El Texto Mundial de MIP El Texto Mundial de MIP Universidad de Minnesota

Manejo de Artrópodos en Nuez Pecana

Marvin K. Harris y John A. Jackman
Universidad de Texas A&M
College Station, TX 77843

Traducción al castellano por el Dr. Rafael E. Cancelado
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Texto de M. A. Harris y J. A. Jackman. 1991. Pecan Arthropod Management. pp. 6-15. En B. W. Wood y J. A. Payne (eds.). Pecan Husbandry: Challenges and opportunities. First National Pecan Workshop Proceedings. U.S. Dept. of Agriculture, Agriculture Research Service, ARS-96.

[N. del T. En este artículo se usa el término “pecana” en relación con la nuez y “pecano” para referirse al árbol]

INTRODUCCIÓN

Las práctica de manejo de artrópodos en árboles de la nuez americana o nogal americano hoy en día son la herencia recibida de nuestros antecesores desde hace más de 4.000 años "cuando los sumerios usaban compuestos de azufre para control de insectos y ácaros " (Bottrell 1979). El control de plagas mediante la manipulación de enemigos naturales, la aplicación de productos químicos, y el uso de métodos físicos y culturales se originaron, todos, antes de la Era Cristiana. El ingenio humano y el tiempo se han combinado para darnos las herramientas que tenemos actualmente para reducir al mínimo los efectos adversos que las plagas artrópodas pueden tener en la producción de alimentos, fibras y productos almacenados. A pesar de estos esfuerzos masivos, extensos y creativos, aún estamos rutinariamente plagados por algunos artrópodos. Eventos que han ocurrido en la última década que involucran la mosca mediterránea, Ceratitis capitata; las abejas africanizadas (llamadas vulgarmente abejas asesinas), Apis mellifera; y garrapatas vectoras de la enfermedad de Lyme ilustran que nuestra vulnerabilidad a las plagas de artrópodos continua.

Un excelente ejemplo en la industria de la pecana ocurrió en 1985 cuando la Asociación Federal de Productores de Pecana declaró que los áfidos de la pecana eran la plaga número uno y hacían notar que el problema era tan severo que toda la industria podría fracasar si no fuera posible manejar los áfidos de manera efectiva. El punto que se quiere destacar aquí es que las plagas artrópodas consistentemente representan retos difíciles para el progreso humano a lo largo de nuestra cultura y, en la producción de pecana y, a pesar de los avances tecnológicos, también continúa sufriendo su parte de los problemas de plagas artrópodas.

Son muchas las razones para que continúen estas dificultades, pero hay dos factores que son la raíz del problema. La mayoría de los problemas de plagas artrópodas son tanto complejos como dinámicos. Complejidad se refiere a que es difícil encontrar soluciones, y la calidad de dinámico se refiere a que las soluciones de hoy tal vez no resuelvan los problemas de mañana. De hecho, las soluciones de hoy pueden causar los problemas de mañana. Esto es particularmente cierto donde están involucrados organismos vivos. Aquellos que son capaces de sobrevivir los cambios de su medio ambiente confieren esas habilidades a sus descendientes permitiendo que, digamos unos pocos sobrevivientes de los tratamientos con pesticidas, originen una población de supervivientes de poblaciones completas a niveles epidémicos.

Otro factor de complejidad es introducido al involucrarse de manera creciente la preocupación del público, expresada tanto por medio de leyes como por las compras en los supermercados, con lo cual se establece la forma como los problemas de plagas, y de otras clases, son resueltos. La controversia del Alar® [daminozide] es un ejemplo y la remoción del fosalone de los pecanos es otro. Por esta misma razón en el futuro la agricultura química será menos confiable.

Resolver los problemas de los artrópodos de los pecanos en agricultura de producción solo se puede lograr desarrollando una comprensión de este complejo sistema y anticipando cómo ese sistema será afectado por soluciones específicas. El enfoque tomado por el Laboratorio de Insectos de los Pecanos en la Universidad A&M de Texas es comparar y contrastar los mecanismos de supervivencia inherentes a los pecanos sin manejo con los requisitos de producción para los pecanos comerciales (Harris 1980). Esto nos permite examinar cómo interactúan y sobreviven los pecanos con los artrópodos en situaciones naturales y luego enfocar cómo y por qué artrópodos particulares llegan a tener el estatus de plagas en situaciones comerciales. Esta amplia perspectiva nos dio útiles percepciones que resultaron en enfoques efectivos de manejo en este complejo y dinámico sistema. Aunque se ha progresado mucho, principalmente en el Proyecto Regional del Sur sobre Artrópodos de los Pecanos, en el cual participa mi laboratorio, apenas estamos comenzando a comprender las características complejas y dinámicas de este agroecosistema, y a convertir ese conocimiento en enfoques de manejo que resulten en mayores cantidades de pecanas de alta calidad disponibles para los consumidores a precios razonables en todas partes y durante todo el año y que a la vez que den un ingreso justo a los productores. El propósito de este artículo es tener una visión amplia del manejo de los artrópodos de los pecanos en el contexto de la producción de pecana y tratar de anticipar los problemas y considerar las opciones desde una perspectiva más amplia de la que se toma actualmente.

DEFENSAS DE LOS PECANOS CONTRA EL COMPLEJO DE PLAGAS DE LOS PECANOS

Hay cinco mecanismos de defensa mediante los cuales una especie de planta puede sobrevivir la fitofagia y éstos se pueden expresar desde los niveles de organización subcelular al de los individuos y de las poblaciones. Estos mecanismos son: 1) escape en el espacio, 2) escape en el tiempo, 3) confrontación, 4) acomodamiento, y 5) asociaciones biológicas (Harris 1980). Estas defensas permiten la transmisión de fenotipos superiores de una generación a la siguiente mediante selección natural (Grant 1977).

En el ambiente natural los pecanos utiliza todos estos mecanismos y lo poco que se sabe ha sido revisado en otros artículos (Harris 1980, 1988). Una característica principal de los pecanos es el embellotamiento (producción simultánea de nueces en grandes áreas a intervalos irregulares) para escapar a los principales consumidores de las bellotas mediante inanición y hartazgo en forma periódica. La confrontación con plagas como la filoxera de los pecanos y la roña de los pecanos son fenómenos poblacionales en los cuales pueden sucumbir árboles individuales pero la gran mayoría de la población es protegida de una epidemia (Browning 1980; Harris 1980). El acomodamiento a los insectos que se alimentan del follaje mediante una susceptibilidad universal a defoliadores periódicos como la oruga del nogal y hasta cierto punto los áfidos, preserva el ciclo de embellotamiento de las pecanas y la mayor parte del tiempo los enemigos naturales mantienen controladas a la plagas (Harris 1980).

La selección y propagación vegetativa de pecanos productivos anualmente en monocultivos genéticamente uniformes reduce drásticamente los mecanismos de escape en el tiempo y el espacio, y elimina los mecanismos de confrontación basados en la diversidad de población. La protección con pesticidas de amplio espectro elimina muchas asociaciones biológicas favorables, y el riego y la fertilización suplementaria mejoran la calidad nutritiva y extiende las ventanas de susceptibilidad a plagas de las cuales en otras circunstancias podrían escapar, confrontar o acomodar. Los programas de manejo de los artrópodos de la pecana en gran parte se han desarrollado en una forma reactiva sin ofrecer insumos para el desarrollo a largo plazo de la industria. Dado que la falla en resolver los problemas de plagas puede eliminar un cultivo de una amplia área de producción, por ejemplo, remolacha azucarera, caña de azúcar, algodonero, y girasol, todos han sido eliminados de producción de algunas áreas debido a las plagas por sistemas de producción que no capitalizan en todos los mecanismos naturales de defensa compatibles con la producción comercial y pueden implicar un riesgo creciente de fracaso. Se debe dar mucha atención a lo limitado de la información disponible en esta área y se debe apoyar trabajo adicional para identificar y capitalizar los riesgos y recompensas que trae el uso de este enfoque.

HISTORIA DE LA NUEZ PECANA

Carya illinoensis (Wang) K. Koch es una planta nativa de América del norte desde el valle del río Mississippi hasta  México y el oeste de Texas (Little 1971). Brison (1974) anota que la pecana es el cultivo hortícola más importante nativo de los Estados Unidos. Los indios americanos dependían de las nueces de pecana que la naturaleza les proporcionaba como alimento; pero la domesticación seria del árbol realmente comenzó cuando los primeros colonos ralearon la mezcla de especies de árboles silvestres para dejar algunos de pecana y también dejaron pastos por debajo de los árboles para el ganado (Tabla 1). Los primeros huertos fueron establecidos por semilla pero fueron seguidos por el desarrollo de la tecnología de la reproducción vegetativa a mediados del siglo XIX permitiendo que las "mejores" variedades fueran propagadas donde quiera que crecieran los árboles. Esta tecnología y un espíritu empresarial resultaron en una extensa expansión de la industria de la pecana en el sureste de los EEUU a comienzo del siglo XX y al oeste del río Pecos en la década de 1930, y continúa hasta el presente. La conversión de poblaciones raleadas de pecanas silvestres a los huertos propagados vegetativamente en el rango nativo fue muy lenta porque las nueces producidas por los árboles silvestres eran y siguen siendo competitivas con las de las variedades mejoradas.

Los productores de pecanas nativas son renuentes a eliminar árboles en producción, aún aquellos que tienen más de un siglo de edad, y a sembrar en su lugar un huerto por: 1) el gasto inicial, 2) el tiempo que se necesita para recuperar esa inversión de la nueva producción, 3) el cambio en el estilo de vida de la producción mezclada de ganado/pecana a un sistema de monocultivo de pecana, y 4) otras incertidumbres en un cultivo de tan larga vida, como la fluctuación de los precios y las revisiones de las leyes de impuestos. En consecuencia, como el 50% de los 300 millones de libras de nueces de pecana producidos anualmente en los EEUU provienen de árboles sembrados por la naturaleza o que crecen de plántulas de semilla, y el resto es producido principalmente de cosa de una docena de los más de 1.000 "cultivares" propagados vegetativamente como anotan Thompson y Young (1985).

Estos orígenes resultan en una diversidad de situaciones de producción a gran escala que no tiene paralelo en ningún otro cultivo de los EEUU y ofrece oportunidades de investigación de los artrópodos de los pecanos desde su estado natural hasta condiciones de producción agrícola de manejo intensivo y también toda clase de situaciones intermedias disponibles para ser estudiadas. La investigación de la compleja y dinámica naturaleza de las interacciones artrópodo/pecano y su impacto en la producción agrícola se benefician de esta diversidad porque realmente se pueden encontrar situaciones para probar hipótesis en áreas de pecanos en condiciones en las cuales en la mayoría de los demás cultivos solo sería posible hacerlo mediante simulación por computador o por especulación.

Sin embargo, la diversidad de los pecanos que hoy están disponibles es mucho menor que a finales del siglo XIX y principios del XX. Los árboles nativos de pecana y los huertos de plántulas de semilla sexual no son reemplazados de manera apreciable a medida que los viejos van muriendo. De modo que lenta pero inexorablemente la base de la producción comercial está siendo dominada por los "mejores" cultivares propagados vegetativamente y esta uniformidad ofrece mayores oportunidades para plagas que antes no tenían las mejores condiciones para subsistir en un medio ambiente en el cual cada árbol era genéticamente diferente. Los efectos de esta creciente uniformidad fueron reconocidos hace 60 años o más cuando la roña de los pecanos se volvió más severa y hace cosa de 20 años cuando se vio que la filoxera de las nuevas ramas de los pecanos atacaba ciertos cultivares de manera preferencial. La observación más común es que la resistencia "se rompe", pero realmente la virulencia de la plaga "se pone al día" con las plantaciones de pecana que ahora están genéticamente congeladas en monocultivos. Los productores de trigo y de otros cultivos anuales pueden manejar esta clase de problema cambiando de variedades (Harris 1980). Con la actual tecnología de la pecana esta solución tiene un valor muy limitado y al hacerse cada vez más estrecho el germoplasma esto quiere decir que en el futuro habrá problemas similares.

La tendencia a tener cada vez una mayor proporción de nuestra producción dependiendo de una base genética cada vez más estrecha es una bomba de tiempo potencial en un sistema de producción con una vida útil de 100-200 años. Sin lugar a dudas una base genética más estrecha reduce la habilidad de la pecana para defenderse de los ataques de artrópodos y los patógenos y se necesitarán defensas artificiales mediante el uso de productos químicos, sanidad, etc., para mantener la productividad (Harris 1980, 1983, 1988). Si la diversidad puede economizar un tratamiento a $60/hectárea cada año y esas ganancias se invirtieran al 6% anual, el interés compuesto de beneficio sería de $338 mil después de 100 años y $114 millones después de 200 años. Debemos aceptar que la analogía no es realista por los factores desconocidos de inflación, impuestos, actos de Dios, guerras, etc., pero ¿es esto menos visionario que sembrar un nuevo huerto con el "mejor" cultivar y uno o dos polinizadores y esperar que las actuales cifras de presupuesto se puedan aplicar durante el mismo período? La historia nos demuestra que y que las bases genéticas más estrechas se llenan cada vez más de problemas de plagas y requieren más y más manejo dedicado para mantener los mismos niveles de producción, de modo que las ventajas que tenemos hoy se pierden rápidamente. La inhabilidad de cambiar los cultivares de manera rápida y económica debe hacer que nos preguntemos ¿cuánta diversidad se necesita para prevenir o demorar la necesidad de un mayor manejo?

La selección varietal y los programas de mejoramiento son las fuentes predominantes de nuevos cultivares. Estos esfuerzos enfatizaron precocidad, productividad, y la mercadeabilidad de selecciones específicas con base en evaluaciones limitadas hechas en tiempos muy cortos en comparación con la esperanza de vida de los huertos sembrados con ellas de un siglo o más. Esto es análogo a un equipo de fútbol compuesto exclusivamente de receptores que puede sorprender al opositor por un rato pero que finalmente sufre por su falta de balance. Para rectificar esta debilidad se requerirá modificar las exigencias de nuestros procesos de selección del arquetipo individual al arquetipo de población que permita las mejoras pero que también mantenga la diversidad.

MANEJO DE LOS PECANOS

Las actuales prácticas de manejo varían desde tratar los pecanos como un regalo de la naturaleza y cosechar los árboles cuando producen sus frutos, a sistemas de tecnología de punta de alta densidad del cultivo, con cultivares cuidadosamente seleccionados y podados, regados, fertilizados y protegidos con los pesticidas más recientes, y que son cosechados mecánicamente, se les quita la concha a las nueces y se almacenan en refrigeración hasta que son vendidas. El agricultor del regalo de la naturaleza hace una cosecha cada 2-5 años mientras que el productor intensivo espera una cosecha cada año. Ningún sistema único de manejo de artrópodos es compatible con esta diversidad de situaciones de producción. Se necesita el cuidadoso examen de cada situación de producción y debe desarrollarse un plan de manejo de artrópodos que sea consistente con el programa general de producción (Harris 1983, 1985).

Antes hice notar que la diversidad de áreas geográficas en las cuales se cultivan los árboles de pecana va desde el clima árido y los suelos básicos del oeste hasta el clima húmedo y los suelos ácidos del sureste. Estos factores también pueden afectar las opciones disponibles en el manejo de los artrópodos de los pecanos, en particular en lo que tiene que ver con la aplicación de pesticidas usando máquinas asperjadoras, típicamente una aspersora de aire a presión. El uso primario de estas máquinas es para la aplicación de zinc para la prevención del roseteado, aplicaciones de fungicidas para manejo de enfermedades, y acaricidas e insecticidas para manejo de artrópodos; y es posible que se apliquen simultáneamente mezclas de tanque de los tres componentes mencionados  para "resolver" el problema del roseteado y los problemas de artrópodos y enfermedades en una sola aplicación y de este modo reducir el costo y el desgaste del equipo y el agua y la mano de obra, con economías de hasta 66% en comparación con aplicaciones separadas. Esto tiene un excelente sentido económico cuando se necesitan todas las aplicaciones pero puede resultar en costos innecesarios y aún en desastres cuando uno o más de los tratamientos no se necesitan. Mezclar en el tanque insecticidas o acaricidas que no se necesitan, con el necesario zinc o con un necesario tratamiento contra alguna enfermedad es el reto más importante que confronta la industria de la pecana en un programa de manejo sensato de los artrópodos.

MANEJO DE ARTRÓPODOS EN ÁRBOLES DE NUEZ PECANA

La consideración central en un programa sensato de manejo de artrópodos en nuez pecana es solo tomar una medida de manejo si una o más especies de plaga objetivo están presentes en números suficientes para amenazar seriamente con causar un daño económico y si la acción tomada reducirá significativamente o removerá esa amenaza. Siguiendo esta guía se requiere habilidad para: 1) identificar las plagas, 2) evaluar los niveles de las poblaciones, 3) establecer una relación entre la densidad de población de la plaga y el daño económico, y 4) ser capaces de realizar una acción de manejo que sea efectiva. La mayoría de los esfuerzos de investigación y extensión están directamente relacionados con estos cuatro aspectos del manejo de plagas.

La Fig. 1 muestra cómo las principales plagas del complejo de artrópodos de los árboles de nuez pecana están relacionadas con el roseteado, la roña de la pecana y otras enfermedades. Esta vista panorámica ilustra cómo los problemas de plagas responden al manejo desde antes de la apertura de las yemas hasta la caída de las hojas, un período de unos 250 días. Afortunadamente, los problemas en una localidad particular usualmente se pueden reducir a un subconjunto del perfil general de la Fig. 1, por muchas razones. Las plagas difieren en su distribución e intensidad de un sitio a otro debido al clima y a las barreras geográficas. Por ejemplo, los picudos de la pecana no ocurren al occidente del rango nativo, o en México, o en regiones localizadas desde Texas hasta Georgia, y por tanto no representan un peligro inmediato a la producción de nuez pecana en esos lugares. La roña de la pecana es más intensa donde lluvias significativas y alta humedad coinciden con un rápido crecimiento de las hojas de los árboles de pecana y sus nueces y con la esporulación del patógeno. Por tanto, la roña de la pecana virtualmente no tiene ninguna consecuencia en el oeste árido, pero incrementa en intensidad a media que uno va hacia el oriente. El roseteo es especialmente severo donde las pecanas crecen en suelos básicos y no tienen acceso al Zn porque tal elemento se encuentra ligado en esos suelos. Por tanto el roseteo tiende a ser más severo en los suelos calcáreos del oeste y disminuyen en severidad a medida que los  suelos hacia el este se vuelven más ácidos; sin embargo, la práctica de encalado los suelos ácidos para mejorar la absorción del N también pueden ligar el Zn; de modo que para una óptima producción en esos lugares las enmiendas de Zn foliar son necesarias en esos lugares. En resumen, el manejo efectivo de artrópodos de los pecanos demanda una comprensión completa de todo el contexto de producción de pecana en cada lugar específico, y también comprender el complejo de artrópodos de los pecanos. Hay disponible extensa literatura que discute estos enfoques y los programas resultantes (ver Boethel y Eikenbary 1979; McVay y Ellis 1979; Peeples y Brook 1979; Harris 1983, 1985; Cooper et al. 1982, etc.).

Los detalles de los programas actuales de MIP son el resultado de cambios innumerables, grandes y pequeños, que continuamente tienen lugar para mantener la rentabilidad de la producción de pecana. Esta evolución es tanto una parte del entramado de la producción que uno debe reflexionar sobre cómo y por qué las realizamos en la forma actual y anticipar cómo se podrían resolver los problemas en el futuro.

Los árboles silvestres de pecana producen grandes cosechas a intervalos irregulares y se defienden de manera primaria de los consumidores de las bellotas, el gusano cesto de los pecanos y el picudo de la pecana, mediante ciclos de hambruna y hartazgo (Harris et al. 1986; Harris 1988). Los artrópodos que se alimentan de follaje rara vez remueven más del 10% de las hojas durante una estación (Ring et al. 1985) y las infestaciones severas parecen estar limitadas a explosiones de población en árboles individuales o a epidemias de amplia distribución que afectan a todos los árboles más o menos por igual (Harris 1980). Phylloxera devastatrix es un ejemplo del primer caso y Datana integerrima del último. Nótese que ningún tipo de infestación foliar severa interfiere con los ciclos irregulares de fructificación de los árboles silvestres. D. integerrima retarda el año de fructificación y P. devastatrix virtualmente no tiene efecto ya que pocos árboles son afectados. Aparentemente, infestaciones patogénicas severas también están limitadas primordialmente a árboles silvestres individuales con efectos similares.

La rápida adopción de la reproducción vegetativa hace un siglo ha resultado en huertos sembrados donde la mayoría de los árboles son genéticamente idénticos en contraste con las poblaciones silvestres en las cuales cada árbol es genéticamente diferente. Poda, fertilización, y riego en combinación con selección de cultivares propensos a dar producciones en forma regular asegura producción cada año.

El gusano cesto de la nuez pecana ha sido una plaga clave en todos los estados productores de pecana al oriente del río Pecos causando daño casi todos los años desde el comienzo del siglo XX hasta la llegada de los nuevos productos químicos y los equipos de aplicación después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque continúa siendo una plaga clave hasta el presente, en la mayoría de las áreas al oeste de Louisiana central, las referencias a poblaciones dañinas en la parte sureste de los EEUU virtualmente han desaparecido después de la llegada de la agricultura química mecanizada. Creo que estas diferencias ocurrieron debido a las distintas fuerzas que mueven este negocio en las diversas áreas geográficas y climatológicas.

Al llegar el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, el gusano cesto de la nuez pecana (GCP) era la plaga más importante de los pecanos en Texas a finales de la primavera, y a pesar que el roseteo y la roña de lis pecanos también eran problemas, preocuparse por ellos no tenía mucho sentido para los productores del suroeste que rutinariamente eran devastados por el GCP. B. Hancock (Extensionista horticultor de pecana de la Universidad A&M de Texas, 1952 – hasta el presente, comunicación personal) recuerda cómo los programas de manejo del GCP también fueron el ímpetu para mezclas de tanque de sulfato de zinc para el roseteo y luego los fungicidas para control de la roña de la pecana a mediados de los años 1950 comenzando en el valle del río Guadalupe. El control exitoso del GCP en el suroeste se convirtió en la piedra angular de todos los demás programas de manejo en los cuales hacían parte los nuevos equipos de aplicación para agroquímicos y los productos químicos que lo hicieron posible.

Por contraste, los productores del sureste, tuvieron que sufrir la plaga de la roña de los pecanos. Esta perniciosa enfermedad prospera mejor en climas cálidos y húmedos en hojas tiernas y de rápido crecimiento de pecana desde abril hasta junio y en las nuececillas desde mayo hasta agosto. Las masivas extensiones de pecanos de 30-50 años propagandas vegetativamente a menudo con doseles traslapados y precipitaciones mayores de 75 mm desde abril hasta septiembre ofrecían las condiciones epidémicas ideales virtualmente todos los años que frustraban de manera especial a los productores más progresistas porque la mayoría de las prácticas que incrementan el rendimiento, como fertilización o enmiendas de zinc, también estimulaban y prolongaban el crecimiento de tejidos tiernos que podían ser infectados con la roña de los pecanos. Las nueces solo se podían destruir una vez y la roña de la pecana enmascaraba otras causas de mortalidad de una manera amplia. Los mismos descubrimientos en química que produjeron los insecticidas después de la Segunda Guerra Mundial para control del GCP en el suroeste trajeron los fungicidas al sureste para control de la roña de los pecanos (Tabla 1).

La ventana de vulnerabilidad para las primeras generaciones de verano del GCP para un huerto dado es como de 3 semanas durante el período de finales de abril y principios de junio dependiendo de la ubicación exacta del huerto. Los productores del suroeste podían dar una protección profiláctica con dos tratamientos de insecticidas durante este período y lograr un excelente control del GCP. Los científicos de extensión primarios que trabajaron con pecanas inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial eran horticultores y al recomendar este programa de control a finales de la primavera en el suroeste también aseguraban que dos tratamientos de zinc para el roseteo podían aplicarse con muy poco costo adicional y en cambio con un marcado beneficio en el vigor de los árboles.

La ventana de vulnerabilidad a la roña de los pecanos depende de tener un patógeno virulento, un hospedero susceptible y un ambiente favorable. Los productores del suroeste en el rango nativo eran protegidos de la roña de los pecanos por una preponderancia de árboles genéticamente diversos que impedían la adaptación del patógeno a un clima más árido que producía menos lluvias para constituir los períodos de infección. A menudo, los fungicidas aplicados con tratamientos para GCP y zinc impedían que se estableciera la enfermedad a comienzos de la estación y un ambiente desfavorable combinado son un bajo nivel de inóculo suministraba suficiente protección para el resto. Los productores del sureste se enfrentaban a un mayor reto por la roña de los pecanos (Cole 1941). Los árboles propagados vegetativamente limitaban severamente la diversidad genética y permitían que el patógeno se especializara en variedades limitadas, y lluvias más fuertes y más frecuentes significativamente extendían la ventana de vulnerabilidad. Productores emprendedores comenzaron a asperjar fungicidas cada 2 a 3 semanas durante abril a septiembre para control de la roña y también juntaban con esos tratamientos las aplicaciones de zinc y otros tratamientos pesticidas en cada aplicación cuando los otros problemas de plagas se volvían más evidentes en ausencia de la roña de los pecanos (Miller et al. 1982).

Entonces, los patrones iniciales de manejo de artrópodos en pecanos en las dos principales regiones productoras de pecanas fueron establecidos después de la era de la Segunda Guerra Mundial. Los resultados fueron dramáticos en cada región y el mayor uso de pesticidas tuvo lugar en el sureste donde la ventana de vulnerabilidad a la roña del pecano era tan larga. La habilidad para manejar de manera efectiva el GCP en el suroeste y la roña del pecano en el sureste les permitieron a los productores detectar otros problemas que antes no era tan obvios como el roseteo, la fertilización y el picudo de la pecana. El picudo de la pecana se convirtió en un problema a todo lo ancho del cinturón de pecanos porque el mejoramiento en el manejo de los pecanos resultó en árboles más sanos y más productivos que producían grandes cosechas de hermosas pecanas con una frecuencia regular (Harris et al. 1980). Esto suministró alimento ilimitado para el picudo de la pecana y las poblaciones insectiles aumentaron ostensiblemente. La respuesta inicial a este problema fue otro producto químico y para control del picudo hoy se usan 2-3 aplicaciones de carbarilo a intervalos de 10-14 días comenzando a finales de agosto, desde el oeste de Texas hasta la costa atlántica donde está presente el picudo de la pecana.

La llegada de la agricultura química efectiva a los cultivos de pecanos llegó más tarde que en otras áreas agrícolas como algodonero, maíz, lechería y manzanos. Esto se debió principalmente a la falta de equipos efectivos para llevar los productos químicos hasta la parte alta de los a 20-30 metros por encima del suelo. La industria de la pecana heredó los productos químicos de otros sectores agrícolas virtualmente tan pronto como fueron desarrollados, pero las primeras máquinas prácticas y efectivas fueron las de ráfagas de viento modificadas de la industria de los frutales en la década de los años 1950 y comienzos de los 60. Esto solo explica en parte cómo la industria de la pecana escapó a los aspectos negativos de la agricultura química por mucho más tiempo que otros sectores agrícolas; específicamente los artrópodos resistentes a pesticidas, explosiones poblacionales de plagas secundarias, y contaminación. La industria de la pecana es única en que la primera plaga que fue reportada como resistente a un pesticida fue un patógeno fungoso en lugar de un artrópodo. La roña de los pecanos resistente al benomilo fue reportada en 1975 en Georgia seguida  por el ácaro de la quemazón de la  nuez dura, resistente a algunos carbamatos y organofosfatos en 1979 en Louisiana (ver Harris 1983). Dutcher y Htay (1985) reportaron resistencia del áfido del pecano a los piretroides en 1985, muchas décadas después de reportes en artrópodos similares en cultivos comparables. Sin embargo, es interesante que la resistencia a los piretroides apareció solo unos pocos años después de que esta clase de productos químicos estuvieron disponibles para uso en pecanos y este es un intervalo bastante respetable si estuviéramos compitiendo en una carrera para obtener resistencia.

La resistencia de los artrópodos a los pesticidas en pecanos se debe principalmente a la drástica reducción de diversidad genética de los pecanos como consecuencia de que la propagación vegetativa predispone los huertos a problemas crecientes de la roña de los pecanos. Esto necesita crecientes tratamientos fungicidas a intervalos más cortos, usando maquinaria que brinde un completo cubrimiento del follaje. Desde una perspectiva de corto plazo, una intolerancia general de los artrópodos plagas a los insecticidas y una plétora de insecticidas inicialmente efectivos hace que parezca "barato" añadirlos a la mezcla de tanque.

El ciclo de subsistencia, explotación, crisis, desastre y control integrado que Dutcher (1981) previó que también se aplicaría a la industria de la pecana culminó en 1985 cuando los Productores Federados de Pecana declararon que los áfidos del pecano (plagas secundarias) eran el principal problema de plagas que debía enfrentar el productor y en esencia dijeron que si el desastre no era resuelto, la industria misma estaba en peligro. El suroeste también participó en este desastre, juntando las aplicaciones de insecticidas con las del necesario zinc y tratamientos fungicidas ocasionales hasta el punto de que un productor en le Valle de Mesilla gastó más de $500,000 en un año para control de áfidos, sin tener éxito. A pesar de los desastres de la generación anterior en algodonero, maíz, manzanos, etc. (Bottrell 1979), y los programas formales de MIP en pecanos comenzaron en 1977 (Harris 1985); no hubo suficientes momentos "educacionales" para pasar de explotación a control integrado, saltando de este modo las fases de crisis y desastre del ciclo, el complejo de áfidos de los pecanos demostraron ser el vehículo de cambio que trajo a muchos productores hacia el MIP. Mark Twain observó que algunas cosas desafían toda descripción y por tanto deben ser experimentadas personalmente para que puedan ser apreciadas, y dio este ejemplo "llevar a casa un gato agarrado por la cola". Tal vez, a pesar de mi anterior optimismo (Harris 1983), una catástrofe también debe preceder la adopción del MIP en cada producto.

La fase de desastre del ciclo no ha terminado aunque, en la mayoría de las situaciones, se ha hecho mucho progreso para reestablecer la dependencia de los enemigos naturales para el control de los áfidos. Una de las principales raíces del problema es la aún congelada genética de los pecanos que le permite a plagas genéticamente flexibles afinar sus posibilidades genéticas para explotar las masivas extensiones de hospederos de una misma genética por lo cual el manejo cada vez se vuelve más difícil. Una química novedosa y equipo mejorado han, junto con otras tecnologías, mantenido el paso de esta evolución. La tendencia es a menos desarrollo químico y continuar la reducción del arsenal existente debido tanto a la resistencia como por razones económicas, como ilustra la pérdida del fosalone. Las preocupaciones del público por la contaminación, la seguridad de los trabajadores y la necesidad de un suministro completo de alimentos también indican que la dependencia en la agricultura química se reducirá en el futuro.

Tabla 1.

Historia resumida del cultivo de la nuez pecana y factores que afectan el manejo de artrópodos

Antes de 1800 – Los nativos americanos recolectaban pecanas y subsistían con ellas en su estación y los primeros exploradores y colonos rápidamente las seleccionaron para su dieta.

1800 a 1900 – Los colonos ralearon las poblaciones de árboles en las áreas nativas dejando pecanos y pastos para pastoreo. Huertos de plántulas fueron establecidos en el sureste de los EEUU, particularmente para el cambio del siglo XIX al XX. Se desarrolló la tecnología para el injerto de los pecanos pero no fue suficientemente implementada hasta hace unos diez años (Stuckey 1941). El transporte por ferrocarril permitió en el envío de nueces a centros urbanos.

1900 a 1930 – La reproducción vegetativa inunda el sureste de los EEUU con muchas variedades seleccionadas. Programas de desarrollo territorial vendieron pequeñas extensiones de huertos subdivididos (Littlepage 1913). La mezcla bordelesa, unas 3-10 aplicaciones, fue recomendada en viveros de árboles para prevenir la roña, pero se consideró que los huertos de árboles grandes no eran alcanzables; también se sembraron árboles resistentes como Stuart, Schley y Frotscher (Waite 1914). Se establecieron las cosechas tempranas, higiene, quema y polvo insecticida persa fueron usados para control de insectos (Morris 1912; Quaintance 1914).

1930 a 1940 – Maquinaria para descascarar, transporte y la consolidación de huertos en unidades económicas mejoró la posibilidad de mercadear las pecanas. El aumento de producción de las variedades más populares como Stuart en frenado por el aumento de la roña del pecano en variedades que antes se consideraban resistentes (Stuckey 1941). El roseteo fue asociado con deficiencia foliar de zinc, y arseniato de plomo y sulfato de nicotina fueron recomendados para el control de insectos (Rainey 1960). La maquinaria de aspersión era costosa y requería mucha mano de obra por lo cual rara vez se usaba (Milward 1940).

1940 a 1950 – Se recomendó la mezcla de tanque de sulfato de nicotina con los fungicidas que eran necesarios, como un "seguro barato" (Moznette 1941 a y b). Los servicios de aspersión por contratistas se expandieron con asperjadoras hidráulicas montadas en camiones (Milward 1940, Anón. 1941). Se usó el DDT contra el gusano cesto de la nuez pecana, pero los áfidos y los ácaros aparecieron en números epidémicos; el toxafeno, solo o en mezcla con sulfato de nicotina, controlaba el gusano cesto de los pecanos sin la resurgencia de áfidos o ácaros (Rainey 1960).

1950 a 1960 – Asperjadoras de aire a presión se vuelven fácilmente accesibles en comparación con las asperjadoras hidráulicas (Brison 1960), las económicas asperjadoras, más veloces, permiten que un solo operador asperje el mismo número de árboles con una cuarta parte del agua y aún así obtiene buen cubrimiento (Shelton 1960). Se obtuvo control efectivo y económico de roseteo, artrópodos y patógenos con el uso de productos químicos convencionales y novedosos. Se adoptó el malathión para control del gusano cesto del pecano (Rainey 1960). El manejo químico de los pecanos se volvió algo común.

1960 a 1970 - Cyprex® [dodine] y luego Du-Ter® [trifenil hidróxido de estaño] reemplazaron la mezcla bordelesa para control de la roña del pecano y hubo disponibilidad de nuevos carbamatos, organofosforados y productos sistémicos, para control de artrópodos (Denman 1965; Denman y Hancock 1965; Littrell 1983). Florecieron la mecanización de las aplicaciones de pesticidas, el mantenimiento de los pecanos, la cosecha y el procesamiento junto con la explosión de productos químicos, y las soluciones aparecen más rápido que los problemas. Las aspersiones químicas se volvieron rutina y la selección de nuevos productos de control dominó los esfuerzos de investigación.

1970 a 1980 – El carbarilo se convierte en el estándar químico para el manejo del picudo, el fosalone para otros artrópodos, Benlate® y Du-Ter® para los patógenos, y NZN [nitrógeno + zinc] o sulfato de zinc + uran para el roseteo. El primer caso de resistencia a un pesticida en pecanos fue un patógeno, el agente causal de la roña del pecano, al Benlate® en 1975, seguido por un artrópodo, el ácaro quemador del nogal, en 1979 hay resistencia a carbamatos y organofosfatos. Los piretroides sintéticos, una nueva clase de productos químicos para control de artrópodos es introducida a finales de la década. Se desarrolla la filosofía del Manejo Integrado de Plagas (MIP) y se disemina en toda la agricultura debido a la resistencia generalizada a pesticidas en los artrópodos, hay explosiones de población de plagas secundarias como los áfidos, ácaros y minadores de la hoja debido a que los insecticidas de amplio espectro matan a los enemigos naturales y a preocupaciones sociales sobre la contaminación ambiental. La industria de la pecana, como un todo, fue protegida de muchos de estos problemas debido a la abundancia de productos químicos para todas las plagas (Dutcher y Payne 1982) y a que los problemas de resistencia se retrasaron debido al manejo de la diversidad remanente. Sin embargo, los áfidos fueron vistos como un problema principal en el Valle de El Paso en Texas, y creció la dependencia en el control natural  por predatores y parásitos que allí pudieron resolver el problema. En los cultivos de pecanos se le dio atención creciente a desarrollar umbrales económicos para las plagas importantes, y se refinó el conocimiento de las biologías básicas y el manejo de las plagas, para identificar los enemigos naturales y confiar en ellos para control de plagas, junto con otras estrategias de MIP. Los programas de MIP en pecanos se iniciaron en Alabama, Georgia, Texas y otros estados a finales de la década. Extensa expansión de nuevas siembras de pecanos de unas pocas variedades tuvo lugar en el suroeste y México tanto dentro como fuera del rango natural de la especie, abreviando la drástica reducción de la diversidad genética en las variedades cultivadas en comparación con las poblaciones naturales de pecanos.

1980 a 1990 – La resistencia de los artrópodos a los pesticidas se vuelve ampliamente distribuida y en 1985 los Productores Federados de Pecana (Beshears 1988) declaran que los áfidos son la plaga más destructiva, rechazando la afirmación de Harris (1983) de que la industria de la pecana haya adoptado el MIP sin los ciclos normales de de subsistencia, explotación, crisis, desastre y finalmente control integrado (Smith 1969, citado por Dutcher 1981). Esfuerzos de modelación y estudios biológicos básicos del gusano cesto del pecano, el picudo del pecano y el gusano de la bellota del nogal, los áfidos del pecano, la roña del pecano y otras plagas comenzaron a ser implementados en los programas de manejo (Harris 1983; Hudson 1983). El fosalone fue retirado del Mercado en 1989 debido a que las compañías productoras no quisieron correr el riesgo de los costos de los requisitos renovación del registro federal en comparación con los ingresos potenciales o tal vez el rechazo al registro del producto. Las implicaciones de la transición continuada de variedades nativas diversas y de árboles de vivero que incrementan la uniformidad genética de las variedades propagandas vegetativamente en la posibilidad de manejar las enfermedades y los artrópodos se hizo cada vez más aparente, continuando con la tendencia observada medio siglo antes.

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