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Posiblemente a nivel mundial
los áfidos son plagas de más importancia económica que los
insectos defoliadores (Blackman y Eastop 2000). Esto se basa
principalmente en la naturaleza críptica de su alimentación, su
tamaño pequeño, su alto potencial reproductivo, y su habilidad
de ser vectores de virus de plantas
(Clark y Perry
2002, Davis et al. 2005). Hasta el momento en que los
áfidos son extremadamente abundantes, el daño por su
alimentación directa a menudo no se nota y el daño causado por
la infección de virus de plantas transmitidos por los áfidos
solo se observa días o semanas después de la inoculación. El
daño directo por alimentación causado por los áfidos
colonizadores ocurre por la inserción de sus partes bucales en
forma de aguja (estiletes) directamente en el tejido vascular (floema)
y la remoción de savia de la planta. De esta manera, los
fotosintatos destinados para el crecimiento de la planta y la
producción de semillas son desviados en forma de energía para el
crecimiento del insecto. Los áfidos se reproducen usando una
forma de reproducción asexual llamada partenogénesis en la cual
solo están presentes las hembras, que paren juveniles vivos (hasta
12 por día). En condiciones óptimas estas ninfas recién nacidas
maduran para convertirse en adultos reproductivos en un tiempo
tan corto como cinco días. Este artículo será enfocado en el
daño directo causado por el áfido de la soya,
Aphis glycines
Matsumura, en la Región Norte Central.
El Áfido de la Soya en la
Región Norte Central
El áfido de la soya,
un insecto nativo de Asia, fue detectado por primera vez en
América del Norte en el año 2000 casi simultáneamente en 10
estados del Medio Oeste. Antes de descubrirlo, explosiones de
población de insectos o ácaros en soya eran relativamente raras,
y los programas de manejo integrado de plagas (MIP) estaban
restringidos casi exclusivamente a insectos defoliadores o a los
que se alimentan de la semilla. Solo cinco años después del
descubrimiento inicial del áfido de la soya, este insecto ya
representa el mayor peligro insectil para la producción de soya
en la Región Norte Central, dejando muy atrás el papel de los
defoliadores.
Una
encuesta informal llevada a cabo por teléfono y e-mail en el
otoño del 2005 por entomólogos de extensión en varios estados
estimó que 7 millones de hectáreas fueron tratadas contra el
áfido de la soya. Aproximadamente 10% de las hectáreas tratadas
recibieron una segunda aplicación cuando las poblaciones del
áfido se recuperaron. La estación de producción del 2005 es el
tercer año en serie, de los últimos cinco, en que poblaciones
dañinas del áfido se presentaron en gran parte de los estados
norte centrales. Los insecticidas usados añadieron un costo
estimado de $11 a $53 por hectárea a la producción de soya del
2005. Ahora, los productores y los asesores deben buscar al
áfido de la soya como parte de su manejo rutinario del cultivo.
Aquí resumimos los resultados de investigaciones que sustentan
las recomendaciones actuales del umbral económico (UE). La roya
de la soya es otra plaga exótica e invasora que los productores
deberán manejar en el futuro. Estas dos plagas establecen una
nueva era en el MIP de la soya. En el MIP de la soya la
Integración debe ser el punto focal de los programas de
manejo de plagas. Estas plagas exóticas han cambiado en forma
permanente la manera como la soya se maneja actualmente en la
Región Norte Central. En América del Norte, nunca jamás la soya
volverá a ser un cultivo relativamente libre de plagas.
Potencial de Daño del
Áfido de la Soya
|
En China y
en otras partes de Asia, el áfido de la soya es descrito
como una plaga ocasional de la soya. Wang et al. (1996)
demostraron que cuando los campos eran colonizados por
el áfido de la soya en los primeros estados de
crecimiento vegetativo, ocurría una pérdida que podía
exceder el 50%. En Minnesota, hemos documentado que la
pérdida de rendimiento causada por el áfido de la soya
se debe principalmente a la abscisión prematura de las
vainas (Fig. 1). Los estados de floración son los más
sensibles a la alimentación del áfido y altas
poblaciones de áfidos durante los estados de crecimiento
de la planta R1 a R4 (Fehr et al., 1971) pueden resultar
en abscisión temprana de las vainas. Si los áfidos son
controlados después que se han perdido las vainas, solo
una porción de la pérdida de rendimiento se puede
recuperar por el aumento en el tamaño de la semilla. Es
imperativo inspeccionar los campos justo antes de la
floración y durante el período de cuajado de las vainas.
|

Fig. 1. Reducciones de
rendimiento causadas por el áfido de la soya con un
análisis del componente rendimiento, 2001-2002. (datos
no publicados de Ostlie y Ragsdale, Universidad de
Minnesota)
|
En
este artículo vamos a enfocar tres temas principales: 1. el
umbral económico recomendado actualmente y los métodos de
plagueo para determinar si hay una población que debe ser
tratada, 2. el papel que el control biológico puede jugar para
reducir de manera permanente las poblaciones del áfido de la
soya, y 3. la interacción que hay entre los fungicidas usados
para control de la roya de la soya y los áfidos de la soya en
función de los hongos que infectan a los áfidos.
1. Umbrales Económicos y el Plagueo
En
los últimos cinco años han colaborado investigadores de toda la
Región Norte Central produciendo como resultado un buen número
de experimentos de campo a partir de los cuales se han estimado
el nivel de daño económico (NDE) y el umbral económico (UE) para
el áfido de la soya. Igual que con la mayoría de las plagas
invasoras de introducción reciente, al áfido de la soya todavía
le falta llegar a un equilibrio estable. El áfido de la soya
continuará adaptándose a América del Norte lo mismo que la
comunidad de enemigos naturales que utilizarán esta fuente
disponible de recursos. Por tanto, los umbrales necesitarán
continuar refinándose a medida que se comprendan mejor los
rendimientos esperados, los costos de control, los enemigos
naturales, y el crecimiento de las poblaciones del áfido de la
soya.
La
cifra actual del UE es aplicable en un amplio rango de precios y
rendimientos esperados. Este umbral fue desarrollado por medio
de una donación para el Programa de Investigación de la Soya de
la Región Norte Central (NCSRP, por su nombre en inglés), un
programa regional financiado por los productores, que involucra
colaboradores de 9 estados del Medio Oeste. Se calculó que el UE
es un promedio de 250 áfidos por planta cuando más del
80% de las plantas están infestadas con áfidos y es válido
hasta el estado de crecimiento R5 (comienzo del cuajado de la
semilla). Este umbral da a los productores una ventana de 7 días
en la cual se puede hacer el tratamiento antes que las pérdidas
excedan el costo del control. En el futuro se desarrollarán
umbrales más dinámicos que puedan tener en cuenta más variables,
tales como el estado de la planta y variedades resistentes o
parcialmente resistentes al áfido. El umbral actual evitará las
pérdidas catastróficas que se vieron en el año 2003 y a medida
que se recolecten más datos, se podrán desarrollar umbrales más
refinados que sean más específicos para su aplicación en cada
sitio.
En
Minnesota hemos documentado pérdidas de rendimiento causadas por
el áfido de la soya que se aproximan al 50%. Durante estas
explosiones de población del áfido es imperativo que los
controles se apliquen de manera oportuna. A menudo una demora de
pocos días puede ser la diferencia entre campos aceptables y
pérdidas masivas de rendimiento. Sin embargo, las ratas de
crecimiento de la población del áfido de la soya han variado
tremendamente y no son consistentes de un año para el otro, ni
siquiera lo son dentro de un mismo año. Claramente, hay mucho
que aprender en relación con los factores que impactan las ratas
de crecimiento de las poblaciones de áfidos. A escala regional,
desde el año 2000 ha habido años en los cuales las poblaciones
de áfidos no llegaron a niveles de daño, o el pico de abundancia
del áfido ocurrió muy tarde en la estación de producción (R6;
semillas de tamaño máximo en las vainas) reduciendo mucho el
potencial de daño. Todavía hasta finales del estado R5 y hasta
el R6 puede haber pérdida de rendimiento, pero las densidades
del áfido que resultan en pérdidas significativas de rendimiento
son sustancialmente mayores que el umbral actual. Aún no ha sido
definido el valor exacto del UE para infestaciones de áfidos de
finales de la estación.
Materiales y Métodos
Diseño de las parcelas de campo.
En el proyecto financiado por NCSRP, todos los participantes
usaron un enfoque experimental común. En cada campo de prueba se
seleccionó una variedad de soya adaptada a esa área y se sembró
dentro del rango de fechas de siembra normales para cada
sitio. Las parcelas eran de cuatro hileras de 15 m de largo con
una separación de 56 cm. Cada parcela estaba rodeada de suelo no
sembrado para facilitar la aplicación de los tratamientos con
insecticida a las parcelas individuales, para reducir al mínimo
la deriva de las aspersiones entre parcelas, y para estimular la
colonización uniforme por el áfido en todo el experimento, ya
que se sabe que los áfidos alados son atraídos por los bordes de
los campos (DiFonzo et al. 1996). Se le permitió a los áfidos de
la soya que colonizaran las parcelas de manera natural; sin
embargo, si para la mitad del estado de crecimiento vegetativo
(V5) se encontraba que los áfidos no habían colonizado las
plantas, se distribuían uniformemente en las dos hileras
centrales áfidos de una colonia de laboratorio. Los insecticidas
foliares fueron aplicados a niveles predeterminados de población
de los áfidos. Una vez que se llegaba a la densidad objetivo de
áfidos, al día siguiente se aplicaba un insecticida a todas las
replicaciones de ese tratamiento. Cada densidad objetivo del
áfido (= tratamiento) se replicaba un mínimo de cuatro veces y
los tratamientos tenían un diseño de bloques completamente al
azar. Si las poblaciones de áfidos comenzaban a recuperarse
después del tratamiento inicial, se hacían aplicaciones
adicionales para impedir un mayor desarrollo de la población del
áfido. El rendimiento se estimó cosechando las dos hileras
centrales y ajustando la humedad al 13%. En cada sitio, el
rendimiento máximo se midió en parcelas replicadas en las cuales
los áfidos eran controlados durante toda la estación mediante
aplicaciones repetidas de insecticidas.
Muestreo de los Áfidos. Para
contar el número total de áfidos por planta se usaron muestras
de plantas completas. Para detectar poblaciones pequeñas a
principios de la estación se contaba hasta en 20 plantas no
consecutivas de manera no destructiva. A medida que aumentaba la
población de áfidos y también aumentaba el porcentaje de plantas
infestadas, el número de plantas muestreadas por parcela se
reducía a un mínimo de cinco plantas por parcela cuando el 100%
de las plantas habían sido colonizadas. Todos los datos se
convirtieron al promedio del número de áfidos por planta para
ajustar por el número variable de plantas muestreadas. Cada
semana se anotaba el estado de desarrollo de la planta de modo
que la densidad de población del áfido pudiera ser
correlacionada con un estado de crecimiento particular de la
planta. Como medida de la abundancia estacional de los áfidos,
calculamos los días áfido acumulados (DAA) usando los
procedimientos descritos en Hanafi et al. (1989). El acumulado
de los días áfido representa el área bajo la curva de la
población del áfido y da un solo número que describe la densidad
del áfido en toda la estación.
Resultados y Discusión
Cálculo de un Nivel de Daño Económico (NDE) y un Umbral
Económico (UE). Para
calcular la relación inicial de pérdida de rendimiento entre DAA
y rendimiento se usaron cinco parcelas replicadas. La ecuación
de regresión linear resultante (Fig. 2) se usó para calcular la
densidad de áfidos asociada con la pérdida de rendimiento. En
este proceso el primer paso es calcular un “umbral de ganancia”
en el cual el costo del control ($/ha) se expresa en hectolitros
por hectárea (hl/ha). Por ejemplo, si el costo de control fue
$30/ha y la soya se vendiera a $15.00/hl, el umbral de ganancia
sería de 1,75 hl/ha. Como el rendimiento y el precio son dos
variables que cambian, expresamos el umbral de ganancia como
porcentaje de pérdida de rendimiento en el rango de los
escenarios de rendimientos y precios esperados.
Con
cinco experimentos de campo replicados usados para calcular la
relación rendimiento-pérdida del DAA no pudimos usar los
rendimientos reales para expresar esta relación ya que el
potencial de rendimiento variaba entre los campos. Expresamos
toda la pérdida de rendimiento como pérdida de rendimiento
relativo a las parcelas sin áfidos, es decir, que se asumió que
este tratamiento representaba el máximo rendimiento potencial
para cada lugar dado (100%). La relación entre el DAA y el
porcentaje de pérdida de rendimiento se muestra en la Fig. 2. El
NDE se calculó estableciendo el costo por hectárea en $30,00 lo
cual incluye el costo del producto químico y el costo de la
aplicación comercial (aérea). Luego usamos un rango de
rendimientos y precios esperados para desarrollar una matriz del
porcentaje de pérdida de rendimiento que fuera igual al costo
del control (Tabla 1). Sustituyendo el porcentaje de pérdida de
rendimiento en la Tabla 1 en la ecuación en la Fig. 2,
expresamos el NDE en términos de los DAA requeridos para
suprimir el rendimiento igual al costo del control (Tabla 2).
Tabla 1. Pérdida
de rendimiento (%) necesaria para igualar el costo de control
del áfido de la soya.
|
Precio ($/Ton) |
Rendimiento Esperado (kg/ha) |
|
2100 |
1760 |
1400 |
|
$142.00 |
4.0 |
4.8 |
6.0 |
|
$170.00 |
3.3 |
4.0 |
5.0 |
|
$200.00 |
2.8 |
3.4 |
4.3 |
Tabla 2.
El nivel de daño económico (NDE) en el cual la pérdida de
rendimiento causada por la alimentación del áfido será igual al
costo de control.
|
Precio ($/Ton) |
Días Áfido Acumulados (DAA) |
|
60 |
50 |
40 |
|
$142.00 |
5,444 |
6,333 |
7,667 |
|
$170.00 |
4,703 |
5,444 |
6,556 |
|
$200.00 |
4,175 |
4,810 |
5,762 |
Para convertir este NDE a un valor de UE que los productores
puedan evaluar en el campo, calculamos la densidad de áfidos por
planta que habría 7 días antes de llegar al NDE. Nuestro UE
asume que la población inicial de áfidos era de 1 áfido por
planta. Los días áfido acumulados que se acumulan a densidades
por debajo de 1 áfido por planta son tan pequeños que podemos
ignorar los DAA que hay antes de llegar a la densidad inicial de
1 áfido por planta.
|
El tiempo de anticipación de las
aplicaciones de 7 días incorporado al UE asume dos
cosas: 1. que las poblaciones de áfidos están
aumentando, y 2. que un productor necesita un mínimo de
7 días para hacer los arreglos para tratar el
campo. Este período de 7 días permite a los productores
hacer una reevaluación de los áfidos justo antes de
hacer la aspersión para asegurarse que las poblaciones
de áfidos aún están aumentando y para tener en cuenta
cualquier inclemencia del tiempo que impida la
aplicación de un insecticida foliar. Para convertir DAA
a áfidos por planta usamos un rango de ratas de
crecimiento de los áfidos. En experimentos de
laboratorio en los cuales la temperatura se conservó
constante, el tiempo que le toma a una población de
áfidos para duplicarse se ha estimado que puede ser tan
corto como 1,3 días, (McCornack et al. 2004). Las ratas
de crecimiento de la población observadas en el campo
son más bajas, debido en parte a las fluctuaciones de
las temperaturas, pero también debido a que los enemigos
naturales y la calidad de las plantas funcionan juntos
para reducir las ratas de crecimiento. Los valores
usados para calcular el UE representan ratas de
crecimiento de la población reales observadas en
parcelas de campo durante las explosiones de población
de los áfidos. |

Fig. 2. Relación de las pérdidas de rendimiento en
cinco campos separados en Minnesota. |
El
número estimado de áfidos por planta para el cual se alcanzará
el NDE en 7 días se muestra en las Tablas 3a y 3b. Las
diferencias entre los valores de las dos tablas corresponden al
tiempo de duplicación de la población de 2 o de 3 días,
respectivamente. En este momento estamos recolectando y
analizando datos para mejorar nuestras estimaciones de las ratas
de crecimiento de la población.
Tabla 3a. El
umbral económico (UE) expresado como áfidos por planta cuando la
población de áfidos se duplica cada 2 días.
|
Precio ($/Ton) |
Áfidos por planta |
|
60 |
50 |
40 |
|
$142.00 |
199 |
232 |
281 |
|
$170.00 |
172 |
199 |
240 |
|
$200.00 |
153 |
176 |
211 |
|
Promedio general |
207 |
Tabla
3b. El
umbral económico (UE) expresado como áfidos por planta cuando la
población de áfidos se duplica cada 3 días.
|
Precio ($/Ton) |
Áfidos por planta |
|
60 |
50 |
40 |
|
$142.00 |
281 |
323 |
396 |
|
$170.00 |
243 |
281 |
338 |
|
$200.00 |
215 |
248 |
297 |
|
Promedio general |
291 |
|
Datos de jaulas en campo en las cuales
los predatores, los parásitos y los eventos climáticos
(por ejemplo, una lluvia fuerte) en gran parte son
reducidos al mínimo o son eliminados, suministraron
estimados desviados de las ratas de crecimiento de la
población. Tales estimados lo mismo que los
desarrollados en experimentos de laboratorio no son
apropiados para calcular el valor de un UE. Los tediosos
conteos de los áfidos en las parcelas replicadas del
campo junto con la evaluación de los factores bióticos y
abióticos asociados con el crecimiento de la población
de áfidos son necesarios para refinar el valor real del
UE. Si las ratas de crecimiento de los áfidos se reducen
considerablemente, bien sea por predatores o por otros
enemigos naturales, puede presentarse la suficiente
regulación de la población para impedir que los áfidos
lleguen al NDE. De hecho, eso es justamente lo que
observamos en Minnesota en varios ensayos replicados
durante 2005. Las densidades del umbral se lograron,
pero las densidades para el NDE no. Por tanto, la
aplicación de un tratamiento no resultó en un beneficio
en rendimiento igual al costo de control (Fig. 3).
Al preguntar ¿por qué con todas esas
variables hemos escogido un solo valor para el UE? La
respuesta está enredada por los estimados de las ratas
de crecimiento de las poblaciones de áfidos. No importa
que estimado de la rata de crecimiento de la población
se use (2 o 3 días para duplicarse), la diferencia entre
153 (el precio más bajo, el rendimiento potencial más
bajo, la más baja rata de crecimiento, Tabla 3a) y 396
áfidos por planta (el precio más alto, el rendimiento
potencial más alto, la rata de crecimiento de la
población más alta Tabla 3b), es como máximo 2 días de
reproducción. Preferimos simplificar el umbral tomando
un UE en todos los estimados de precio, rendimiento y
crecimiento de la población (Tablas 3a y 3b). Ese
promedio es 249 y lo redondeamos estableciendo el UE en
250 áfidos por planta. Para mejorar este umbral se
requieren mejores estimados del tiempo de duplicación de
la población. El nivel de advertencia de 80% o más de
las plantas infestadas con áfidos evita tratar todo un
campo cuando solo una parte de ese campo pudiera estar
infestada, por ejemplo, su hay un punto caliente en un
solo campo. |


Fig. 3. Días
áfido acumulados (DAA) en Rosemount, MN 2005 y el
rendimiento asociado. |
El
crecimiento de la población del áfido de la soya está controlado
en gran parte por el clima (temperatura y precipitación,
factores de mortalidad independientes de la densidad) y los
enemigos naturales (factores de mortalidad dependientes de la
densidad). Para demostrar cómo un solo factor, la temperatura,
puede afectar las ratas de crecimiento de las poblaciones de
áfidos, desarrollamos un modelo simple que trabaja con el
programa Microsoft Excel®. El modelo está disponible en la
página web de la Universidad de Minnesota y permite a los
productores usar datos climáticos obtenidos localmente
(temperaturas diarias máxima y mínima) para estimar la densidad
del áfido de la soya. La rata de crecimiento de la población
usada en este modelo es una en la cual las poblaciones de áfidos
están creciendo en ausencia de predación y sin estrés de la
planta. Este modelo del Estimador del Crecimiento del Áfido de
la Soya (SAGE por las palabras en inglés) es un modelo de
crecimiento de la población basado estrictamente en la
temperatura, pero da un estimado de las densidades de áfidos que
se podrían lograr en condiciones ideales (alta calidad de las
plantas y falta de enemigos naturales). La rata de crecimiento
de la población de áfidos observada en el campo siempre será
menor que este estimado. Lo que hace este modelo es predecir el
mínimo número de días que le tomaría al áfido de la soya llegar
a las densidades del umbral. Las diferencias que usted pueda
encontrar entre este estimado y lo que realmente usted pueda ver
en su finca es, por tanto, el efecto acumulativo de los enemigos
naturales, los factores climáticos adversos a la plaga
(diferentes a la temperatura), y otros factores tales como la
calidad de las plantas, que se unen para disminuir las ratas de
crecimiento de la población de áfidos.
Para bajar una copia del modelo SAGE vaya a: http://www.soybeans.umn.edu/crop/insects/aphid/aphid.htm
y use la ventana bajante en la parte alta y haga “clic” sobre
“SAGE model” para que abra. A medida que aprendemos más sobre
cómo varios factores afectan la rata de crecimiento de la
población, este modelo será actualizado y mejorado.

Muestreo de las Poblaciones de Áfidos. Otra
pregunta que nos hacen comúnmente es, “¿Cómo puedo gastar menos
tiempo tomando muestras del áfido de la soya dado que toma mucho
tiempo contar individualmente los áfidos de 30 plantas por
lote.” En respuesta a esta pregunta que nos hacen con
frecuencia, hemos desarrollado un programa de muestreo binomial
consecutivo para el áfido de la soya, y a este método lo hemos
llamado "Plagueo de Velocidad". En lugar de contar los áfidos
que hay en una planta, un productor o un asesor solo necesita
entrenar y calibrar su ojo para estimar cuántos áfidos hay
presentes y luego contar el número de plantas que están
infestadas con 40 áfidos o más (Hodgson et al. 2004). Los
estimados iniciales fueron desarrollados usando solo grupos de
datos de Minnesota únicamente (86 grupos de datos usando conteos
semanales), pero en el 2005 entomólogos de toda la región
colaboraron para validar el “Plagueo de Velocidad” para
determinar si una decisión de tratamiento recomendada por el
“Plagueo de velocidad” realmente tenía poblaciones de áfidos
mayores de 250 áfidos por planta. Las ventajas del “Plagueo de
Velocidad” son más pronunciadas cuando las poblaciones de áfidos
son bajas (la mayoría de las plantas tienen menos de 40 áfidos)
o cuando las poblaciones de áfidos son altas (todas las plantas
tienen 40 o más áfidos por planta). El “Plagueo de Velocidad”
elimina la necesidad de contar los áfidos a altas densidades de
la población, lo cual consume mucho tiempo. Se necesitan menos
tiempo y menos plantas para tomar una decisión de tratar o no
tratar.
El
“Plagueo de Velocidad” se basa en una relación matemática entre
las densidades reales de áfidos y NO es un nuevo UE. Por
ejemplo, a altas densidades del áfido, si las primeras
11 plantas
muestreadas tienen 40 áfidos o más, usted ya terminó de
muestrear y toma la decisión des tratar el lote dentro de los
siguientes 7 días. Si usted tomara el tiempo necesario para
contar los áfidos en una muestra al azar de 30 plantas, la
densidad promedio sería igual a o mayor de 250 áfidos por
planta.
Hojas de datos para “Plagueo de Velocidad” están disponibles
en:
http://www.soybeans.umn.edu/crop/insects/aphid/aphid_sampling.htm.
La
desventaja del “Plagueo de Velocidad” es que para ganar
velocidad, uno tiene que perder precisión. El análisis
preliminar de la validación del “Plagueo de Velocidad” en el
2005 mostró que el “Plagueo de Velocidad” recomendó tratar más
temprano de lo justificado según las cuentas detalladas. En
otras palabras, el “Plagueo de Velocidad” fue más conservador
que el UE y este método modificado de muestreo resultó en que se
tratara con más frecuencia que si se hubieran hecho los conteos
detallados (Fig. 3). Sin embargo, en Minnesota se podría decir
lo mismo de los conteos detallados en un gran número de parcelas
experimentales ya que en muchos lugares las ratas de crecimiento
de la población en el 2005 fueron más bajas de lo que se había
observado en años anteriores. En muchas parcelas de campo
replicadas, se lograron las densidades del UE, pero en parcelas
de control no tratadas las densidades del áfido nunca llegaron a
alcanzar el NDE. En el futuro puede ser necesario estimar qué
tan rápido están creciendo las poblaciones para evitar la
aplicación de tratamientos cuando en realidad no habrá pérdida
de rendimiento.
- Control
Biológico
A
largo plazo el control del áfido de la soya es el objetivo de un
programa clásico de control biológico lo cual está siendo
buscado activamente por un consorcio de entomólogos ubicados en
universidades de donaciones de tierras, laboratorios del USDA
(Departamento de Agricultura de los EEUU), y colaboradores de
ultramar. El control biológico clásico implica encontrar
enemigos naturales en las áreas de donde es nativo el áfido,
determinar el rango de hospederos de esos insectos exóticos
cuando sean expuestos a los áfidos nativos de América del Norte,
seleccionar razas o especies que sean las más específicas para
el hospedero, y desarrollar métodos para la liberación de esos
insectos. El control biológico ha sido implementado con éxito en
varios insectos plagas exóticas en las grandes planicies,
incluyendo el escarabajo de la hoja de los cereales, el picudo
de la alfalfa, el áfido ruso del trigo y el barrenador europeo
del maíz. Muchos de estos programas de control biológico han
reducido plagas exóticas de plagas primarias a la condición de
plagas ocasionales. Esta investigación es liderada por el Dr.
Bob O’Neil (Universidad de Purdue) por medio de otro proyecto
financiado por el NCSRP para el control biológico del áfido de
la soya. La primera liberación de un enemigo natural exótico del
áfido de la soya podría tener lugar en el 2006, dependiendo de
la aprobación federal.
|
Equipos de entomólogos han traído
enemigos naturales, de China, Corea, y Japón, donde el
áfido de la soya es solo una plaga ocasional. El
control biológico no está diseñado para erradicar la
plaga objetivo, sino para reducir la población a niveles
por debajo del UE. Claramente,
el amplio uso de insecticidas es incompatible con el
control biológico. Los insecticidas no pueden
discriminar la plaga de los insectos benéficos. En MIP,
la base misma de esta estrategia de control es ante que
todo la dependencia de los enemigos naturales y usar
insecticidas solo cuando los enemigos naturales fallen
en mantener la plaga por debajo del UE. Al aplicar
insecticidas solo cuando la población exceda el UE
estaremos obteniendo plena ventaja de los enemigos
naturales que ya estén presentes. De hecho, hace mucho
se ha observado que el control biológico es mucho más
exitoso en cultivos de bajo valor en los cuales no se
justifica el gasto en insecticidas o en sistemas de
cultivos perennes en los cuales a través de los años los
insecticidas solo se usan muy poco. Las prácticas de
cultivo menos compatibles con el control biológico son
los sistemas de cultivos anuales en los cuales gran
parte de las hectáreas son tratadas cada año. Solo
integrando cuidadosamente los UEs en las
decisiones de manejo de plagas de la soya el control
biológico logrará su pleno potencial.
|

Fig. 4. Áfido
de la soya en Harbin, China donde más del 60% de los
áfidos estaban “momificados” por avispas sin aguijón
(parasitoides). Foto de G. Heimpel. |
3. Interacción entre las Poblaciones de Áfidos y
los Fungicidas
|
En 2005, comenzamos un estudio para
evaluar la interacción potencial entre fungicidas y el
impacto que estos materiales pudieran tener sobre un
grupo poco conocido de enemigos naturales: los hongos
entomopatógenos. En investigaciones previas realizadas
en MIP de papa en Minnesota, se encontró un claro efecto
negativo sobre estos hongos que se alimentan de insectos
en parcelas que eran tratadas repetidamente con
fungicidas. Como resultado, las poblaciones del áfido
verde del duraznero en papa incrementaban hasta
convertirse en densidades extremadamente altas debido a
la supresión de estos patógenos de los insectos
(Ruano-Rossil, et al. 2002).
En el 2005, iniciamos un estudio de dos
años para evaluar cuál podría ser el efecto de los
fungicidas usados para control de la roya de la soya
sobre los patógenos fungosos que infectaban el áfido de
la soya. Los fungicidas fueron aplicados con equipo
terrestre que depositaba 250 litros/ha de volumen de
aspersión usando las dosis recomendadas de fungicida. En
Rosemount, Minnesota (Fig. 5) los fungicidas no le
causaron toxicidad directa al áfido de la soya. En
contraste, en Lamberton, Minnesota (Fig. 6), un
tratamiento fungicida pareció reducir de manera
significativa la densidad del áfido de la soya, pero
esta reducción no fue consistente en todas las parcelas
tratadas con ese fungicida o en tratamientos
equivalentes que tenían la aplicación de un tercer
fungicida hecha a finales de agosto.
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Fig. 5.
Densidad del áfido de la soya en parcelas tratadas
con fungicida, Rosemount, Minnesota, 2005. Las fechas de
aplicación se indican con las flechas hacia abajo (13/7,
27/7 y 11/8). Las líneas quebradas indican el predominio
de áfidos infectados por hongos. (Koch y Ragsdale, no
publicado, 2005).
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La mortalidad del áfido de la soya
causada por hongos entomopatógenos en Rosemount nunca
excedió 5%, ni siquiera en los testigos no tratados
(Fig. 5). Igual que sucede con los hongos patógenos de
las plantas, para que haya una infección activa se
requiere la interacción de tres factores: inóculo,
hospederos susceptibles, y un medio ambiente
apropiado. En Rosemount había tanto los áfidos como el
inóculo, pero las condiciones del medio ambiente en
Rosemount no fueron adecuadas para el desarrollo de la
enfermedad. El clima fue caliente, seco y la humedad
relativa generalmente fue muy baja para que la infección
ocurriera. Para que ocurra la esporulación los hongos
entomopatógenos requieren que haya varias horas con
humedad por encima del 95% y el hongo infeccioso para
los áfidos que se encontró como predominante en los
aislamientos hechos en el áfido de la soya, Pandora
neoaphidis, crece mejor a temperaturas relativamente
bajas. Es interesante notar que los ácaros también son
mantenidos bajo control por la acción de otro hongo
entomopatógeno, Neozygites floridana. Cuando las
condiciones del medio ambiente son calientes y la
humedad relativa es baja, no son adecuadas para que este
hongo esporule e infecte a los ácaros. En consecuencia,
las poblaciones del ácaro de dos manchas siempre están
asociadas con condiciones de sequía en la parte alta de
Medio Oeste. Otra cosa intrigante que hay que preguntar
es ¿cuál, si es que hay alguno, es el impacto que tienen
los fungicidas en las poblaciones del ácaro?
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Fig. 6. Las
líneas sólidas indican la densidad de los áfidos en
parcelas tratadas con fungicida en Lamberton, Minnesota
2005. Las aplicaciones fueron hechas: 22 de Jul; 5 de
Ago y 19 de Ago para la primera, segunda o tercera
aplicación como indica la leyenda. Las líneas quebradas
indican predominancia de áfidos infectados por
hongos. Las flechas hacia abajo indican las fechas
aproximadas de las dos últimas aplicaciones de
fungicida. (Desatos no publicados Koch, Ragsdale y
Potter, 2005). |
En
contraste con los datos de Rosemount, en Lamberton todas las
condiciones fueron favorables para que ocurriera la infección a
finales de la estación de producción, cuando las poblaciones del
áfido estaban en su densidad pico. En Lamberton, los fungicidas
suprimieron la dominancia de áfidos infectados por hongos en más
de 90% (Fig. 6). Sin embargo, los fungicidas no causaron un
incremento en la densidad pico de los áfidos como lo hemos
observado en los sistemas de producción de papa (Ruano-Rossil,
et al. 2002). Trabajo reciente de la Universidad de Cornell
(Nielsen & Hajek 2005) mostraron que la dominancia de los áfidos
de la soya infectados fue mayor cuando el áfido de la soya fue
recolectado en su hospedero de hibernación, el espino cerval,
Rhamnus cathartica. Esto es así, en parte porque las
condiciones del medio ambiente apropiadas para la infección
fungosa pueden ocurrir con más facilidad a finales de la
estación de producción. En Minnesota, a finales de agosto, el
punto de rocío a menudo tiene lugar de noche y las temperaturas
nocturnas son más bajas.
En
general, en el primer año de este estudio los fungicidas
tuvieron poco impacto en el pico de la densidad de los áfidos,
pero los fungicidas resultaron en proporción más baja de áfidos
infectados por hongos en el momento de la estación en que los
áfidos están abandonando la soya para regresar al espino
cerval. De estos datos preliminares podríamos proponer la
hipótesis de que el uso de fungicidas en soya podría resultar en
menos áfidos infectados por hongos en el espino cerval. En
consecuencia, una rata más alta de superviviencia de áfidos en
el espino cerval
resultará
en una mayor cantidad de huevos de hibernación que serán
depositados en espino cerval. Si las temperaturas del invierno
no caen por debajo de la temperatura letal mínima de
-20ºC
(McCornack et al. 2005) y permiten una hibernación exitosa, el
resultado podría ser ratas de colonización más altas en soya en
la siguiente primavera.
Queda por verse si el amplio uso de fungicidas en la Región
Norte Central afectará la supervivencia del áfido de la soya en
invierno. El potencial existe, y esta investigación es un
ejemplo de cómo los productos de protección de cultivos pueden
tener consecuencias inesperadas. Apenas comenzamos a desenredar
las relaciones que existen entre los áfidos de la soya, los
hogos entomopatógenos, y los fungicidas usados para control de
la roya de la soya.
Conclusión
El
MIP de la soya está en una encrucijada. Con nuevas plagas
exóticas e impredecibles presentes en
América del Norte, la producción de soya ha cambiado de manera
permanente. El reto para los investigadores es continuar
investigando las posibles interacciones y soluciones para estas
consecuencias no buscadas. En cuanto a los productores, es su
responsabilidad usar pesticidas solo para evitar pérdidas de
rendimiento predecibles. El MIP fue desarrollado para sacar
ventaja de todos los factores bióticos y abióticos que reducen
las poblaciones de plagas y para usar pesticidas solo cuando los
controles naturales no pueden mantener controladas a las
poblaciones de plagas. A corto plazo, los insecticidas pueden
ser necesarios para evitar pérdidas catastróficas causadas por
el áfido de la soya y los fungicidas también pueden ser
necesarios para evitar pérdidas por enfermedades exóticas. Lo
que se debe evitar es el uso de pesticidas como un seguro barato. Si
no hay una plaga objetivo que deba ser tratada o si la densidad
de la plaga está por debajo de un UE establecido, no hay razón
para tratar. Realmente hay demasiadas malas consecuencias del
uso de insecticidas de amplio espectro si su empleo no se
justifica económicamente. Esto no solo aumenta los costos de
producción sin que haya un beneficio económico, sino que los
agentes naturales de control biológico pueden ser alterados
severamente, afectando las poblaciones no solo en esa estación,
sino que posiblemente tendrá efectos a largo plazo.
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