El Texto Mundial de MIP El Texto Mundial de MIP Universidad de Minnesota
 

Resistencia de la Planta Hospedera y Conservación
de la Diversidad Genética

Sanford D. Eigenbrode
Programa de Ecología Química
Departamento de Ciencias de las Plantas, el Suelo y Entomología
Universidad de Idaho
Moscow, ID 83844-2339

Traducción al castellano por el Dr. Rafael E. Cancelado
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"Convénzame de que usted tiene una semilla… y estoy preparado para esperar maravillas".
H. D. Thoreau, ensayista, naturalista y filósofo

"¡El tiempo es corto; debemos apurarnos!"
N. Valivov, pionero conservacionista genético en los años 1930s

La Urgencia de la Conservación Genética Global

La biota mundial está bajo asedio. Una población mundial de casi 6 millardos ejerce presiones sin precedentes en la biosfera. Aproximadamente 95% de la superficie terrestre está ocupada ahora por asentamientos humanos o por ecosistemas manejados para producción de alimentos y materiales. Como resultado, los ecosistemas naturales son destruidos y fragmentados, las especies son destruidas o condenadas, y la diversidad genética mundial está disminuyendo. La escala de esta destrucción amenaza directamente la civilización humana, la cual depende de muchas maneras de la diversidad biológica (Ehrlich y Wilson, 1992). La enormidad de la crisis ha estimulado los esfuerzos internacionales para conservar la diversidad biológica y para asegurar el uso sostenible de sus componentes (Cumbre de la Tierra y Tratado de Diversidad).

Conservación de la Diversidad Genética Agrícola

Antes que se reconociera el alcance de esta crisis, la diversidad genética en cultivos agrícolas comenzó a erosionarse a medida que los cambios sociales y políticos de la era industrial transformaron la agricultura. La conservación genética comenzó a principios del siglo XX cuando gente con visión que trabaja en la agricultura vio que la pérdida de las variedades primitivas o "razas nativas" quería decir la pérdida de la variación genética esencial para el mejoramiento sostenido de los cultivos. Pioneros como el genetista soviético Nikolai Valivov y el científico norteamericano Harry Harlan estimularon y realizaron recolecciones sistemáticas de semillas de variedades nativas de cultivos y desarrollaron una comprensión de la distribución geográfica de la variación en los cultivos. La extensión de ésta variación es impresionante para aquellos de nosotros acostumbrados a la apariencia uniforme de las plantas de cultivo que usamos hoy. Por ejemplo, ¡cultivares de maíz de nativos México pueden variar en su tiempo a la madurez desde 60 días hasta 16 meses, las plantas pueden medir desde 40 hasta 700 cm de altura, y la longitud de las mazorcas varía de 4 a 40 cm! La variación en la forma de los frutos en tomate (Lycopersicon esculentum) (Fig. 1) y el tipo de hoja en Brassica oleracea acephala del Mediterráneo (Fig. 2) son sorprendentes manifestaciones morfológicas de la diversidad genética. La variación morfológica es solo una indicación de la variación de incontables características fisiológicas, químicas y de desarrollo.

Fig. 1. Fruto de Lycopersicon spp. y cultivares de L. esculentum (tomate cultivado). Algunas entradas de colecciones de Lycopersicon del Centro de Recursos Genéticos del Tomate C. M. Rick (U. C. Davis) y el USDA NPGS.

Fig. 2. Algo de las variaciones de la planta entre entradas de Brassica oleracea acephala.

A comienzos de la década de los 1970s, la preocupación internacional sobre la continua erosión de los recursos genéticos de los cultivos aumentó a alarma a pesar de los esfuerzos para prevenirlo. La devastadora epidemia del añublo foliar sureño del maíz (Helminthosporium maydis) en los EE.UU.1970 ocurrió porque  70% del maíz cultivado en los EE.UU. había sido desarrollado usando una sola fuente de citoplasma que era susceptible al patógeno. Esta y otras evidencias de que la uniformidad genética era peligrosa disparó un esfuerzo más concertado por conservar la diversidad genética de los cultivos. El Sistema Nacional de Germoplasma de las Plantas del USDA (NPGS) fue reestructurado y se unieron los Centros Internacionales de Investigación Agrícola (IARCs) bajo la dirección del Grupo Consultivo para Investigación Agrícola Internacional (CGIAR) y la Junta Internacional de Recursos Genéticos de las Plantas (IBPGR).

Hoy el germoplasma en estas colecciones y las de otras instituciones públicas y privadas en el mundo entero contienen más de 3.600.000 entradas (muestras genéticamente diferentes de germoplasma) que representan al menos 100 especies de cultivos y sus parientes silvestres. Entre las más de 200 colecciones nacionales, la más grande es la del NPGS con más de 500.000 entradas. Otras 500.000 entradas son guardadas en colecciones del IARC. Estas colecciones consisten de tejidos propagativos, usualmente semillas, mantenidos bajo refrigeración y que periódicamente son propagadas para preservar su viabilidad e identidad genética. Esta técnica se conoce como conservación ex situ. Las colecciones son curadas para poderle dar a los fitomejoradores y otros científicos acceso fácil y rápido para facilitar el mejoramiento de los cultivos. Las colecciones ex situ esencialmente son el único recurso genético usado para mejoramiento de los cultivos.

Diversidad Genética y los cultivos Resistentes a las Plagas

Las características que confieren resistencia de la planta hospedera (RPH) a insectos y patógenos están entre las más importantes para mejoramiento de los cultivos. Probablemente no hay cultivo en el cual no se haya introducido resistencia a patógenos usando genes obtenidos de las colecciones internacionales de germoplasma ex situ. La resistencia a insectos también ha sido introducida en varios cientos de variedades de cultivos durante los últimos 20 años (Smith, 1989) y su importancia es creciente a medida que los insecticidas pierden eficacia debido a la adaptación de las plagas o son removidos del uso para proteger el medio ambiente o la salud humana (Eigenbrode y Trumble, 1994). A menudo, la producción exitosa de cultivos es imposible sin resistencia a insectos y patógenos que de otra manera no podrían ser controlados de manera económica. En muchos casos, se requieren genes múltiples para que la resistencia sostenida pueda compensar la adaptación de las plagas. Entonces, el mantenimiento de la productividad agrícola para lograr los objetivos de satisfacer las necesidades de alimentos en el mundo entero depende del acceso de los científicos agrícolas a los abundantes recursos de genes de RPH.

Sin embargo, las colecciones ex situ existentes pueden no ser adecuadas para mejoramiento con RPH en el futuro. Los genes para resistencia a plagas son raros y se encuentran de manera predominante en variedades no mejoradas o en entradas silvestres. Por ejemplo, la resistencia a insectos se encuentra solo en 0.01 a 2% de las entradas de arroz (Heinrichs, 1986) y mucho de esto ocurre en razas locales exóticas. En papa, se han identificado altos niveles de resistencia al áfido verde del melocotonero (Myzus persicae) como en 6% de las entradas examinadas de especies silvestres de Solanum, pero en 0% de  más de 360 entradas de S. tuberosum y otras especies cultivadas de Solanum (Flanders et al., 1992). El patrón es similar para resistencia a otros insectos de la papa. En tomate cultivado (Lycopersicon esculentum) la resistencia a insectos es rara, pero es más prevalerte en entradas silvestres de L. esculentum var. cerasiforme (Eigenbrode et al., 1993) y común en el pariente más lejano Lycopersicon hirsutum (Farrar y Kennedy, 1992).

También la resistencia a patógenos se encuentra con más frecuencia en entradas silvestres o no mejoradas. El arroz obtiene resistencia a dos de las cuatro principales enfermedades en Asia de una sola entrada de arroz silvestre de India central. La resistencia a 12 enfermedades diferentes del tomate se origina en especies silvestres de Lycopersicon. Parientes silvestres de los cultivos han brindado resistencia para cebada, yuca, batata, girasol, uvas, tabaco, cacao, caña de azúcar y trigo. Muchas líneas para cruzamientos en los EEUU son portadoras de genes exóticos de resistencia contra patógenos: mildiú polvoriento (Erysiphe graminis); carbón enano (Tilletia controversa); varias especies de royas (Puccinia spp); y añublo foliar (Septoria nodorum), y a insectos: mosca de Hess (Mayetiola destructor) y el áfido verde (Schizaphis graminum). Resistencia contra una importante plaga nueva, el áfido ruso del trigo (Diuraphis noxia) ha sido encontrada en unas 50 entradas de trigo y cebada (0.5% de las entradas examinadas) y la mayor parte de éstas son razas locales de Afganistán y la antigua Unión Soviética.

Pero entradas silvestres y razas locales que suministran la mayoría de los genes RPH están subrepresentadas en muchas colecciones de germoplasma. Solo como un 8% de las entradas en las colecciones de germoplasma mundial de cultivos son parientes silvestres de los cultivos y algunas colecciones tienen poco o ningún germoplasma silvestre (NRC, 1993). Para la mayoría de los cultivos (con excepción de trigo, avena, papa y tomate) se estima que se conserva ex situ menos del 20% de la diversidad genética representada en las especies silvestres y en los cultivares no mejorados (Reid y Miller, 1989). Algunos críticos alegan que aún esta apreciación puede ser baja porque los estimados de la variación total disponible son imprecisos. El tiempo y las presiones por recursos para obtener material han resultado en muestreos reducidos de áreas geográficas remotas (revisado por Fowler y Mooney, 1990).

Aunque se necesita más recolección de germoplasma, y esto continua, la preservación de las entradas puede ser problemática. Ya los recursos están estirados al límite para mantener las colecciones en su tamaño actual. En colecciones extensas las pérdidas y la erosión ocurren de manera inevitable debido a contaminación, deriva, errores en el mantenimiento de registros, fallas en las facilidades físicas, selección negligente al hacer incrementos y a otras causas (NRC, 1993). Las colecciones requieren respaldos en uno o más lugares para protegerlas contra estas clases de pérdidas, pero las entradas en algunos cultivos no tienen suficientes respaldos. En otros cultivos, la duplicación del germoplasma es excesiva entre las colecciones internacionales, pero logísticamente es difícil la coordinación de reducciones óptimas. Los curadores y administradores de estas colecciones están trabajando duro para reducir al mínimo estos problemas.

Otra dificultad con colecciones ex situ es que muchas entradas no están adecuadamente caracterizadas, o tienen características indeseables que desestimulan a los fitomejoradores a usarlas. La evaluación y mejora (mejora de las propiedades agronómicas por fitomejoramiento) dentro del contexto de curación requiere recursos considerables. Para enfrentar estos problemas con los recursos disponibles ahora muchas colecciones son manejadas usando el concepto de núcleo (Frankel y Brown, 1984). Un subgrupo de entradas es escogido para hacer máxima la representación de los alelos en toda la colección. Desafortunadamente, un núcleo típico de (10%) contendrá aproximadamente 70% de los alelos de la colección (NRC 1993) y puede pasar por alto alelos raros tales como aquellos que confieren resistencia a las plagas. Mientras tanto, la dedicación de recursos a un núcleo puede llevar a una erosión más rápida de la colección principal junto con sus genes potenciales de resistencia. Los recursos disponibles simplemente no son suficientes para preservar y caracterizar la variación genética ex situ.

Conservación Genética In situ

El enfoque para la preservación, si no caracterización, de la diversidad genética de un cultivo es el establecimiento de reservas in situ. Estos son hábitats preservados que acogen poblaciones silvestres de especies de cultivo o especies relacionadas; o son regiones donde se continúa el cultivo de razas locales por medio de agricultores "custodios" a cambio de subsidios. Las reservas genéticas in situ pueden ayudar a conservar una variación genética más amplia de manera menos costosa que la conservación ex situ porque se eliminan los costos de almacenamiento del germoplasma. Además, mientras que las colecciones ex situ son genéticamente estáticas, o aún peor se pueden erosionar, la variación genética de de poblaciones in situ debe ser mantenida mediante procesos naturales o prácticas culturales nativas. La acumulación de mutaciones deletéreas también se podrá evitar de esta manera. Los patrones genéticos y ecológicos en poblaciones de reserva, por ejemplo la resistencia a plagas o tolerancia al microclima, se pueden identificar in situ y se pueden usar para extraer las características útiles.

Las ventajas de conservación genética in situ son ampliamente reconocidas, pero los esfuerzos en esta área apenas están comenzando. Para algunos cultivos, incluyendo manzanos, perales, nuez pecana, especies de palmas, cultivos forrajeros, yuca, maní, teosinte, y especies de Allium, Avena y Triticum han sido establecidas reservas geográficas. Pero la conservación in situ implica más que el simple establecimiento de hábitats de reserva. Para que sean útiles, tales reservas deben manejarse de modo que permitan documentar y mantener la variabilidad genética, usualmente se van a necesitar varias reservas ecogeográficamente diferentes para una especie particular. Las reservas in situ deben ser manejadas junto con las colecciones ex situ para facilitar la extracción de genes útiles. Este nivel de conservación in situ no existe para ningún cultivo o pariente de algún cultivo. La coordinación más cercana entre conservaciones ex situ e in situ podría ser el esfuerzo del CIMMYT (Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo) para supervisar el establecimiento de reservas geográficas para el teosinte. De hecho, aún es área de estudio cómo lograr in situ una conservación genética efectiva. La teoría y los métodos están siendo desarrollados y están generando compleja literatura científica (Loeschcke et al., 1994 ofrecen excelentes revisiones; vea también ediciones recientes de: Biological Conservation, Conservation Biology, Conservation y la revista electrónica recién establecida Conservation Ecology).

Conservación de la Genética Agrícola y Diversidad Biológica Global

¿Cuánta diversidad genética debe ser conservada por su potencial agrícola? La aplicación de biología molecular al mejoramiento de cultivos teóricamente hace accesible todo el recurso genético mundial (3 x 1010 loci?, cada uno con alelos múltiples). El éxito espectacular de la resistencia a insectos derivado de los genes de la bacteria del suelo Bacillus thuringiensis ilustra lo que potencialmente puede contribuir cualquier genoma a la RPH y a otras invaluables características de los cultivos. De modo que la conservación de la genética agrícola y la conservación de la diversidad genética global se están haciendo menos diferentes. Muchas de las consideraciones teóricas y los métodos también son similares. Los aspectos de la conservación in situ se harán más importantes a medida que las presiones globales reduzcan el tamaño de los hábitats de reservas naturales al tamaño de su mínimo teórico necesario para mantener la viabilidad de la especie. Las reservas ex situ de algunas especies silvestres jugarán un papel en la preservación y restauración de algunos hábitats. A menudo, los esfuerzos cooperativos entre conservacionistas ecológicos y de germoplasma serán apropiados. Por ejemplo, algunos hábitats silvestres pueden servir como reservas genéticas in situ para especies parientes de los cultivos.

La relación entre la agricultura y la conservación global es compleja. Aunque la productividad agrícola depende de la diversidad genética global y puede proveer algo de la tecnología que permita conservarla, al mismo tiempo la agricultura es la más destructiva de las actividades humanas en cuanto ase refiere al medio ambiente. Primero, por su escala, ya que aproximadamente el 50% de toda la superficie terrestre está siendo cultivado. Segundo, por su intensidad: la mayor parte de los agroecosistemas en gran parte reemplazan las comunidades naturales. Irónicamente, las plantas vasculares, que son portadoras de la mayoría de los genes con potencial para mejoramiento de los cultivos, son las más severamente afectadas por la expansión agrícola. La agricultura también es dañina para la diversidad genética porque los pesticidas afectan a organismos que no son objetivos.

Por tanto, aunque se estima que la producción agrícola debe duplicarse para alimentar la población humana proyectada durante los próximos 25 años, los incrementos en producción ya no se pueden lograr incrementando las áreas cultivadas. Y los efectos negativos asociados con la agricultura sobre la ecología global se deben reducir. Para lograr estos objetivos, el mejoramiento genético de los rendimientos de los cultivos y la tolerancia a los factores de estrés abióticos y bióticos (RPH) serán críticos. Pero hay una interdependencia potencialmente peligrosa: a medida que se erosiona la diversidad biológica global, también lo hará el potencial genético necesario para conservarla.

El Logro de la Conservación Genética

Los imperativos de conservar la diversidad genética necesaria que aquí se presentan en forma esquemática incluyen la expansión de las colecciones de germoplasma ex situ para parientes silvestres de los cultivos y para variedades no mejoradas; mejorar el acceso de los mejoradores a genes de entradas no mejoradas por medio de intensificación y una mejor caracterización; expandir el uso de reservas in situ; y reducir los efectos negativos del agricultureís sobre la biodiversidad global. El logro de estos objetivos requerirá recursos substanciales. Solo para conservar de manera adecuada las colecciones ex situ existentes requerirá triplicar la financiación actual (Iwanaga, 1993). Nuevas técnicas ayudarán a mejorara la rentabilidad de la preservación ex situ. Por ejemplo, el almacenamiento criogénico puede aumentar el tiempo durante el cual el germoplasma se puede guardar sin necesidad de regeneración. Las nuevas técnicas moleculares para la caracterización de germoplasma son más rápidas y más baratas. Además de los retos tecnológicos, factores sociales, políticos y económicos complican la conservación genética. Aspectos de propiedad privada pueden impedir la cooperación nacional y privada. La mayor parte de la diversidad reside en países descapitalizados que no se pueden dar el lujo de conservarla. La extracción de esta diversidad por países desarrollados fácilmente se puede convertir en una forma de explotación económica. Fuerzas del mercado sin control resultarán en una distribución injusta de los recursos genéticos y su sobreexplotación. Por eso se necesitan fuertes acuerdos internacionales.

Para vínculos más relevantes sobre conservación de los recursos genéticos globales de plantas vea: Información sobre Recursos Genéticos de las Plantas de las Naciones Unidas. Food and Agriculture Organization (FAO), Sitios Seleccionados Relevantes para Recursos Genéticos de Plantas.

La Convención Internacional sobre Diversidad Biológica (ICBD), firmada por muchos jefes de estado después de la Reunión por la Tierra en Río de Janeiro reconoció, al menos en principio, lo relacionados que están la conservación y la producción sostenible, la necesidad de canalizar recursos internacionales públicos y privados para la conservación de diversidad biológica, la necesidad de proteger los intereses de los países menos desarrollados en los cuales reside tanta diversidad genética a la vez que se establezcan incentivos de los países más desarrollados para atraer inversiones para la conservación y el requisito para que, de alguna manera, se reduzca el uso de los recursos globales por los humanos a la vez que se asegure una buena calidad de vida para todos. ¿Cómo están progresando estos esfuerzos? Conferencias de seguimiento tales como la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, de El Cairo, 1994, han enfocado agendas críticas sobre temas tales como reducir el crecimiento de la población mundial, en lugar de la búsqueda de recursos para la conservación de la diversidad (página de Vigilancia de la Reunión por la Tierra). Recientemente, la conservación de la genética de los cultivos ha ganado un enfoque más agudo. El IARC ha sido puesto bajo los auspicios del la FAO Food and Agriculture Organization (FAO) de las Naciones Unidas lo cual podría ayudar a coordinar globalmente los esfuerzos de conservación. La próxima Cuarta Conferencia Internacional sobre Recursos Genéticos de Plantas (la agenda está en línea) auspiciada por la FAO reunirá expertos mundiales en germoplasma para evaluar el estado de la diversidad genética, para revisar las nuevas herramientas técnicas y legales para facilitar la conservación y para determinar la capacidad de recursos humanos y estructuras institucionales para enfrentar las necesidades de conservación. Podemos tener la esperanza de que estos esfuerzos ayuden a reunir los recursos necesarios y la voluntad internacional para salvar nuestros preciosos recursos genéticos.

Pensamiento Final

He enfocado el valor utilitario de la diversidad genética, lo mismo que la mayoría de los esfuerzos y debates internacionales sobre el tema. Posiblemente esto es inevitable; la búsqueda de recursos domina nuestro mundo político y económico. Ciertamente el valor de la diversidad genética es inmenso y la resistencia de las plantas hospederas es solo un ejemplo. Pero algunos sostienen que solo una vista utilitaria de la biodiversidad nunca puede tener éxito en su conservación y que nuestra orientación hacia el uso de la naturaleza es la causa que está en la raíz de la crisis. La negativa de los EEUU a firmar el ICBD indica cómo el enfoque utilitario de la conservación puede dificultar la cooperación. Este punto de vista ha sido elocuentemente articulado por muchos pensadores Norte Americanos (Thoreau, Leopold, Carson, Abbey, y otros). Recientemente, Ehrenfeld (1981) nos pidió considerar la conservación no solo por su utilidad, sino simplemente porque es lo correcto por hacer.

Tal vez lograr un mundo sostenible requerirá que la humanidad unida reconozca de alguna manera tanto la santidad como la utilidad de las maravillas que Thoreau estaba preparado para encontrar en una semilla.

Referencias

Ehrenfeld, D. The arrogance of humanism (Oxford University Press, Oxford, 1981).

Ehrlich, P. R., Wilson, E. O. 1991. Biodiversity studies: science and policy. Science 253: 758-253.

Eigenbrode, S. D., J. T. Trumble & R. A. Jones, 1993. Resistance to beet armyworm (Spodoptera exigua [Hubner]), hemipterans, and Liriomyza spp. in Lycopersicon. Journal of the American Society of Horticultural Science 118: 525-530.

Eigenbrode, S. D. & J. T. Trumble, 1994. Plant resistance to insects in integrated pest management in vegetables. Journal of Agricultural Entomology 11: 201-224.

Farrar, R. R. & G. G. Kennedy. Sources of insect and mite resistance in tomato in Lycopersicon s. in Genetic improvement of tomato (ed. Kalloo, G.) 121-142. (Springer-Verlag, Berlin, 1992).

Flanders, K. L., J. G. Hawkes, E. B. Radcliffe & F. I. Lauer, 1992. Insect resistance in potatoes: sources, evolutionary relationships, morphological and chemical defenses, and ecogeographical associations. Euphytica 61: 83-111.

Fowler, C. & P. Mooney. Shattering: food, politics, and the loss of genetic diversity 1-278 (University of Arizona Press, Tucson, AZ, 1990).

Frankel, O. H. & A. H. D. Brown. Plant genetic resources today: a critical appraisal. in Crop Genetic Resources: Conservation and Evaluation (eds. Holden, J.H.W. & Williams, J.T.) 249-257 (George Allen and Unwin, Londres, 1984).

Heinrichs, E. A., 1986. Perspectives and directions for the continued development of insect-resistant rice varieties. Agriculture, Ecosystems and Environment 18: 9-36.

Iwanaga, M. Enhancing links between germplasm conservation and use in a changing world. in International Crop Science I 407-413 (Crop Science Society of America, Madison, WI, 1993).

Loeschcke, V., J. Tomiuk & S. K. Jain. Conservation Genetics 1-440 (Birkhauser Verlag, Basel, Switzerland, 1994).

National Research Council. Managing Global Genetic Resources: Agricultural Crop Issues and Policies (National Academy Press, Washington DC, 1993).

Reid, W. V. & K. R. Miller. Keeping Options Alive: the Scientific Basis for Conserving Biodiversity (World Resources Institute, Washington, D. C., 1989).

Smith, C. M. Plant Resistance to Insects: a Fundamental Approach (John Wiley & Sons, Nueva York, N.Y., 1989).

Otros pocos sitios relacionados en la red

Plantos Para Un Futuro. Una fundación privada con información sobre conservación y uso de plantas.

The Economic Botany Collections of Royal Botanical Gardens at Kew. Una de las más antiguas colecciones botánicas.

The Genetic Resources Unit of Horticulture Research International. Un banco de genes de hortalizas (VGB) construido en 1980 en la Estación Nacional de Investigación de Hortalizas en Wellesbourne, Inglaterra.

Collection of Botany-Related URLs contiene sitios de la red que describen jardines botánicos etc. internacionales; más de 80 sitios.

International Treaty on Plant Genetic Resources for Food and Agriculture


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Última modificación: domingo 18 de febrero de 1996
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