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Manejo de Plagas y Riesgo AmbientalLeon
G. Higley
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Cuando tomamos alguna acción contra plagas, la consideración de los aspectos del medio ambiente se ha convertido en un asunto cada vez más importante que debe ser tenido en cuenta. Los riesgos relacionados con el medio ambiente implican la comprensión técnica del riesgo, las percepciones públicas y la influencia pública, lo mismo que aspectos fundamentales sobre los principios y objetivos del manejo de plagas. Aunque algunas inquietudes sobre el riesgo se remontan a los orígenes del concepto de manejo de plagas, muchos de los temas modernos son de desarrollo relativamente reciente. Este capítulo enfocará brevemente el riesgo ambiental en el manejo de plagas y tratará de destacar referencias claves que dan información más detallada. Un punto importante que se debe hacer desde el comienzo es que en manejo de plagas se están siendo desarrollando muchos trabajos sobre el riesgo ambiental y muchos de los temas que discutiremos retienen considerable controversia y de ninguna manera están plenamente desarrollados. Una pregunta clave que debe hacerse es si el manejo de plagas siquiera necesita considerar los aspectos de riesgo de medio ambiente. Como Perkins (1982) ha señalado en su libro seminal: Insectos, Expertos y la Crisis de los Insecticidas, el objetivo de mucha gente que trabaja en manejo de plagas es enfocar las necesidades de los agricultores. Cuando consideramos los aspectos del riesgo ambiental, debemos reconocer que puede haber conflictos entre las necesidades de los productores agrícolas y las preocupaciones de la sociedad en general. ¿Es parte de los objetivos explícitos del manejo de plagas tener en cuenta estas grandes consideraciones sociales en asuntos como el riego ambiental? En otras palabras, el manejo de plagas se relaciona solo con las plagas y con mantener la rentabilidad o ¿hay otras consideraciones no económicas que son importantes? Nosotros, como muchas personas que trabajan piensan y escriben sobre manejo de plagas, creemos que el manejo de plagas debe considerar el riesgo ambiental. Sin embargo, éste no es un punto de vista universalmente aceptado. Desde nuestro punto de vista, los objetivos del manejo de plagas incluyen la sustentación económica al hacer mínimo el impacto económico de las plagas, sustentación ecológica al emplear tácticas de manejo para reducir al mínimo la presión de selección y la sustentación medioambiental por el impacto que causan las tácticas de manejo sobre el medio ambiente. Por su puesto que este último punto es el foco de estos comentarios y parece que es uno muy importante que hay que hacer sobre la tecnología. Aunque la sociedad puede estar deseosa de aceptar algo de deterioro del medio ambiente asociado con ciertas tecnologías (contaminación del aire asociada con la generación de energía y el uso de automóviles son ejemplos obvios), sin embargo, todos quisiéramos tener tecnologías con impactos mínimos. Como el manejo de plagas es una filosofía que considera cómo deberíamos emplear la tecnología contra las plagas, se desprende que uno de nuestros objetivos debería ser el reducir al mínimo los impactos ambientales de esos métodos. Consideraremos este asunto en más detalle, pero usted debe conocer un número importante de referencias. Pimentel y Lehmen (1993) ofrecen varias perspectivas en temas sobre pesticidas y calidad ambiental. Otro buen libro en amplios asuntos de riesgos y perspectivas del riesgo es un volumen reciente por Cothern (1995), el cual discute la toma de decisiones en relación con la percepción del riesgo y las implicaciones éticas de asuntos relacionados con el riesgo. También, la publicación: Mejora de la Comunicación del Riesgo, del National Research Council (1989) es otra valiosa referencia sobre definiciones fundamentales del riesgo. En nuestro trabajo sobre riesgo ambiental y MIP enfocamos áreas que incluyen las políticas nacionales sobre pesticidas (Higley et al. 1992), comunicaciones sobre el riesgo de los pesticidas (Peterson y Higley 1993), y reducción del riesgo por medio del MIP. En relación con el manejo de plagas en sentido amplio, Pedigo y Higley (1992) y Higley y Pedigo (1993) ofrecen perspectivas sobre el mejoramiento de las respuestas a los asuntos del medio ambiente por medio de consideraciones sobre el umbral de daño económico (UDE). Otro enfoque que emplea el umbral de daño económico es el de Higley y Wintersteen (1992) en el cual ellos presentan UDE medioambientales (los cuales discutiremos en más detalle). Estas referencias sólo son una fracción de la gran cantidad de literatura que hay disponible sobre el riesgo, pero ofrecen un lugar donde comenzar para iniciar investigaciones más detalladas. El resto de este capítulo mirará los dos aspectos. Primero, consideraremos exactamente qué es el riesgo y al definir el riesgo discutiremos la importancia de las percepciones sobre riesgo. Segundo, miraremos enfoques para considerar el riesgo en el manejo de plagas y, específicamente, consideraremos algunas nuevas propuestas (en las cuales hemos estado involucrados), tales como el UDE medioambiental. Riesgo y Percepción del Riesgo¿Qué es riesgo? ¿Por qué la percepción de riesgo por el público difiere de la evaluación del riesgo por un experto? En esta sección, enfocaremos estas preguntas; para una discusión más completa ver Peterson y Higley (1993). Las percepciones del público sobre la seguridad de los pesticidas influyen crecientemente en la legislación y regulaciones sobre los pesticidas. Desafortunadamente, aunque las preocupaciones del público sobre los pesticidas deben ayudar en la formación de la legislación y políticas sobre pesticidas, y lo hacen, los riesgos percibidos pueden contribuir a reglamentaciones irracionales y aún contraproducentes (Higley et al. 1992). La mala comprensión por parte del público de las percepciones sobre los riesgos y la falla de enfocar los asuntos claves relacionados con la percepción del riesgo, son barreras importantes para el consenso sobre los riesgos que representa el uso de pesticidas. ¿Qué es Riesgo?¿La única representación de la magnitud del riesgo es el número de fatalidades asociadas con un riesgo? Algunos expertos diría que sí. Sin embargo, las evaluaciones del riesgo usualmente incluyen definiciones más ampliar de riesgo. Por ejemplo, ¿nadar tiene más riesgo que la energía nuclear? Si consideramos solamente el número de muertes, sí. (Solo en los Estados Unidos aproximadamente mueren 3.000 personas cada año en accidentes relacionado con la natación.) Pero si consideramos otros factores, nadar no tiene más riesgo que la energía nuclear. Aunque las definiciones de riesgo varían, la mayoría reconocen riesgo como: R = P * C (1) Donde R es el riesgo, P representa la probabilidad o chance de un evento indeseable y C representa las consecuencias adversas del evento (Lowrance 1980). Usted puede pensar que riesgo es una medida de con qué frecuencia ocurrirá algo y que tan malo será. Diferentes percepciones de riesgo involucran diferentes perspectivas tanto de las probabilidades como de las consecuencias. Percepción PúblicaLa investigación sobre la percepción del riesgo comenzó en serio poco después del accidente de la Planta Nuclear de la isla Three Mile en Harrisburg, PA. Los investigadores quedaron intrigados por el hecho de que los estimados de riesgo en tecnologías tales como la energía nuclear no reflejaban los estimados del público del riesgo de esas mismas tecnologías. Por tanto, la investigación sobre percepción del riesgo busca comprender cómo la gente percibe el riesgo presentado por diferentes circunstancias y actividades. El público continuamente evalúa ciertos riesgos mucho más alto que los expertos. ¿Por qué ocurre esto? De acuerdo con Slovic (1987), si se les pregunta, "Las personas laicas pueden estimar la mortalidad anual [causada por un factor dado] (y dan estimados parecidos a los estimados técnicos). Sin embargo, sus juicios sobre el 'riesgo' están más relacionados con otras características del peligro (por ejemplo, potencial catastrófico, peligro para generaciones futuras) y, como resultado, tienden a diferir de sus propios estimados (y los de los expertos) de los fallecimientos anuales." Percepciones del Riesgo de los PesticidasLas percepciones públicas del riesgo de los pesticidas usualmente son mayores que los riesgos determinados por experimentación. Los expertos determinan el riesgo de los pesticidas con base en estimados empíricos de toxicidad aguda y crónica humana y animal y en el destino ambiental. Aunque en la mayoría de los casos los riesgos de salud humana asociados con uso de pesticidas son muy bajos, el público consistentemente cataloga el uso de pesticidas como de mucho riesgo (Slovic 1987). Realmente, la percepción del público del riesgo que representan la mayoría de los productos químicos sintéticos es desproporcionadamente grande (Hart y Turturro 1987, Kraus et al. 1992). Con mucha frecuencia, la gente que trabaja con pesticidas y tiene una comprensión más completa de los riesgos desdeña las preocupaciones del público como irracionales y desinformadas. En consecuencia, mucha gente técnica reacciona de manera defensiva a las preocupaciones del público. Peor aún, algunos consideran los miedos del público como tan irracionales que ni siquiera tratan de explicar los riesgos y el proceso de evaluación del riesgo al público. Este es un comportamiento peligroso, porque el público necesita comprender y estar involucrado en asuntos relacionados con pesticidas para mejorar el proceso de la formación de las políticas (Higley et al. 1992). Las respuestas de los expertos a las preocupaciones del público a menudo son inadecuadas, y hacen poco por considerar seriamente las percepciones de riesgo del público. Un enfoque tradicional ha sido responder a las preocupaciones del público comparando riesgos muy visibles y bien comprendidos, con riesgos menos comprendidos y menos visibles (National Research Council 1989). Algunas respuestas han comparado los riesgos de la exposición a los pesticidas con los riesgos presentados por las actividades diarias, tales como manejar un automóvil o montar en bicicleta. Aunque la mayoría de las afirmaciones hechas por los expertos en pesticidas son más precisas que la percepción de los riesgos por el público, estas respuestas hacen poco para corregir las concepciones erradas del público sobre los aspectos poco familiares del riesgo del uso de los pesticidas (Slovic 1987, National Research Council 1989). La mayor parte de los expertos fallan al no considerar los criterios que el público realmente usa para evaluar los riesgos. Criterios de los RiesgosAunque los riesgos asociados con el manejo de un automóvil sean más serios, el público percibe que el uso de pesticidas implica mucho más riesgo. ¿Por qué ocurre tal cosa? Los investigadores recientemente han explorado los procesos mentales usados por la gente para evaluar los riesgos de muchos tipos de tecnologías y actividades modernas. Esta cantidad de investigación demuestra que la gente común usa un juego diferente de criterios que los expertos para evaluar el riesgo. Factores específicos que influyen en la percepción pública del riesgo incluyen:
En lugar de usar estimados del riesgo con base en experimentos, el público usa estas características para juzgar que tan aceptable es un riesgo. Tal punto de vista del riesgo comprende más cosas y es más poderoso que los simples estimados de mortalidad. Al considerar un riesgo, deberíamos considerar especialmente el potencial catastrófico, el control, el nivel de conocimiento y los efectos sobre los niños y las generaciones futuras. Una razón por la cual el público percibe los pesticidas en los alimentos como de mayor riesgo para su salud que los carcinógenos naturales en las comidas y bebidas corrientes es porque los consumidores no tienen control sobre el contenido de pesticidas en los alimentos. En contraste, la gente puede escoger la clase de alimentos que come y, por tanto, sienten que tienen control sobre esta actividad. De manera similar, la gente puede aceptar el riesgo de manejar un automóvil mucho más fácilmente que los riesgos de las exposición a los pesticidas, porque ellos tienen control sobre el automóvil. El público tampoco aceptará fácilmente el riesgo asociado con una catástrofe potencial (Slovic 1987). Y sin embargo, el potencial catastrófico rara vez es discutido por los expertos. Por ejemplo, el miedo del público a la energía nuclear se fundamente principalmente en las imágenes vívidas de millones de muertes por la radiación, devastación medioambiental masiva y la amenaza para las generaciones futuras en caso de que ocurriera un accidente (Slovic et al. 1982). En consecuencia, la percepción del público del riesgo de la energía nuclear es mucho mayor que la de los expertos. Más directamente, el desastre de un pesticida en Bhopal, India, aunque fue un accidente industrial, es un ejemplo vívido del potencial catastrófico de los pesticidas (Shrivastava 1987). El público ve los pesticidas como algo que tiene un potencial catastrófico y representa un riesgo que causa temor (Slovic 1987). Primero, los pesticidas son temidos por la probabilidad de sus posibles efectos dañinos retardados, tales como el cáncer. Segundo, el público se preocupa mucho por el daño al medio ambiente que causa el uso de los pesticidas. Después de todo fue el libro La Primavera Silenciosa de Rachel Carson en 1962, que documentó los efectos negativos del uso de pesticidas lo que hizo saltar la chispa del movimiento ambientalista. El conocimiento de amplia distribución de los problemas de la biomagnificación y la contaminación de las aguas subterráneas por los pesticidas y sus metabolitos, junto con la realidad de que los pesticidas están entre los productos químicos sintéticos de más amplio uso en el medio ambiente, hace que el miedo al riesgo sea una preocupación muy real para el público. El cubrimiento del riesgo por los medios de comunicación puede reforzar las percepciones de riesgo del público (Wilson 1991). El cubrimiento por los medios a menudo revela las peligrosas actividades que son tan dominantes en el mundo tecnológico de hoy. Los medios de comunicación ofrecen imágenes visuales de los riesgos, aumentan la posibilidad de imaginar un problema y se concentran en los aspectos humanos (Hart y Turturro 1987, Valenti 1987). Los medios también pueden recordarle al público que tiene poco o ningún control sobre esas actividades. Es poco probable que público acepte los riesgos de una actividad si los expertos están claramente en desacuerdo sobre la magnitud y naturaleza del riesgo. En realidad, el público sabe que los expertos han sido defensores del uso de pesticidas sin tener un pleno conocimiento de sus peligros potenciales, de lo cual el DDT es un ejemplo de primera clase. El público ve los plaguicidas como riesgosos, en parte, por una justificada falta de confianza en la opinión de los expertos. Una vez que se ha dañado la credibilidad de los expertos y de las instituciones del gobierno, es muy difícil volver a ganar la confianza del público (National Research Council 1989). Para complicar las cosas aún más, el público se da cuenta de que, en una discusión sobre el riesgo, los expertos pueden apoyar cualquier posición, porque las actitudes sobre el riesgo son inherentemente subjetivas. La percepción del público sobre el riesgo también tiene la influencia de los objetivos, valores y políticas del individuo y de los grupos (National Research Council 1989). Algunos grupos quisieran ver prohibidos todos los pesticidas; otros grupos quisieran menos reglamentaciones del gobierno sobre los pesticidas. Los objetivos y valores expresados por los individuos en estos diversos grupos influirán sobre su percepción de los riesgos. De manera similar, los miembros de la sociedad no aceptan de igual manera los beneficios de una tecnología (National Research Council 1989). La comprensión, o claridad, de los beneficios asociados con el uso de pesticidas también es considerada por el público junto con los riesgos de los pesticidas. Cuando los beneficios están directamente relacionados con el aspecto de riesgo, por ejemplo, al aceptar un riesgo (tal como un pesticida) para evitar un riesgo más grande (tal como las enfermedades transmitidas por los mosquitos o las garrapatas), los beneficios pueden tener un efecto directo en la percepción del riesgo. Más comúnmente, las discusiones de los beneficios se enfocan en impactos económicos de los rendimientos de los cultivos que la gente no percibe que sean tan importantes como la salud o los riegos ambientales (Slovic 1990). La estimación de los beneficios es en gran parte un asunto de opinión y como los beneficios no se aplican directamente a toda la sociedad, las discusiones sobre los beneficios de los pesticidas posiblemente no disminuyan las preocupaciones del público con respecto a los riesgos de los pesticidas. ConclusionesSe necesita mucha más investigación sobre la percepción del riesgo, especialmente en lo relacionado con pesticidas. Slovic (1987) expresó elocuentemente que, "La gente laica algunas veces no tiene información precisa sobre los peligros. Sin embargo, su conceptualización básica sobre el riesgo es mucho más rica que la de los expertos y refleja preocupaciones legítimas que típicamente son omitidas de las evaluaciones de los riesgos hechas por los expertos. Cada lado debe respetar los puntos de vista y la inteligencia de otro." A menos que estas actitudes válidas del público en relación con los riesgos de los pesticidas se conozcan y sean enfocadas por los expertos y las entidades públicas, parece inevitable el conflicto sobre estos riesgos. Enfocando el Riesgo en Manejo de PlagasTácticas y Frecuencia de UsoHistóricamente, en manejo de plagas el asunto de la calidad ambiental ha sido dominado por dos enfoques: la frecuencia del uso y la escogencia de la táctica de manejo. En relación con la frecuencia de uso, en manejo de plagas muchos esfuerzos se dirigen a reducir acciones de manejo que son innecesarias (típicamente, la eliminación del uso de pesticidas que no sean necesarios). El desarrollo del nivel de daño económico (NDE) y el umbral económico (UE) asociado son claros reflejos de esta tendencia (Pedigo et al. 1986). En la mayoría de los casos en los cuales el tema ha sido estudiado, el uso de pesticidas se reduce con los umbrales. Estas reducciones son consecuencia de las actitudes conservadoras de proteger los cultivos con pesticidas. En comparación con otros costos de producción, los pesticidas a menudo dan una seguridad relativamente poco costosa contra las pérdidas catastróficas que causan las plagas. Sin embargo, aunque los umbrales han sido importantes para reducir la frecuencia de uso, no son características intrínsecas del NDE o del UE que necesariamente lleven a la reducción en el uso. Por ejemplo, en situaciones en las cuales un cultivo no se maneja intensamente, tal como es el caso de plantas forrajeras u otros cultivos de bajo valor, el uso de umbrales puede causar un aumento en el uso de pesticidas. La segunda forma importante como en manejo de plagas se puede enfocar el riesgo ambiental es mediante la escogencia de la táctica de manejo. Si asociamos la mayor parte del riesgo con el uso de pesticidas, entonces el uso de tácticas alternativas tales como la resistencia de la planta hospedera, técnicas culturales, o control biológico, dan alternativas más amistosas hacia el medio ambiente. Algunas veces usaremos tales tácticas en combinación con pesticidas, caso en el cual el uso de las tácticas alternativas puede hacer impacto en la frecuencia del uso de pesticidas. (Como un aparte, es interesante notar que fue exactamente este aspecto del uso del control biológico junto con los pesticidas lo que llevó al desarrollo del NDE y el UE por Stern et al. [1959].) Aunque las prácticas alternativas usualmente son consideradas como menos riesgosas que los pesticidas, el riesgo está asociado aún con estas tácticas. Por ejemplo, con las prácticas de labranza y ciertas rotaciones puede estar asociada la probabilidad de erosión del suelo. De manera similar, niveles muy altos de un factor antibiótico en un cultivo pueden, por si mismos, ser de mucho riesgo. (Un ejemplo de esto fue el desarrollo de un cultivar de papa con alta resistencia a un insecto pero tenía niveles de alcaloides tan altos en los tubérculos que no eran aptos para consumo humano.) Aún con control biológico, recientemente ha habido argumentos sobre la evaluación del riesgo para especies nativas como consecuencia de la introducción de enemigos naturales (para perspectivas sobre el tema, ver: Caruthers y Onsager [1993], Lockwood [1993a,b]). Un problema con el uso de tácticas alternativas es que la mayoría de estas tácticas tienen que ser usadas de manera preventiva. Una de las limitaciones sobresalientes en manejo de plagas, particularmente en lo relativo a encontrar prácticas alternativas, es que tenemos pocas alternativas a los pesticidas para acciones de manejo terapéutico. Un desarrollo relacionado con la escogencia de la táctica de manejo para mejorar la calidad ambiental han sido los cambios en el desarrollo de los pesticidas en los últimos treinta años. Desde el descubrimiento de los deletéreos impactos del DDT y otros hidrocarburos clorados en el medio ambiente, ha habido un esfuerzo muy fuerte para encontrar compuestos que no solo tengan buenas propiedades en relación con la seguridad para los humanos, sino que también tengan buenas propiedades en relación con la seguridad para el medio ambiente. La seguridad ambiental incluye consideraciones tales como el efecto en especies que no son objetivo (aves, mamíferos, peces, etc.) y potencial reducido para contaminación ambiental a largo plazo. En este terreno, ha habido notables mejoras en seguridad ambiental. El desarrollo de los piretroides y algunos de los nuevos, denominados "compuestos biorracionales" claramente han resultado en productos químicos que presentan mucho menos riesgo para el medio ambiente. Irónicamente, al desarrollar tales compuestos surge un conflicto entre las propiedades deseadas en términos de cómo afectan las plagas (tales como su residualidad) versus las propiedades deseables desde un punto de vista ambiental (tales como una corta vida en el medio ambiente). Sin embargo, la transición gradual en desarrollo de insecticidas hacia compuestos más seguros para el medio ambiente es una de las principales contribuciones a la reducción del riesgo. Riesgo para el Medio Ambiente y el NDE¿El manejo de plagas puede ir más allá de la frecuencia del uso o del desarrollo de tácticas más seguras para enfrentar de manera más directa el riesgo medioambiental? Pedigo y Higley (1992) han discutido que al considerar los componentes del NDE, desde un punto de vista del medio ambiente, puede ser posible identificar enfoques que pueden ser seguidos en manejo de plagas para tratar de mejorar la calidad ambiental. En su artículo original y en otro que lo siguió (Higley y Pedigo 1993), ellos discuten los enfoques potenciales. Medidas impositivas preferenciales para los pesticidas con base en el riesgo para el medio ambiente es un enfoque que ellos identificaron, aunque ellos anotaron que sin duda esto tiene el potencial para reducir las pruebas de la rentabilidad para el agricultor y, por tanto, estará en conflicto con los otros objetivos del manejo de plagas. En relación con la respuesta de la planta al ataque de las plagas, ellos anotaron que el énfasis en mejorar la habilidad de las plantas para tolerar o compensar el daño causado por las plagas ofrece el potencial para reducir la necesidad de intervención y para ofrecer soluciones a largo plazo para las tácticas de manejo de plagas. Al revisar el daño por plaga, ellos anotaron que aunque esto ha sido propuesto con respecto a las plagas médicas, parece poco probable que esto sea útil para ser usado en plagas agronómicas, dado que cambiar la cantidad de ataque por una plaga requiere cambios en toda una población de plaga. Sin embargo, un ejemplo que puede ser útil es con respecto a malezas, donde hay demostraciones de que concentraciones extremadamente bajas de herbicidas pueden ser usadas para perjudicar la competitividad de la especie de maleza lo suficiente para reducir la necesidad de acciones posteriores de manejo (Mortensen y Coble 1997). Un área final que ellos identificaron tiene que ver con la proporción de la población de la plaga afectada por la acción de manejo. Varios estudios sugieren que las dosis actuales de uso de pesticidas exceden mucho lo que realmente se necesita para un manejo confiable, de modo que dosis reducidas de pesticida pueden ser un enfoque sencillo que podría reducir considerablemente las cargas ambientales de pesticidas, siempre y cuando los pesticidas se apliquen de manera apropiada. El NDE MedioambientalLos argumentos de Pedigo y Higley en relación con la calidad del medio ambiente y el NDE en gran parte son teóricos, en cuanto a que ellos han tratado de ver el NDE como un marco de referencia para identificar áreas en manejo de plagas donde los esfuerzos pudieran ser enfocados directamente en asuntos de calidad del medio ambiente. Otro enfoque, más controversial, es usar el NDE mismo para enfrentar directamente el riesgo medioambiental. Higley y Wintersteen (1992) fueron los primeros en proponer este enfoque, que tiene una premisa relativamente simple. Como el NDE relaciona el daño causado por el insecto con los costos económicos de ese daño, ¿por qué no incluir en los costos económicos los efectos indirectos de la plaga en la calidad ambiental? En otras palabras, además de asignar un costo a las pérdidas en el cultivo, como parte del NDE, ¿por qué no asignarle también un costo ambiental, que sea una reflexión del riesgo ambiental que representa la táctica de manejo? La dificultad central de tal propuesta es establecer exactamente cuáles serían los costos ambientales. Como una solución, Higley y Wintersteen propusieron un esquema para desarrollar estimados de los costos ambientales para diferentes pesticidas. Una vez que se tienen estos estimados de costo, es algo relativamente directo reflejar los costos en un NDE. El procedimiento que propusieron Higley y Wintersteen emplea una técnica llamada evaluación contingente, la cual ha sido usada por economistas para tratar de darle un valor en dólares en lo que se llama "bienes que no son de mercado" (bienes cuyo valor no se puede estimar de manera directa). La evaluación contingente usa muestreos de opinión para tratar de estimar los costos. Por ejemplo, un uso típico de los muestreos de la evaluación contingente podría preguntar ¿en cuánto estaría dispuesto a ver incrementados sus impuestos para pagar por la limpieza de un lago contaminado? Higley y Wintersteen usaron evaluación contingente para preguntar a productores de cultivos de campo en el medio oeste cuánto estarían dispuestos a pagar para evitar diferentes niveles de riesgo ambiental. De estos estimados de costo, ellos asociaron un valor con diferentes niveles de riesgo. Ellos fueron más allá para definir el riesgo al mirar las propiedades químicas de los pesticidas y el efecto de los pesticidas en varias especies no objetivos. Además, como parte del procedimiento de su evaluación ellos también le pidieron a los productores de cultivos de campo que definieran la importancia relativa de esas diferentes áreas de riesgo ambiental. Hojas de CálculoEste documento está acompañado por ejemplos de datos para calcular los riesgos ambientales y fórmulas para calcular los NDE mismos del medio ambiente en hojas de cálculo de computador.
La hoja de cálculo #2 (véala como un Archivo HTML o como un Archivo de Microsoft Excel): Cómo se pueden calcular los NDE e ilustración del rango de valores vistos en esos NDE. Hasta la fecha, el uso de NDE medioambientales ha sido teórico, a medida que los estimados sean redefinidos se los hará disponibles para los usuarios de pesticidas. El uso de un NDE medioambiental potencialmente podría reducir la frecuencia de uso de pesticidas en cuanto a que un insecticida mucho menos seguro tendría un NDE mucho más alto, indicando que solo se lo usaría cuando las poblaciones de la plaga sean más grandes y por tanto, más dañinas. Sin embargo, otro uso potencialmente importante de los NDE y/o los datos de costos medioambientales es para la selección del pesticida. Como es difícil diferenciar entre pesticidas con base en los aspectos del riesgo ambiental, un índice como el NDE medioambiental ofrece una manera de comparar los pesticidas con base en algo diferente a la eficacia y al costo. Mejorar los procedimientos para seleccionar los pesticidas con base en aspectos de riesgo medioambiental es un asunto importante y hay al menos un procedimiento alterno al propuesto por Higley y Wintersteen. Kovach et al. (1992) desarrollaron un procedimiento en el cual ellos establecen rangos para los pesticidas con base en una variedad de criterios (incluyendo características más allá de las consideradas por Higley y Wintersteen), de modo que los usuarios de pesticidas pueden seleccionar los pesticidas con base en un índice de riesgo medioambiental. En la literatura se han hecho algunas críticas a los enfoques propuestos tanto por Higley y Wintersteen (1992) como por Kovach et al. (1992). Higley y Wintersteen (1997) revisaron estas críticas en bastante detalle. Hutchins y Gehring (1993) se oponen a los NDE por razones filosóficas, con base en cómo son estimados los riesgos medioambientales y cómo se les asignan los costos. Sus argumentos descansan sobre la premisa de que el riesgo medioambiental ya ha sido considerado en el proceso de registro o que es tan subjetivo que debilitaría seriamente el valor de las herramientas para tomar decisiones de manera objetiva. Hutchins y Gehring se sienten incómodos con el hecho de que la subjetividad de la determinación del riesgo medioambiental es común entre los científicos y representa un asunto importante para ampliar las perspectivas de los expertos sobre los riesgos. Una buena discusión de esta controversia en relación con la percepción del riesgo y la subjetividad es ofrecida por Cothern (1995). Otra crítica de los enfoques de Kovach et al. y Higley y Wintersteen es la de Dushoff et al. (1994) quienes alegan que los métodos de indexación simple para evaluar el riesgo tienen una falla conceptual. En nuestra opinión, esto realmente es más un asunto de diferencias filosóficas y de opinión sobre cómo se debe hacer la evaluación del riesgo y no una crítica legítima de técnicas erróneas o de otras limitaciones absolutas. Higley y Wintersteen (1997) ofrecen una discusión más detallada de los argumentos de Dushoff et al. ConclusionesSin duda, en el manejo de plagas se continuará haciendo mucho énfasis en la calidad ambiental y en aspectos de tácticas alternativas que sean seguras desde el punto de vista ambiental. En particular, se continuará enfatizando sin duda se continuará enfatizando el desarrollo de alternativas sin pesticidas o con pesticidas que sean ambientalmente más benignos. Sin embargo, dentro del manejo de plagas vemos una necesidad más amplia de mecanismos que enfoquen los aspectos de seguridad ambiental. En este esfuerzo, es posible que cierto número de enfoques tengan méritos. En particular, entre los enfoques más inmediatos que pueden ser usados en esta empresa está mirar a los aspectos de manejo de plagas e identificar las formas como podríamos cambiar las prácticas para mejorar la seguridad del medio ambiente, lo mismo que el desarrollo de nuevas herramientas tales como los criterios de selección de los pesticidas y los NDE,. Dadas las muchas dificultades para implementar los programas de MIP, claramente existen muchas barreras para implementar las nuevas técnicas (como el NDE o el índice de Kovach et al.). A pesar de eso, como nuestros programas de manejo de plagas deben responder tanto a las necesidades del público en general como a las de los productores individuales, el desarrollo de procedimientos para mejorar la seguridad del medio ambiente en manejo de plagas continuará siendo una prioridad en el futuro previsible. Negación de responsabilidad: "Las ideas, creencias y propuestas presentadas no necesariamente representan la opinión de consenso de DowElanco o de la Industria de Productos Agrícolas." ReferenciasCarruthers, R. I., y J. A. Onsager. 1993. Perspective on the use of exotic natural enemies for biological control of pest grasshoppers (Orthoptera: Acrididae). Environ. Entomol. 22:885-903. Cothern, C. R., ed. 1995. Handbook for Environmental Risk Decision Making: Values, Perceptions, and Ethics. Lewis Publishers, Boca Raton, FL. Dushoff, J., B. Caldwell, y C. L. Mohler. 1994. Evaluating the environmental effect of pesticides: a critique of the environmental impact quotient. Am. Entomol. 40:180-184. Hart, R.W. & A. Turturro. 1987. Educating the public concerning risks associated with toxic substances. En N.N. Ragsdale y R.J. Kuhr [eds.], Pesticides: Minimizing the Risks. American Chemical Society, Washington, D.C. Higley, L. G., y W. K. Wintersteen. 1992. 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La Universidad de Minnesota es un empleador y educador
igualitario.
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