciones de control, bien sean hechas con avión, camión, o asperjadoras de espalda, usualmente son realizadas antes de las 0900 horas previo a que los enjambres comiencen los vuelos del día, o cuando se hayan recogido al atardecer. Las campañas de aspersión normalmente son llevadas a cabo por el servicio nacional de protección de cultivos, aunque algunas han sido administradas por los militares (Showler 1993). En algunas áreas, existen organizaciones regionales para el control de las langostas para incrementar las evaluaciones y el control realizados por los gobiernos nacionales. La Organización de Control de la Langosta del Desierto (DLCO), por ejemplo, se especializa en control y evaluaciones aéreas para África Oriental. La Organización Común de Lucha Antiacrídidos y de Lucha Antiaviar (OCLALAV) realizó evaluaciones terrestres y aéreas para África Occidental (ahora no es operacional - ver la sección sobre financiamiento). La Fuerza Magrebina, formada más recientemente, está compuesta por personal argelino, tunecino, marroquí, libio, y mauritánico que lleva a cabo evaluaciones terrestres en el Maghreb y en los países sahalianos vecinos (Showler & Potter 1991, Showler 1995b).

Generalmente, una operación de control exitosa resultaría en la eliminación de por lo menos el 80% de un enjambre o bandada. Sin embargo, más en escala macro, los números relativos de enjambres o bandadas que deben ser eliminados para detener los diferentes estados de una explosión de población o plaga no han sido determinados. Es concebible que tal información, hecha a la medida de regiones y escenarios específicos, pudiera llevar al desarrollo de umbrales o niveles de intervención para impedir las plagas o explosiones de población.

CAMPAÑAS RECIENTES

Plaga de 1986-1989

Desert locust swarm in EritreaFotografía: Enjambre de la langosta del desierto en Eritrea (Allan Showler).

En 1986 ocurrió una explosión de población de la langosta del desierto en Sudán, Eritrea, y Etiopía. Principalmente por el conflicto armado entre esos países, no se pudo realizar un control adecuado, y los enjambres masivos que resultaron se desplazaron hacia el oeste a través del Sahel. En las montañas del Adrar des Iforas de Malí, los montes Tibesti de Chad, los montes Air y el Tamesna de Niger, las colinas del Mar Rojo de Sudán, y en menor cuantía, en Senegal, Mauritania, Marruecos, Arabia Saudita, y el sur de Argelia hasta comienzos de 1989.

Importantes invasiones de langostas del desierto tuvieron lugar en 23 países (Tabla 1), y las operaciones de control cubrieron como 25.9 millones de ha principalmente con el objetivo de proteger las zonas de cultivos en riesgo más inmediato. Se tomó un enfoque de protección de cultivos, en lugar de intervenir en las áreas de reproducción, por las siguientes razones:

  • Falta de preparación. Las invasiones de langostas invasiones saturaron la capacidad existente de control y causó temor de graves pérdidas de cultivos. A pesar de las advertencias de la FAO, el personal de protección de cultivos del gobierno no pudo cambiar inmediatamente de las actividades de manejo de plagas de rutina al combate de las inesperadas invasiones de langostas. Algunas organizaciones regionales de control no pudieron responder a las generalizadas explosiones de población porque en los años anteriores las naciones miembros no habían apropiado los fondos adecuados.
  • Presiones Competitivas. Explosiones de población del saltamontes senegalés a través del Sahel complicaron los retos presentados por la plaga de la langosta del desierto. El Sahel periódicamente es amenazado por sequías y plagas, y la conservación de su agricultura de subsistencia es imperativa. De manera similar, las economías nacionales del norte de África dependen mucho de la producción agrícola; la plaga de langosta colocó en peligro sus cultivos de subsistencia y también los de exportación de gran valor. Del mismo modo, como el norte de África no tiene áreas de reproducción importantes, allí los esfuerzos se encaminaron a la protección de los cultivos.
  • Áreas Remotas de Reproducción. La mayor cantidad de reproducción ocurrió más que todo en el vasto y áspero Sahara, lo cual impidió un oportuno despliegue de recursos a las críticas áreas de reproducción.
  • Responsabilidades mal definidas. Algunos países sahelianos mostraron poca capacidad para intervenir en sus remotas áreas norteñas de reproducción, alegando que la reproducción no amenazaba sus cultivos de manera inmediata. Sin embargo, tal reproducción sí representaba una amenaza inmediata para los países vecinos. Sin embargo, a los países adyacentes, usualmente no se les permite hacer evaluaciones al otro lado de la frontera y tampoco operaciones de control. En particular, las preocupaciones en el norte de África sobre sus cultivos de alto valor generadores de flujo de dinero surgió de la vulnerabilidad a las invasiones de langostas provenientes de las áreas de reproducción en el Sahel.
  • Conflicto Armado. El origen de esta plaga fue el norte de Etiopía (ahora Eritrea) y Sudán, y en ambas partes había conflictos armados que debilitaron o impidieron una intervención temprana.
  • El esfuerzo de protección de emergencia de los cultivos en gran parte tuvo éxito, pero le costó como $310 millones a la comunidad internacional de donantes. A principios de 1989, muchos expertos estuvieron de acuerdo en que la plaga continuaría sin disminuir durante otros siete años. La plaga terminó en la primavera de 1989, pero las tácticas de protección de cultivos no detuvieron el ciclo reproductivo de las langostas. En cambio, aparentemente hubo cuatro condiciones que fueron responsables de terminar la plaga.
  • Frente de Tormenta. En octubre de 1988 un frente de tormenta proveniente de África occidental llevaba enjambres de langostas que atravesaron el Atlántico desde Trinidad hasta las Islas Vírgenes. El número de langostas que se ahogaron en el camino debe haber sido significativo, con base en la cantidad estimada que sobrevivió o las que fueron arrastradas muertas hacia las costas.
  • Invierno del Norte de África. Un frío invierno 1988-1989 en el Norte de África detuvo el esperado movimiento hacia el este de enjambres a lo largo de la costa del Mediterráneo antes que pudieran virar hacia el sur con los vientos que provienen del norte en la primavera y llegar a las áreas de reproducción del norte del Sahel.
  • Control en África del Norte. Los enjambres fueron controlados en África del norte antes que hubiera gran reproducción y desplazamiento hacia el Sahel. Los países del norte de África tenían más recursos para control de la langosta que la mayoría de los demás países afectados y no sufrieron explosiones de población de la langosta de manera simultánea. Solo en el otoño de 1988, en Marruecos fueron asperjadas como un millón de ha; para noviembre estaban siendo tratadas hasta 81.0000 ha por día. Las operaciones de control argelinas y tunecinas eliminaron los enjambres que escapaban.
  • Sequía. Probablemente la causa más importante de la reducción de la plaga fue una tendencia a la aridez en los momentos críticos y en los lugares críticos de modo que cesó la excesiva reproducción. Debe haber una precipitación de unos 20 mm de lluvia antes que el suelo sea apropiado para la oviposición de la langosta del desierto.

Explosión de Población 1992-1994

Para ilustrar algunas de las forma como trabaja la dinámica de poblaciones de la langosta, en los siguientes párrafos se presenta una cronología descriptiva general de los movimientos de la langosta (es muy complicado dar una cronología de tal clase para la plaga de 1986-1989).

A finales de 1992 comenzó una pronunciada explosión de población de la langosta del desierto a lo largo de las llanuras costeras del Mar Rojo de Sudán y Eritrea después de varios años de sequía. Enjambres que escaparon al control atravesaron el Mar Rojo hasta la región de Tihama del Yemen y Arabia Saudita donde las condiciones para reproducción también eran favorables. Durante los tres meses siguientes, las poblaciones de la langosta del desierto aumentaron en las costas de ambos lados del Mar Rojo y entonces los enjambres se movieron hacia el sureste de Egipto. Los enjambres de las llanuras bajas de las costas del Mar Rojo se desplazaron hacia y luego se reprodujeron en, el interior de Arabia Saudita. En Mayo y Junio de 1993, las poblaciones de langostas en Eritrea, Sudán, y Yemen se convirtieron en una seria explosión de población, y enjambres de la costa de Sudán fueron hacia el interior de ese país donde continuó la reproducción. Para complicar las cosas, al mismo tiempo hubo explosiones de poblaciones de la langosta migratoria africana en Etiopía y el norte de Somalia, y de langostas arbóreas en Sudán y Eritrea.

Las condiciones de sequía a lo largo de las costas del Mar Rojo hicieron que los enjambres de la langosta del desierto se desplazaran hacia el oriente de Tihama a los desiertos de Cholistan y Tharparkar que encuadran los límites de Pakistán-India (atravesaron el Golfo Pérsico volando), y de Sudán hacia el occidente atravesaron el norte del Sahel (donde, inesperadamente, no hubo reproducción) hacia Mauritania. Durante septiembre de 1993, continuo la reproducción en el interior de Sudán, y estaban poniendo huevos en el sur central de Mauritania (>80 enjambres fueron encontrados allí en la primera mitad del mes). En India y Pakistán, se intensificó una explosión de población que ya era seria, pero comenzó a declinar durante la segunda mitad del mes.

En octubre, la explosión de población de la langosta del desierto en Mauritania central se expandió hacia el noroeste de Senegal y el noroeste de Mauritania, y los enjambres fueron reportados en el sur del Sahara. En ninguna otra parte del Sahel, ni en la península de Arabia ni en el interior de Sudán fueron detectadas langostas gregarias. Para este momento las operaciones de control en India y Pakistán, ya habían contenido la segunda generación de langostas.

Aunque la explosión de población en el sur y el centro de Mauritania se estaba reduciendo para noviembre, persistió hasta comienzos del verano de 1995 (sin embargo, la explosión poblacional de la región, cesó en 1994), y se sospechaba que las poblaciones se estaban reproduciendo en el Sahara occidental. Pequeños enjambres, presumiblemente de Mauritania y del Sahara occidental, fueron encontrados en el sur de Marruecos hasta marzo de 1994. Los enjambres que fueron de Mauritania al norte de Senegal cruzaron hacia Gambia y Guinea Bissau en febrero y marzo. La explosión de población en la región terminó en abril y mayo cuando solo pequeños enjambres eran encontrados viajando hacia el norte, al sur de Malí desde Guinea.

Los conflictos armados en la región del Mar Rojo habían sido resueltos para finales de 1992, de modo que las operaciones de control contra las poblaciones gregarias fueron iniciadas rápidamente, en comparación con la campaña de 1986-1989; la mayor parte de agitaciones e invasiones de las poblaciones gregarias fueron suprimidas en una o dos generaciones. En contraste con la campaña de 1986-1989, fueron asperjadas 4 millones de ha durante la campaña de 1992-1994 a un costo de $18.75 millones. Aunque los factores climáticos jugaron un papel en la modulación de la dinámica de la explosión de población de 1992-1994, parece probable que las operaciones de control hicieron importantes contribuciones para contener la explosión de población. Los resultados de la campaña de control de la langosta de 1992-1994 fueron suficientes para incentivar a la FAO, a los países afectados por la langosta, y a la comunidad internacional de donantes para considerar seriamente apoyar un plan para un programa de intervención temprana contra la langosta del desierto que sería centralizado en la región del Mar Rojo (ver la sección sobre EMPRES).

Explosión de Población de 1995

En 1995, las condiciones en el interior de Sudán y/o del noreste de Chad resultaron en la producción de enjambre móviles hacia finales del verano. Las operaciones de control se estaban llevando a cabo en Sudán, pero no eran suficientes para prevenir el movimiento de los enjambres hacia Eritrea y Arabia Saudita. En las tierras bajas del oeste de Eritrea estaba teniendo lugar la reproducción, pero las bandadas de ninfas que resultaron fueron controladas rápidamente. Para septiembre, se movieron enjambres a través de las tierras altas de Eritrea y amenazaban con continuar hacia las provincias del sur (la vital cesta alimentaria de Eritrea). Sin embargo, operaciones de control terrestres (servicio de protección de cultivos, brigadas de agricultores, y las fuerzas armadas) y aéreas (DLCO), los eliminaron antes que pudieran llegar a la crítica área de reproducción de la costa del Mar Rojo. Los enjambres que llegaban a Arabia Saudita de Sudán fueron controlados antes que pudieran alcanzar el interior. La explosión de población cesó para finales de octubre, en gran parte como resultado de las oportunas operaciones de control. Es concebible que si las aglomeraciones de langostas hubieran sido detectadas y controladas en Chad y Sudán, las condiciones para explosiones de población en Eritrea y Arabia Saudita se hubieran podido evitar. Aunque las cifras aun no han sido tabuladas, el área tratada con insecticidas, y el costo para la comunidad internacional de donantes, es mucho menor que el de las áreas tratadas y los costos de las campañas de 1986-1989 y 1992-1994.

RETOS DE LAS CAMPAÑAS

Tratar de imponer un control en un insecto que se puede transformar en tremendos y altamente movibles enjambres es un problema suficientemente difícil. Sin embargo, el intimidante reto de controlar las langostas del desierto, es exacerbado por una colección de otros obstáculos monumentales, los cuales se resumen a continuación.

Terreno

Muchas áreas de reproducción de la langosta están ubicadas en terrenos muy remotos, a menudo sin características, y difíciles del Sahara, el Cuerno de África, y la península de Arabia. En gran parte, la infraestructura es limitada y pobre, y acceso a zonas críticas solo se puede lograr usando vehículos de 4x4 y aviones. Algunas áreas son de acceso tan difícil que los vehículos terrestres y los aviones de ala fija son incapaces de llegar a ellos de manera apropiada, y se necesitan helicópteros que son más costosos y a menudo mecánicamente problemáticos. Ha habido casos en que los grupos terrestres se han perdido en el desierto, y algunos han muerto. En algunos casos, los pilotos se han rehusado a realizar vuelos a más de 20 kilómetros de las pocas carreteras establecidas en el Sahara. Durante la plaga de 1986-1989, a veces los pilotos tenían que depender de coordenadas muy esquemáticas en los mapas, que eran establecidas el día anterior por personal sin entrenamiento. Una vez que el avión llegaba a la vecindad correcta, los exploradores terrestres tenían que guiarlos a los objetivos quemando neumáticos o haciéndoles señales con espejos. Sin embargo, con la llegada de los sistemas de posicionamiento global (GPS), la localización de los objetivos de las aspersiones por vía aérea se ha vuelto algo más preciso. A pesar de eso, la movilidad de los enjambres, especialmente en áreas difíciles (por ejemplo, montañas, cañadas profundas, y terrenos escarpados) en algunos casos les permite, "desaparecer" durante varios días hasta que emergen en alguna parte que es más accesible. Debido a la inmensidad de las regiones involucradas, muchas operaciones deben ser lanzadas desde pistas de aviación y campamentos remotos ya con todos los aprovisionamientos de suministros y combustible.

Conflictos Armados

Eritrean People's Liberation Front fighter Soviet-made Ethiopian tank hulk disabled in central Eritrea Fotografías: Guerrillero del Frente de Liberación del Pueblo de Eritrea, She'eb, Eritrea (Allan Showler).
El esqueleto de un tanque etíope de fabricación soviética aun permanece donde fue destruido en Eritrea central durante la guerra allí (Allan Showler).

Es una regla humorística común que las langostas del desierto parecen estar inexplicablemente atraídas hacia áreas donde hay guerras en progreso. Durante la plaga de 1986-1989, la intervención temprana fue impedida por el conflicto armado en las áreas primarias de reproducción de Eritrea y Sudán. Eritrea ha estado luchando en una Guerra de independencia de Etiopía durante casi 30 años, y aunque no es de conocimiento común en los EEUU, algunas de las mayores y más feroces batallas de tanques del continente africano fueron libradas allí. También había una lucha paralela por la independencia en el área de Tigray en lo que hoy es el norte de Etiopía. En Sudán, también ha tenido lugar otra violenta guerra civil. Las guerrillas separatistas del frente Polisario luchando contra Marruecos detuvieron las evaluaciones y los controles en el Sahara occidental (en 1988, dos aviones de aspersión C-130 de los EEUU en ruta hacia Marruecos desde Senegal fueron alcanzados por cohetes disparados desde lanzacohetes de apoyar en el hombro, matando toda la tripulación de uno de ellos – mientras que al otro apenas alcanzó a aterrizar en un aeropuerto de Marruecos). El norte de Eritrea y el norte de Mauritania, son ambos áreas de reproducción donde había, y todavía hay, esparcidas y enterradas minas terrestres (Showler 1995c) (en octubre de 1995, tuve que contratar un nómada rashaida durante dos días como guía para evitar los campos minados a lo largo de las llanuras costeras del Mar Rojo de Eritrea).

Rashaida nomadFotografía: Nómada rashaida contratado por el autor como guía en Eritrea (Allan Showler).

Durante la explosión de población de 1992-1994, aunque los conflictos en Sudán, Eritrea, y Etiopía se habían calmado, tuaregs nómadas en el norte de Malí y el norte de Níger se habían rebelado. En una ocasión, cinco soldados de Malí que brindaban una escolta armada para un equipo de evaluadores de langostas, fueron emboscados y murieron. La situación en Somalia era caótica, con numerosos grupos fuertemente armadas luchando por el poder, desplazamientos masivos de refugiados, un gobierno completamente disuelto, y grupos de bandidos operando en Somalia y justo al otro lado de la frontera en partes de la región etíope de Ogaden. En septiembre de 1993, un helicóptero de evaluación se estrelló en el Ogaden, muriendo dos de los pasajeros y otros quedaron heridos; aunque la causa probable fue una falla mecánica, disparos de armas livianas no pudieron ser descartados (las víctimas del accidente fueron saqueadas). La actividad del Polisario en el Sahara occidental continuó bloqueando las evaluaciones de langostas y su control en el Sahara occidental (Showler 1995c).

La corta y muy limitada geográficamente campaña de 1995 no fue significativamente obstaculizada por el conflicto armado. Es probable que esto hubiera permitido un control suficientemente temprano para eliminar la explosión de población en dos meses.

Entre las tres más recientes campañas de control contra la langosta del desierto, han ocurrido otros conflictos que han tenido diferentes grados de impactos negativos en la capacidad nacional de llevar a cabo campañas de control efectivas contra la langosta. Estos conflictos incluyen la guerra de Chad contra Libia a mediados de los años 1980, violenta agitación racial en Mauritania en 1989, la guerra contra Irak (Tormenta del Desierto) en 1990, intensos asesinatos Islámicos fundamentalistas y terror en Argelia a comienzos de los años 1990, y una guerra civil en Yemen en 1994.

Política

Además de aquellas políticas que resultan en los conflictos armados antes mencionados, otros aspectos de la política pueden ser problemáticos. Por ejemplo, debido a la situación política en Sudán (aparentemente el gobierno actual de Sudán apoya el terrorismo internacional), los EE.UU. han descontinuado toda, o al menos la mayor parte de su ayuda allí. Otros países donantes también han determinado que sus programas de ayuda no incluirán el apoyo a Sudán. Esto ha resultado en una obvia reducción en el apoyo financiero general para los esfuerzos de control de la langosta en Sudán. De la misma manera, la asistencia podría ser negada a Mauritania en el futuro próximo, por las sospechas de haber cometido violaciones a los derechos humanos.

Otros países no pasan oportunamente la información sobre la actividad de las langostas. En la mayoría de los casos, las operaciones más allá de las fronteras no son permitidas. Por ejemplo, es muy poco probable que Malí o Níger permitieran que el servicio de protección de cultivos de Argelia operara dentro de sus fronteras (a pesar de lo cual esto ha ocurrido cuando Argelia condujo operaciones de control justo dentro de la frontera de Malí durante la plaga de 1986-1989). Por otra parte, a los evaluadores de las langostas a nivel regional y a las organizaciones de control se les permite operar donde quiera que son invitadas (dentro de los países que lo solicitan). La Fuerza Maghrebí, compuesta por equipos de África del Norte y Mauritania, ha llevado a cabo operaciones de evaluación y de control en Malí.

En algunos países, golpes de estado o cambios importantes en los partidos gobernantes o en los gobiernos pueden alterar la estructura y el personal técnico de los servicios de protección de cultivos. Por ejemplo, el gobierno de Etiopía pasó de ser dominado por los Amhara (durante los años de Haile Selasse), al brutal régimen Dergue (regido por Haile Miriam Mengistu), y luego, más recientemente, el gobierno ha sido dominado por los Tigrayanes. Hay una fuerte tendencia a colocar gente leal al régimen, algunos de ellos no calificados o sin suficiente experiencia, en posiciones de los ministerios, y el Ministerio de Agricultura no es una excepción.

En unos pocos países, la corrupción a nivel del gobierno es penetrante, y esto desestimula a los ciudadanos nacionales que tratan de llevar a cabo el control de la langosta, y a la comunidad internacional donante. Las políticas y las prácticas de corrupción han reducido mucho las donaciones de ayuda en algunos países, y ha obstaculizado las operaciones contra la langosta debido al desvío de los recursos y a las apropiaciones indebidas de fondos y recursos.

Fondos

La falta de fondos en la mayoría de los países afectados por la langosta es una de las principales restricciones tanto para proteger los cultivos como para realizar intervenciones tempranas en las áreas de reproducción. Algunos países, tales como la recientemente independiente, pero devastada por la guerra, Eritrea, tienen pocos recursos para combatir las langostas. Otros, incluyendo Eritrea, tienen pocos recursos naturales que hayan sido aprovechados adecuadamente, y esporádicamente son debilitados por sequías. Cuando visité por primera vez el área de reproducción de las langostas a lo largo de la costa del Mar Rojo de Eritrea, la oficina agrícola en el poblado de She'eb (situado inmediatamente adyacente a las áreas de reproducción), estaba hecha con varas, cordeles, y algunas lonas de plástico hechas jirones (en 1995 la reemplazó un edificio de concreto). Durante la explosión de población de langostas de 1995, el servicio de protección de cultivos de Eritrea solo tenía dos vehículos con los cuales realizar las evaluaciones, las operaciones de aspersión y llevar a cabo todas las actividades de rutina (para la emergencia se obtuvieron prestados otros vehículos de otros ministerios).

Ayuda substancial es contribuida por la comunidad internacional de donantes, incluyendo la USAID (USA), DGIS (Países Bajos), CIRAD (Francia), CIDA (Canadá), SIDA (Suecia), ODA (RU), y GTZ (Alemania). Se les da apoyo para materiales y equipos de emergencia (por ejemplo, radios, insecticidas, combustible, horas de vuelo de aviones, asperjadoras, ropa de seguridad, y unidades de GPS) y ayuda técnica, y para actividades a largo plazo para que se capaciten mejor, como por ejemplo entrenamiento e investigaciones. Sin la ayuda de los donantes, es muy probable que, por ahora, las explosiones de poblaciones de langostas evolucionaran rápidamente hasta convertirse en plagas completas en toda la región. Por otra parte, los donantes, por medio de actividades a largo plazo, se están esforzando en los países menos desarrollados que son afectados por las langostas para lograr mejores niveles de dependencia en sí mismos.

Organizaciones regionales de control de langostas tales como DLCO y OCLALAV están en diferentes niveles de organización. OCLALAV, alguna vez una organización de muy alta estimación y muy competente para las evaluaciones, no ha estado recibiendo sus presupuestos anuales de los países miembros, y por tanto ha dejado de ser plenamente funcional en cuanto a personal y vehículos a tener solo dos empleados en Dakar, Senegal, los cuales ahora solo pueden recolectar y diseminar información. La DLCO tampoco ha estado recibiendo sus fondos de los países miembros. Aunque la DLCO mantiene una flota de aviones muy útil, se está quedando muy atrasada y su futuro luce funesto. Sin embargo, la Fuerza Maghrebina, es financiada principalmente por los países de África del norte y por donantes, y está armada como una entidad más para responder "cuando se necesite" lo cual parece estar funcionado bien.

ESTRATEGIAS

Básicamente hay cuatro enfoques para el control de langostas, no todos los cuales son deseables o prácticos.

Inacción

He escuchado algunas afirmaciones de grupos muy limitados en Europa de que, aun en los años de plaga, en general las langostas cusan muy poco daño a nivel nacional para justificar los esfuerzos de control (esta idea se basa en uno o dos estudios limitados a ciertos países Sahelianos, y en aspectos económicos generales que no tienen en cuenta los diferentes aspectos del daño causado por la langosta y el daño asociado causado por otros factores como los resumidos en la Sección de Pérdida de Cultivos de este capítulo). La evidencia sugiere que esto no es universalmente cierto, pero aun si lo fuera, a nivel local las langostas son capaces de causar perdidas totales de cultivos en cosa de horas. Negar las solicitudes de ayuda por parte de los donantes (especialmente cuando se hacen a nivel de los embajadores como declaraciones de desastre) se puede ver como algo moral y políticamente inaceptable para regiones donde la producción de cultivos es vital para la supervivencia de los agricultores, y algunas veces de los gobiernos.

Reacción

La campaña contra la langosta del desierto en 1986-1989 es un ejemplo del enfoque reactivo, pero generalmente no es adoptado como una opción. Con base en una situación de emergencia se toman decisiones reactivas para proteger los cultivos después de que se ha alcanzado el nivel de plaga, y posiblemente no llevarían consigo la realización de controles en áreas críticas de reproducción.

Proacción

La palabra "proactivo" quiere decir una intervención temprana para mitigar o evitar el desarrollo ulterior de un problema. En el contexto de las langostas, la proacción trae consigo la intervención contra las explosiones de población localizadas antes que se llegue al estado de plaga (Showler 1995b). La proacción es la detección temprana de bandadas y enjambres, preferiblemente en áreas de reproducción, y la ubicación previa de recursos estratégicos. Sin niveles empíricos para los umbrales de intervención, el momento de la intervención se determina por medio de una mezcla de estimaciones de las poblaciones de langostas, capacidad local de control, experiencia, intuición, gestalt [acomodamiento], y presión política. Las decisiones racionales empíricas de intervención deben ser determinadas por medio de una comprensión mejorada de los impactos de las medidas de control aplicadas contra las langostas que comienzan a mostrar comportamiento gregario. La campaña de 1992-1994 representa un enfoque proactivo, aún si las poblaciones de langostas se dispersan hacia otras regiones, y la infestación de Mauritania duró más de lo esperado (Showler 1995c).

Prevención

De una manera ideal, el control de la langosta debería tener lugar justo en el momento o inmediatamente antes que las langostas comiencen a mostrar el comportamiento gregario, preferiblemente en el estado ninfal que es menos móvil y no reproductivo, antes que se hayan reunido en pequeños parches de no más de varios cientos de metros cuadrados de diámetro en las áreas de reproducción. El éxito posiblemente requiera que una porción crítica, auque aun no se ha determinado cuál es, se controlara con el objetivo final de mantener a las langostas en la fase de recesión de manera indefinida. Desafortunadamente, aun no hemos desarrollado esa habilidad (Showler 1995b).

CONSECUENCIAS

Llevar a cabo una campaña contra la langosta del desierto es una aventura compleja y a veces peligrosa, pero la complejidad no termina con la cesación de los enjambres.

El Medio Ambiente

Por supuesto que el control de las plagas y explosiones de población de la langosta del desierto con insecticidas puede representar peligros para el medio ambiente. En particular, las campañas reactivas no son ni económicamente deseables ni aconsejables desde el punto de vista del medio ambiente. Las aplicaciones de insecticidas se hacen en un gradiente de ecosistemas: desértico seco, frescas colinas costeras, fértiles tierras planas mediterráneas, pantanos, islas, montañas, estepas, cursos de agua secos, y oasis. La destrucción del hábitat de la flora y fauna africanas por sobrepastoreo, deforestación y otras prácticas no sostenibles ha causado una alteración ecológica que podría ser agravada por las aplicaciones masivas de emergencia de insecticidas. Algunos ecosistemas son particularmente vulnerables a la introducción de toxinas, especialmente en los pantanos costeros, los cursos de agua secos, y los oasis que ofrecen hábitats críticos para especies de aves migratorias además de especies nativas más estacionarias. La vida silvestre está en peligro porque no es posible excluirla de las áreas asperjadas.

Aunque después de las operaciones de aspersión realizadas en las últimas tres campañas se notaron pocas perturbaciones notables del medio ambiente, sin embargo han ocurrido incidentes de envenenamiento de animales. Es difícil averiguar el número de animales silvestres que pueden haber muerto por los pesticidas, pero varios casos implicaron la muerte de pájaros pequeños alrededor de charcos de agua contaminados, y de reptiles y artrópodos que no eran el objetivo. También, aunque a los apicultores se les advirtió que cubrieran sus colmenas antes de las operaciones de aspersión, algunos ignoraron las advertencias y sus colonias fueron severamente afectadas o murieron (Showler 1995a).

Pocos estudios han examinado los impactos de los insecticidas usados contra las langostas en el medio ambiente africano. Sin embargo, se ha establecido mediante estudios en Malí, Sudán, Marruecos, y Senegal que la vida acuática y terrestre podría, dependiendo del insecticida, ser afectada adversamente.

Salud Humana

Los efectos de los insecticidas contra la langosta en la salud humana se han notado principalmente en los aplicadores y las personas que manejan los pesticidas. Los insecticidas de uso más común durante las tres campañas fueron malathión, fenitrotión, clorpirifós, deltametrina, y lambda cihalotrina – todos moderadamente o ligeramente tóxicos para los humanos; no se reportaron efectos adversos que fueran el resultado del uso de estos insecticidas. La exposición directa a estos insecticidas ocurrió principalmente como resultado de inadecuado mantenimiento del equipo, del mal manejo del pesticida, y de la mala aplicación (durante las operaciones de aspersión no siempre se usaron ropas de seguridad ni otras precauciones).

Las operaciones de control se han realizado con más frecuencia en áreas no habitadas o en tierras de pastoreo donde la exposición del público fue mínima. Las poblaciones rurales, incluyendo a los nómadas, fueron avisadas de las inminentes operaciones de aspersión y se hicieron anuncios públicos de que se abstuvieran de consumir las langostas.

Desafortunadamente, no ha habido programas para hacer seguimiento de la exposición a los pesticidas, aunque en algunos países, se titularon los contenidos de acetilcolinesterasa (AChE) en la sangre de los aplicadores y de las personas que manipulaban los insecticidas. En Marruecos, donde se estaba usando un insecticida volátil y de toxicidad relativamente aguda (el DDVP – que no está aprobado para uso contra las langostas ni por el USAID ni por la USEPA) además del malathión y otros insecticidas de aceptación más universal, como 1000 personas fueron retiradas de las operaciones de aspersión de manera temporal o permanente durante la campaña de 1986-1989 debido a las bajas titulaciones de AChE. Se tomaron al azar como 500 muestras de sangre de la población general, pero no se detectaron bajas titulaciones de AChE.

Para un tratamiento más detallado de los aspectos ambientales, refiérase a Showler (1995a).

Pesticidas Indeseables y Recipientes Vacíos de Pesticidas

En muchos países afectados por las langostas se han acumulado grandes existencias de insecticidas prohibidos, obsoletos, inutilizables o indeseables medioambientalmente, particularmente como resultado de la campaña de 1986-1989 y otras campañas anteriores a esta. Estas existencias son un problema más que todo por dos razones: 1) a menudo están guardados en recipientes que están deteriorados de modo que el pesticida se derrama o puede haber escapes en el futuro, y 2) realmente se pudieran usar para control de plagas cuando se agoten las existencias de los pesticidas preferidos. Algunas de las existencias indeseables, especialmente los insecticidas hidrocarburos clorados, han estado almacenados como por 30 años, y en muchos casos, el origen no está documentado y las etiquetas ya no están o son ilegibles. Las existencias de pesticidas indeseables pueden ser bastante grandes y por tanto representan problemas logísticos de almacenamiento.

En este momento, las existencias indeseables no se pueden eliminar de una manera apropiada en África o Asia. La incineración puede ser efectiva y posible desde el punto de vista ambiental, pero la mayoría de los países africanos y asiáticos han rechazado esta opción. En su lugar, las existencias indeseables de uno o dos países han sido transportadas a Europa para ser incineradas allí. Sin embargo, esta solución, no está orientada hacia el desarrollo, es costosa, y el envío de estas existencias por tierra o por mar representa peligros adicionales. Asperjar estas existencias en áreas desérticas no habitadas, usarlas para combatir plagas, o enterrarlas, son todas opciones posibles pero ninguna de ellas es considerada como aceptable.

Además de los riesgos potenciales para el medio ambiente y la salud humana asociados con grandes existencias de pesticidas indeseables, está el dilema del manejo de los recipientes vacíos de los pesticidas - usualmente barriles metálicos para 200 litros. La principal preocupación sobre los barriles vacíos de pesticidas es la elevada demanda que tienen para uso por el público en general como recipientes para almacenamiento, incluyendo agua y alimentos. En algunos casos, los barriles vacíos han sido vendidos en el mercado a pesar de que esta es una práctica insegura. Por esta razón es que es necesario que los barriles de pesticidas sean inutilizados, reacondicionados, o descontaminados. Como en este momento no hay opciones económicas para reacondicionar o descontaminar los barriles vacíos, la única posibilidad viable sigue siendo guardar los recipientes vacíos hasta que se identifique una mejor solución, o se los inutilice perforándolos y aplanándolos, y luego quemarlos en áreas seguras donde la napa de agua sea muy baja.

Una discusión más completa de la eliminación de pesticidas indeseables se puede encontrar en Showler (1995a).

DIRECCIÓN ACTUAL DE LA INVESTIGACIÓN

La investigación ha tenido como objetivo más que todo mejorar la detección temprana y las advertencias sobre los movimientos de las langostas, y desarrollar métodos de manejo menos tóxicos para hacer mínima le dependencia en los insecticidas. La investigación que ayudará en la detección temprana (lo cual es esencial para un control preventivo y proactivo) incluye (pero no está limitada a):

  • exploración y refinamiento de tecnologías GIS para identificar mejor las áreas de reproducción,
  • mejoramiento de los métodos remotos de evaluación,
  • verificación en tierra de los mapas con índices de vegetación,
  • estudios para comprender mejor  el comportamiento de las langostas (especialmente la fase de transformación de solitaria en gregaria),
  • estudios sobre la dinámica de poblaciones de la langosta de modo que se puedan desarrollar modelos, y
  • diseño de modalidades de detección física (por ejemplo, aviones con radares) para localizar los enjambres de manera más efectiva, desde más lejos.

La investigación que se está llevando a cabo sobre alternativas a los insecticidas convencionales incluye (pero no está limitada a) lo siguiente:

  • Exploración, identificación, ensayos y formulación de agentes de control microbiológico; hasta ahora los mejores resultados se han obtenido de estudios en Malí, Cabo Verde, y Madagascar donde han sido aislados varios entomopatógenos fungosos que muestran promesa para control de la langosta. Como los agentes patógenos microbiales tienden a matar lentamente a las langostas (3-7 días para lograr 80-90% de mortalidad para las razas más promisorias de Beauveria y Metarhizium) muy posiblemente esta táctica será usada para manejar las poblaciones de langostas en sus áreas de reproducción bajo contextos preventivos o proactivos. Por otra parte, si pequeñas cantidades de insecticidas que causen mortalidad rápida (por ejemplo, muchos piretroides) fueran mezclados con el agente de control biológico, tal formulación podría ser útil para controlar enjambres que no se han movido más allá de las áreas de reproducción.
  • Se está realizando investigación en el posible uso de extractos botánicos, especialmente como repelentes.
  • Se están llevando a cabo estudios sobre reguladores del crecimiento de los insectos para control de las langostas, especialmente diflubenzurón (dimilín).
  • Se está investigando sobre nuevos métodos y equipos de aplicación de insecticidas, y sobre el desarrollo de insecticidas nuevos o el mejoramiento de los convencionales.
  • Hay estudios sobre semioquímicos para alterar o manipular el comportamiento de las langostas.

Se espera que la investigación produzca herramientas prácticas para incorporarlas a las estrategias de control de las langostas, particularmente para hacer posible un enfoque preventivo, y para incrementar la efectividad de las operaciones proactivas.

ENTRENAMIENTO

Aunque facilitar una mayor confianza en sí mismos para el control de la langosta por parte de los servicios nacionales de protección de cultivos depende en cierto grado de los recursos materiales, infraestructura, políticas no obstructivas, y cesación de conflictos armados en áreas claves de reproducción de la langosta, el entrenamiento es uno de los ingredientes más esenciales para el éxito. La FAO y muchos donantes llevan a cabo cursos de entrenamiento relevantes para el control de langosta, pero algunos de estos eventos de entrenamiento se llevan a cabo como conferencias enseñadas solamente por europeos, australianos y norteamericanos sin participación activa por parte de los asistentes. Una vez que se completa la sesión, los instructores extranjeros se van sin actividades de seguimiento que pudieran dar al curso suficiente inercia para que tuviera efectos tangibles y de larga duración.

El proyecto de Asistencia para la emergencia en África de la langosta/saltamontes de la USAID (AELGA) ha estado realizando entrenamientos en África que difieren de la modalidad normal. El entrenamiento de AELGA se lleva a cabo al nivel específico del país (en contraposición de los cursos regionales de entrenamiento, por ejemplo, sobre como llevar a cabo investigación sobre el desarrollo de agentes de control biológico) y se completa en tres etapas. Durante la primera fase, para empleados del servicio de protección a los cultivos, se llama a unos pocos especialistas occidentales para que den conferencias específicas que no pueden ser dadas por expertos locales. De lo contrario, el curso es dado por compatriotas. Aparte del material técnico que se cubre, una porción significativa del curso se dedica a preparar planes anuales de acción para el manejo de plagas, y a enseñar a los agentes de extensión y a los agricultores. La segunda fase, realizada varios meses después de completar la primera fase, se enfoca a enseñar a pequeños grupos de agentes de extensión, trabajando con empleados del servicio de protección de cultivos entrenados en la fase 1 como instructores y, cuando sea necesario, con experiencia de otros países. La tercera fase también depende 100% en instrucción por los entrenados en las fases 1 y 2, y está dirigida a agricultores líderes. En las fases 2 y 3, partes importantes del currículo son la planeación anticipada y los métodos de enseñanza. Cada curso dura 7 - 10 días, y en los casos de las fases 2 y 3, el curso es repetido en varias capitales de provincia para manejar un mayor número de estudiantes en todo el país. Hasta hora, este método de entrenamiento ha tenido excelentes resultados y está siendo reconocido internacionalmente por su innovación e impactos positivos.

Los cursos regionales de entrenamiento de AELGA generalmente implican una mezcla apropiada de instructores extranjeros (no africanos) y expertos africanos para enseñar personal en entrenamiento de varios países de una región particular. Por ejemplo, en el otoño de 1995, AELGA llevó a cabo entrenamientos regionales con el Centro Internación para la Ecología y Fisiología de los Insectos (ICIPE) en Nairobi, Kenya, para dos científicos de cada uno de los siguientes países: Egipto, Tanzania, Eritrea, Etiopía, Kenya, Somalia, Uganda, Yemen, y Sudán. El curso, sobre cómo explorar en busca de, aislar, caracterizar, criar, formular, y desarrollar regulaciones para agentes de control biológico, involucró entrenadores de Canadá, los EE.UU, Kenya, y el ICIPE.

EMPRES

La FAO, la comunidad de donantes y los países afectados por la langosta han diseñado de manera cooperativa un programa para la intervención temprana en la región costera del Mar Rojo de África Oriental y la península de Arabia. El programa del Sistema de Prevención de Emergencias (EMPRES) se llevará a cabo con un presupuesto relativamente limitado, y no tomará la delantera para llevar operaciones reales de evaluación y control. Por el contrario, el objetivo primario de EMPRES es: "Reducir al mínimo el riesgo de plagas de langostas del desierto que emanen de la región central de distribución mediante evaluaciones bien dirigidas e intervenciones oportunas, ambientalmente sensatas con el fin de mitigar las preocupaciones sobre la seguridad alimentaria en la región central y más allá" (FAO 1995). El objetivo del programa es: “Promover y catalizar la realización de autosuficiencia regional para evitar plagas de langostas por medio del fortalecimiento de los sistemas existentes a nivel nacional, regional, e internacional componentes de los sistemas de manejo de la langosta del desierto” (FAO 1995). EMPRES está en los últimos estados de planeación, y es muy probable que su implementación comience en 1996. Este es el primer plan de intervención temprana hecho con apoyo internacional.

CONCLUSIÓN

Por definición los pesticidas son tóxicos y sus efectos negativos sobre el medio ambiente que resultan de aplicaciones masivas en grandes regiones de campañas de aplicación de pesticidas contra las explosiones de poblaciones de langostas son inevitables. Idealmente, se debe descontinuar el uso de los pesticidas convencionales; pero durante la plaga de 1986-1989, y por ahora, los pesticidas son la única táctica disponible para combatir las langostas. A medida que los esfuerzos de investigación produzcan nuevas tácticas que reduzcan al mínimo el uso de pesticidas en las campañas contra las langostas, los impactos sobre los humanos y el medio ambiente pueden mitigarse. La evolución hacia tener la capacidad de luchar contra las plagas de langostas con riesgos mínimos para los humanos y el medio ambiente dependerán en gran manera de quienes establecen las políticas en los países afectados por las langostas, la comunidad internacional de donantes, y las organizaciones de desarrollo multilateral (por ejemplo, FAO). Ellos deben promover la protección al medio ambiente y un enfoque crecientemente integrado para el control de la langosta del desierto para reducir y aun eliminar el uso de pesticidas en las regiones donde el medio ambiente ya está en grave peligro.

La aplicación precisa de los insecticidas menos tóxicos a las áreas objetivos, no ubicadas en hábitats frágiles o protegidos, debe continuar siendo un objetivo de las campañas futuras en aquellos casos en que los insecticidas deban ser usados. El descubrimiento, desarrollo, y adopción de formas de control de las langostas mediante el uso de productos químicos no convencionales y los biológicos podrían reemplazar el uso de los pesticidas convencionales en muchas situaciones y reducir aun más los riesgos para el medio ambiente.

El control coordinado preventivo y proactivo, bien sea mediante el uso de insecticidas convencionales selectivos o de tácticas no químicas, eliminaría de manera efectiva las campañas de aspersión de protección de cultivos a gran escala contra la langosta del desierto. La implementación de programas de control preventivos o proactivos en países políticamente inestables o en áreas en disputa en lugares remotos el enfoque de la colaboración internacional. Esto implica evaluaciones continuas, intervención oportuna y racional, conocimiento detallado de la plaga, y un compromiso financiero a largo plazo.

Los enfoques preventivo y proactivo para controlar explosiones de población de langostas mediante el uso de las tácticas que causen menos alteraciones deben ser el objetivo final. Esto facilitaría la búsqueda de producción agrícola confiable en muchas regiones donde la seguridad alimentaria es de importancia vital para la supervivencia humana.

Referencias Citadas

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FAO. 1995. Emergency Prevention System (EMPRES) for transboundary animal and plant pests and diseases: desert locust management in the central region. FAO, Roma, Italia.

INS (Institut National de Statistiques). 1987. Annual report Tunis: Institut National de Statistiques.

Khoury, H., C.S. Potter, H. Moore, y A. Messer. 1988. Technical mission report for the Tunisia locust control campaign. USAID, Washington, D. C.

Potter, C.S. & A.T. Showler. 1990. The desert locust: agricultural and economic impacts, pp. 153-166. En I.W. Zartman [ed.], Tunisia: the political economy of reform. Lynne Rienner, Boulder, CO.

Showler, A.T. 1993. Desert locust, Schistocerca gregaria (Förskal) (Orthoptera: Acrididae), campaign in Tunisia, 1988. Agric. Systems 42:311-325.

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Showler, A.T. 1995b. Locust (Orthoptera: Acrididae) outbreak in Africa and Asia, 1992-1994: an overview. Amer. Entomol. 41: 179-185.

Showler, A.T. 1997.  Proaction: strategic framework for today's reality, pp. 461-465, En S. Krall, R. Peveling and D. Ba Diallo [eds.] New Strategies in Locust Control.  Birkhauser, Basilea, Suiza. 

Showler, A.T. & C.S. Potter. 1991. Synopsis of the 1986-1989 desert locust (Orthoptera: Acrididae) plague and the concept of strategic control. Amer. Entomol. 37:106-110.

Steedman, A. 1988. Locust Handbook. Overseas Development Agency/National Resources Institute, Londres, RU.

 

Tabla 1. Países donde ocurrieron infestaciones de la langosta del desierto.

1986-1989

1992-1994

1995

Argelia

Argelia

Eritreab

Burkina Faso

Cabo Verde

Arabia Saudita

Camerún

Chadd

Sudán

Cabo Verde

Djiboutid

 

Chad

Egipto

 

Eritreaa,b,c

Eritreab

 

Etiopíaa

Etiopía

 

Gambia

Gambia

 

India

Guinea Bissau

 

Irán

India

 

Iraq

Malía,d

 

Jordania

Mauritaniab

 

Kuwait

Marruecos

 

Malí

Nigera,d

 

Mauritaniab

Omán

 

Marruecos

Pakistán

 

Niger

Arabia Saudita

 

Pakistán

Senegal

 

Arabia Saudita

Somaliaa,d

 

Senegal

Sudán

 

Sudána

Yemén

 

Tunicia

Sahara Occidentala

 

Yemén

 

 

_____________________

aPaíses donde las evaluaciones de la langosta y/o su control fueron limitados por conflictos armados.

bAlgunas áreas eran inaccesibles debido a las minas terrestres.

cEn la década de 1980 Eritrea no era independiente de Etiopía.

dLas invasiones de langosta tuvieron lugar, pero no fueron asperjadas.

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Última modificación: lunes 10 de junio de 1996, traducción al castellano  vernes el 9 de enero, 2004.
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