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MIP:
Oportunidades y Retos
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El Manejo Integrado de Plagas (MIP) es reconocido de manera general como uno de los conceptos más útiles y productivos en la agricultura moderna. Lamentablemente, sin embargo, la “implementación” del MIP a menudo es citada como una urgente necesidad de reducir el uso de pesticidas que es percibido como desenfrenado. El MIP no es – y nunca ha sido – una herramienta para reducir el uso de pesticidas. En lugar de eso, el MIP es un enfoque racional de la incorporación de los datos económicos y biológicos disponibles de una manera objetiva para evaluar los costos relativos y los beneficios del control de plagas. Génesis del MIPEl crédito de la primera introducción del MIP, como concepto, se les ha dado a Stern y sus colaboradores en la Universidad de California por su artículo de 1959 que describe El Concepto de Control Integrado. Este trabajo que marcó una pauta documentó los principios del balance ecológico como concepto viable en agricultura y sostuvo que los insectos plagas, como todos los demás animales, están sujetos a que sus poblaciones sean controladas por sus enemigos naturales y este beneficio potencial se debe tener en cuenta antes de usar mecanismos artificiales de control. Más aún, ellos sostuvieron que solo cuando la población de una plaga excede un “Nivel de Daño Económico” se justifican los costos de control como práctica económicamente sensata. Más de doce años después de este trabajo pionero de Stern et al., Stone y Pedigo demostraron por primera vez la fórmula económica y biológica para calcular el nivel de daño económico (NDE) y presentaron metodología de investigación como base para transformar la “teoría” en “práctica”. Específicamente, ellos demostraron que el punto de “equilibrio” financiero se podía representar por un Umbral de Ganancia (UG):
Entonces, por ejemplo, si los costos de control de cualquier táctica son $12/acre y el valor de mercado del cultivo es $4/bushel, el umbral de ganancia sería igual a 3 bushels/acre. En esencia, este rendimiento físico representa la cantidad de pérdida que es tolerable antes que financieramente valga la pena aplicar una táctica de control. Una vez que se establece la mínima pérdida de rendimiento que causaría daño económico, calcular el NDE es solo un asunto de relacionar lo dañina que sea la población de plaga en relación con el nivel de pérdida del UG. La fórmula del NDE se escribe como sigue:
Aunque el concepto es simple, definir esta relación biológica ha sido extremadamente difícil debido al grado limitado de conocimiento sobre el potencial de daño (I) de muchas plagas (por ejemplo, cuánto tejido de la planta puede consumir un solo insecto en toda su vida) y una respuesta al daño por parte del hospedero que es altamente variable –el daño (D)– con base en circunstancias medioambientales generalmente impredecibles. Por ejemplo, plagas que defolian soya, tienen un efecto neto de consumir 0.21 gramos de de grano cosechable por larva durante años de producción “promedio”, pero el mismo insecto en años de “estrés” (por ejemplo de sequía) resulta en pérdidas de 0.46 gramos. El dilema de manejo es cuál NDE usar: ¿el año “promedio” de aproximadamente 173.000 larvas/acre o el año de NDE de “estrés” de solo 79.000 larvas por año? Si se escoge el año equivocado en cualquiera de los casos resultará en una pérdida de ingresos. En resumen, el concepto del NDE es la base del MIP y coloca en perspectiva los componentes claves desde el punto de vista financiero y biológico para asegurar que el proceso de toma de decisiones asociado con las tácticas de control de plagas individuales sea objetivo. Elementos Calificadores y Subproductos del MIPUna definición precisa y uniformemente aceptada de MIP ha sido huidiza. Sin embargo, en la mayoría de las discusiones de MIP hay dos criterios que parecen prevalecer: 1. Uso de Toma de Decisiones Objetivas con Base en el Valor.
2. Uso Interactivo de Tácticas Múltiples de Manejo
Note que estos dos atributos calificativos requieren que la información económica y biológica necesaria sea OBJETIVA y son considerados en el contexto de los valores del productor. NO se le da preferencia a una clase de táctica sobre otra, excepto donde el valor se puede demostrar. En el mundo real, con la implementación del MIP usando los criterios arriba expuestos, pueden surgir varios subproductos. Tal vez el subproducto más comúnmente mencionado es la reducción en insumos pesticidas (y tal vez de otras tácticas) –y realmente esto puede ocurrir y ha ocurrido en muchos casos. Sin embargo, es igualmente probable el subproducto de más insumos pesticidas (o de otras tácticas) como resultado de la mejor comprensión y conocimiento del perjuicio (I) o daño (D) potencial causado por las plagas. Un tercer subproducto, la comprensión del riesgo que la plaga representa para los ingresos, establecerá la “determinación de necesidades” para evaluar de manera objetiva todas las tácticas alternativas de manejo. Aunque los subproductos de la implementación del MIP pueden ser significativos –es importante enfatizar que se trata de subproductos– no de atributos calificativos. Un programa de MIP no tiene que reducir los insumos pesticidas para ser un programa válido de MIP –de hecho, los insumos pueden aumentar y el programa aún puede ser considerado MIP. Como resultado de la confusión entre los elementos calificativos y los subproductos, el MIP está experimentando una Crisis de Identidad. Dentro del sector académico y en muchas ramas del gobierno, el MIP se ha convertido en algo así como una “palabra de moda” usada para convencer a las agencias financiadoras de que sus propuestas de investigación tienen mérito por estar encaminadas a los objetivos equivocados de reducir el uso de pesticidas. Y aunque muchas de las propuestas realmente están relacionadas con las variables biológicas claves de perjuicio: NDE (I) y daño (D), muchas más no lo están y contribuyen a la confusión y a la dilución de los objetivos de investigación del MIP. Además del sector académico, el MIP también experimenta una crisis de identidad sociopolítica –hay una creencia vaga de que el MIP es una política pública “aceptable” para reducir los pesticidas sin una prohibición directa. Obviamente, esta identidad claramente está equivocada y no es consistente con los objetivos de manejo o con los elementos calificativos del concepto y de la práctica. MIP Principios y Obstáculos Para la ImplementaciónPara que sea verdaderamente sostenible, el MIP debe funcionar como una empresa financieramente sensata representada por medio de servicios y productos que le añaden valor. Realmente, este es el obstáculo más significativo y coloca a las organizaciones de productos y servicios al timón en lo que respecta a la responsabilidad de la implementación del MIP. Para sostener la implementación del MIP, se debe considerar al menos cuatro principios:1. El valor es el concepto clave del MIP, pero solo puede ser definido por el usuario.
2. El valor será explotado como un negocio empresarial.
3. El MIP es independiente de los insumos, solo el valor debe regir las decisiones.
Estos principios –apoyados por una industria viable de manejo de plagas (productos y servicios)– asegurarán la implementación sostenida del MIP. Sin ellos, el MIP solo será otra iniciativa pública de corto plazo, surgida de circunstancias sociopolíticas y motivado artificialmente por medio de financiación pública. La ACPA – Hacer lo CorrectoCon los productos y servicios de MIP como clave para su implementación la Asociación Americana para Protección de Cultivos (American Crop Protection Association = ACPA) puede ofrecer liderazgo crítico para una implementación sostenida del MIP: 1. Influir sobre Iniciativas de Investigación de MIP
2. Influencia sobre la "Identidad" Sostenida del MIP
3. Expandir la amplitud del Descubrimiento/Desarrollo/Administración de productos
4. Preparación para la inminencia de la industria de servicios de MIP.
En el siguiente nivel, el MIP continuará enfatizando prácticas de buenos negocios y, en lo que se refiere a mitigar las plagas, estimulará un mayor enfoque en el manejo del riesgo (versus la incertidumbre). La tecnología encontrará cómo acomodar este cambio por medio del desarrollo de tácticas que enfaticen evitar las plagas cuando las plagas son consideradas generalmente como costos fijos. Cuando las plagas son costos variables de producción por su estatus de plagas secundarias u ocasionales, continuarán siendo preferibles los productos soluciones curativas. ResumenEl Manejo Integrado de Plagas es un concepto y una práctica basada en ciencia y en buenas prácticas de negocios. Para que el manejo de plagas sea considerado MIP, se deben cumplir dos condiciones calificadoras: que se usen criterios de decisión basados en el valor (el concepto básico es el nivel de daño económico) y tácticas múltiples que sean consideradas para uso con un conocimiento de sus respectivas características y relaciones interactivas. Estos dos elementos calificadores están perfectamente alineados con los objetivos y la ética de la ACPA y de sus compañías miembros. De cuerdo con esto, la ACPA puede y debe “hacer lo correcto” por medio de su influencia sobre la investigación, el liderazgo organizacional, el diseño de productos y las conexiones con los negocios de servicio. Estas actividades reestablecerán los aspectos de valor añadido del MIP y servirán para reducir al mínimo la actual crisis de identidad. Línea de fondo: la ACPA debe estar en la cabecera de la mesa con el gobierno, la gente académica, los grupos proveedores de productos y las industrias de servicios, en un enfoque proactivo para restablecer la identidad de los objetivos del MIP y conducir el proceso de implementación como una prioridad nacional. Referencias:Boehlje, M.D., y V.R. Eidman. 1984. Farm Management. John Wiley & Sons, Nueva York, 806 pp. Hutchins, S.H. 1995. Free enterprise: the only sustainable solution to IPM implementation. J. Agric. Entomol. 12:211-217. Norton, G.W., y J. Mullen. 1994. Economic evaluation of integrated pest management programs: a literature review. Va. Coop. Exten. Publi. 448-120, Virginia Polytechnic Institute and State University, 112 pp. Pedigo, L.P., S.H. Hutchins, y L.G. Higley. 1986. Economic-injury levels in theory and practice. Ann. Rev. Entomol. 31:341-368. Stern, V.M., R.F. Smith, R. van den Bosch, and K.S. Hagen. 1959. The integrated control concept. Hilgardia 29: 81-101.
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