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Proyecto
Interregional de Investigación No. 4
Keith W. Dorschner, Editor |
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Visión General del Proyecto
Robert Holm, Ph.D.
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| Grupo del Cultivo |
Cultivos Representativos |
Miembros del Grupo del Cultivo |
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4. Hortalizas de hoja (excepto Hortalizas Brassica) |
Apio, cabezas de lechuga, lechuga para hojas y espinaca |
Amaranto (espinaca china); arugula (roquette) [Eruca sativa]; cardoon[Cynara cardunculus]; apio; apio chino; celtuce [Lactuca sativa var. angustana]; chervil [Anthriscus cerefolium]; hojas comestibles de chrysanthemum; guirnaldas de chrysanthemum; ensalada de maíz; berro de jardín [Lepidium sativum]; berro de altura [Barbarea vulgaris]; diente de león; dock (sorrel) [Oxalis tuberosa]; escarola; hinojo, Florencia [Foeniculm vulgare]; lechuga de cabeza y de hoja; orach [Atriplex hortensis]; perejil; verdolaga [Portulaca oleracea]; purslane de inviernor [Claytonia perfoliata]; achicoria; ruibarbo; espinaca; espinaca de Nueva Zelanda; tallos de espinaca; cardo suizo [Beta vulgaris var. flavensis] |
Las reglamentaciones de los grupos de cultivos formados por la EPA de los EEUU permite el establecimiento de tolerancias y exenciones para grupos de cultivos con base en datos de residuos para ciertos productos indicadores o representativos. La EPA de los EEUU estableció reglamentaciones para grupos de cultivos en 1983 (40 CFR 180.34(f)) y los expandió con más cultivos y con el uso de subgrupos en 1995 (40 CFR 180.41). Cada subgrupo es más pequeño y contiene grupos de productos más estrechamente relacionados dentro de los grupos de cultivos. Estos subgrupos de cultivos subdividen los grupos de cultivos en productos dentro del grupo, que tengan características similares de crecimiento y residuos potenciales, tales como el Grupo 4 de Cultivos hortalizas de hoja (excepto hortalizas Brassica) que tienen dos subgrupos: el subgrupo de las hojas verdes con la lechuga de hoja y la de cabeza, y la espinaca como productos representativos y el subgrupo de las hojas de pecíolos con el apio como el producto representativo. Los subgrupos incrementarán la utilidad de los grupos de cultivos para los productores, para los dueños de los registros y para las evaluaciones dietéticas. Los grupos de cultivos también son útiles para determinar y expandir las posibilidades de las rotaciones de cultivos y de productos químicos, ya que grupos estrechamente relacionados con espectros similares de plagas estarán en el mismo grupo. Para los productos representativos para los cuales se está determinando la magnitud del residuo (MRD) se está realizando investigación siguiendo las normas de BPL, para suministrar las bases necesarias para expandir esta investigación a otros cultivos del grupo(s). Esta flexibilidad es aumentada aún más con el uso de las definiciones de cultivo (40 CFR 180.1(h)) y Cartas de Opinión de la EPA enfocadas hacia las definiciones de los cultivos. El IR-4 comprende estos conceptos de cultivo y presupuesta su investigación para reflejar el más alto o al menos el mejor retorno sobre la inversión al utilizar las reglamentaciones de la EPA de los EEUU concernientes a los grupos de cultivos. El IR-4 continúa apoyando la Sección 18 sobre exenciones con su base de datos sobre el agrupamiento de cultivos (Dorschner).
El IR-4 continúa evaluando los grupos existentes de cultivos y los esquemas de definición para mejorar el concepto. Recientemente, el IR-4 solicitó la expansión de las definiciones de investigación sobre tolerancia de ciertos cultivos tropicales y subtropicales que se producen en los EEUU. En 1998, la EPA de los EEUU aceptó el concepto de utilizar cultivos representativos para asegurar las tolerancias en varios grupos de cultivos tropicales y subtropicales (Lurvey et. al.). Estos son cultivos menores huérfanos en cuanto a la disponibilidad de materiales legales para proteger la salud de las plantas lo cual ha frenado la expansión de cultivos tropicales en los EEUU.
Una de las nuevas definiciones reglamentarias sobre frutas tropicales/subtropicales es como sigue:
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Cultivo Representativo |
Productos incluidos en la definición |
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Papaya |
Papaya; zapote negro; canistel; zapote mamey; mango; níspero; manzana estrella |
Con la reciente publicación de la segunda edición de Cultivos para Alimentos de Humanos y Animales, es posible la información sobre desarrollos adicionales y expansiones de grupos o definiciones de cultivos nuevos o adiciones. Además, hay información sobre grupos de productos para el riesgo a los aplicadores, lo mismo que se da información sobre el desarrollo de nuevos productos. La nueva publicación también estimula el desarrollo de armonización internacional entre grupos de cultivos, niveles de residuos y comercio, ya que los nombres científicos están puestos al día usando la Red de Información sobre Recursos de Germoplasma del USDA-ARS (GRIN) y vínculos al Codex y a las áreas geográficas de producción, los cuales se dan en el texto. Este libro también ha facilitado el desarrollo del Vocabulario Maestro sobre Tolerancia de la EPA el cual consolidó los productos listados en 12 bases de datos diferentes que contenían más de 16.000 términos en unos 1.000 términos preferenciales. Este será el vocabulario estandarizado de productos para el establecimiento de tolerancias y exenciones de tolerancias para los agentes de control de plagas.
Otra ventaja del IR-4 para completar investigación usando BPL para investigación sobre los grupos de productos bajo buenas prácticas agrícolas es ésta base de datos sobre residuos del sector público que se volverá más extensa para propósito de las tomas de decisiones. Esto ayudará a enfocar los vacíos de los datos de residuos y le dará más valor a nuestros programas de investigación al extender las bases de datos sobre seguridad de los alimentos a más cultivos menores o al reducir el número de pruebas necesarias para registrar un uso que se necesita. Esto ayudará a reducir al mínimo la carga de desarrollar datos de apoyo de los usos de cultivos menores, lo mismo que facilitará el desarrollo de programas de MIP en cultivos menores al asegurar que hay herramientas de control de plagas disponibles para uso de los productores.
El concepto de agrupamiento de cultivos es legal, científica y económicamente sensato, especialmente para el lado que hace las reglas de la investigación sobre MIP y el desarrollo futuro de investigación sobre MIP, lo cual coloca al productor en una posición proactiva. La habilidad para registrar agentes para control de plagas en cultivos menores le permitirá a los EEUU permanecer competitivos con los mercados agrícolas del mundo entero.
Dorschner, K. W. 1998. Section 18's and IR-4 Data. En IR-4 Newsletter. G. M. Markle, editor. Universidad de Rutgers, New Brunswick, NJ. 29:3 p. 19.
Lurvey, E. L. y B.A. Schneider. 1998. The First Step Towards the Establishment of Tropical/Subtropical Crop Definitions. En IR-4 Newsletter. G. M. Markle, editor. Universidad de Rutgers, New Brunswick, NJ. 29:3 p. 16.
Magness, J. R., G. M. Markle, y C.C. Compton. 1971. Food and Feed Crops of the United States, 1a edición. NJAES Boletín 828. New Brunswick, NJ. 255pp.
Markle, G. M., J. J. Baron, y B.A. Schneider. 1998. Food and Feed Crops of the United States., 2a edición. Meister Publishing Company, Willoughby, Ohio. 517 pp.
Markle, G. M. (Editor). 1998. IR-4 Newsletter. Universidad de Rutgers, New Brunswick, NJ. 29:2, 23pp.
Markle, G. M. 1970. Edible Land - Habitat Herbaceous Leafy Crops Grown in the United States of America and its Territories. Universidad de Rutgers, New Brunswick, NJ. 466 pp.
Schneider, B.A. 1990. Use of Crop Rotations in Pest Control. U.S. EPA. Washington, D.C. 23pp.
U.S. EPA. 1998. Title 40 - Protection of Environmental Parts 150-189, CFR, Office of Federal Register. U.S. Government Printing Office, Washington, D.C. 732 pp.
Aunque es posible que se conozca más por su aplicación al control de insectos, el concepto de Manejo Integrado de Plagas (MIP), también tiene aplicación al control de malezas. En el pasado, los herbicidas que se desarrollaban para uso en cultivos de campo generalmente eran aplicados como tratamientos profilácticos. El objetivo era una aplicación de un herbicida o de varios herbicidas, preferiblemente al momento de la siembra. Las características ideales de estos herbicidas incluían residualidad en el suelo y actividad que diera control de las malezas durante toda la estación. Como hasta cierto punto un productor podría predecir las especies de malezas que estarían presentes en un campo dado, con base en su conocimiento anterior y la historia del campo, este tipo de programa se hizo aceptable. Sin embargo, la historia anterior de un lote no siempre predecía de manera precisa los problemas específicos de control malezas en un año dado. Otros factores, particularmente el clima y las prácticas culturales, podrían influir en los problemas de malezas más tarde en la estación.
En años recientes, muchos de los herbicidas más nuevos que han llegado al mercado han sido desarrollados para uso en postemergencia (POST). La actividad residual de estos compuestos ha sido vista como algo deseable, pero no necesariamente como una característica requerida para su desarrollo. La actividad POST de estos compuestos ha sido calificada como una característica deseable porque el productor solo tendría que escoger, comprar y aplicar el herbicida una vez que la infestación de malezas se hubiera materializado y hubiera identificado especies particulares. La desventaja es que puede existir solo un período de tiempo muy corto durante el cual se puede aplicar el herbicida. Si durante este tiempo el clima no es favorable para la aplicación, las alternativas de control pudieran no ser muy efectivas. Esto ha llevado en muchos cultivos a programas de control de malezas que incluyen un producto residual, usualmente aplicado al suelo y un herbicida al momento de la siembra seguido por aplicaciones de herbicidas POST para controlar el resto de las malezas presentes. Si el uso creciente de herbicidas POST fue una decisión consciente de los productores para seguir las prácticas de MIP, o más bien una decisión motivada por razones económicas y por los herbicidas disponibles, es algo para debatir. Sin embargo, en general, la tendencia en prácticas de control de malezas ha venido a reflejar el ideal de MIP de solo usar los pesticidas cuando se los necesita. Los productores de los principales cultivos tienen un gran número de compuestos que escoger para tomar decisiones sobre control de malezas; por tanto, el espectro de las malezas, la actividad residual, el precio, la toxicidad, y las preferencias personales pueden ser todos incorporados en la decisión final de un programa de control de malezas. En otras palabras, los productores de los principales cultivos tienen una gran cantidad de herramientas para escoger y realizar su control de malezas.
Los productores de cultivos menores están en desventaja en comparación con los de los principales cultivos de campo. La industria desarrolla herbicidas candidatos con base en su posibilidad proyectada para generar ganancias y por la forma como encajan en los mercados de los principales cultivos. En la puja por obtener los registros y poderlo llevar al mercado, las características de un herbicida en desarrollo, tales como su posible residualidad para cultivos menores, o la aplicabilidad de su uso en cultivos menores, recibe poca consideración, si es que recibe alguna. Esto ha dejado a los productores de cultivos menores solo con un pequeño número de herbicidas, o tal vez sin herbicidas registrados para control de malezas para un cultivo particular. A menudo los herbicidas que están registrados son más viejos y menos deseables para su uso. Con tan pocos herbicidas registrados para un cultivo específico, puede haber vacíos significativos en el control de especies claves de malezas. Con el tiempo, el vacío en control de malezas se vuelve más grande y se caracteriza por un desplazamiento en la respuesta de las especies de malezas a las aplicaciones repetidas de un número limitado de herbicidas. Entonces, las malezas que no son controladas por herbicidas deben ser controladas por medios mecánicos o culturales, que son muy exigentes en mano de obra y pueden ser costosos.
Los productores de cultivos menores también enfrentan un problema capital en relación con el uso de herbicidas que no ocurre con los fungicidas o insecticidas. Como los herbicidas están diseñados para matar plantas, la susceptibilidad de las plantas de cultivo es una preocupación primaria. Los cultivos menores generalmente son de gran valor y la tolerancia de los productores al daño por los herbicidas al cultivo puede ser baja. La preocupación no debe ser únicamente por el efecto del herbicida sobre el rendimiento, sino también por cualquier efecto que tenga sobre la parte de la planta que es cosechada. Sin embargo, el efecto del herbicida sobre el cultivo objetivo solo es la primera consideración.
La actividad residual de un herbicida generalmente es vista como una característica deseable. En forma ideal, la actividad residual de un herbicida debiera durar durante todo el tiempo que dure el cultivo. Sin embargo, una dosis del herbicida que sea efectiva al usarlo y que sea segura para un cultivo, puede resultar en residuos en el suelo que afecten de manera negativa el desarrollo de cultivos subsecuentes. En algunos casos, un cultivo puede ser tan sensible a un herbicida que una aplicación hecha 24 meses o más antes de la siembra puede causar daño inaceptable. Rotaciones que han sido desarrolladas a través de los años puede impedir el uso de ciertos herbicidas de modo que los productores enfrentan la escogencia de usar un herbicida o cambiar las prácticas de rotación de cultivos.
Cuando se miran desde la perspectiva del MIP, los herbicidas que han sido desarrollados en años recientes tienen una ventaja significativa sobre sus contrapartes más viejos. Muchos de estos nuevos compuestos son activos a solo un décimo o menos de la dosis de los compuestos existentes. Esto significa que hay menos carga de pesticidas en el medio ambiente y aún menores cantidades de los residuos que podrían existir potencialmente. También tienen un mejor perfil medioambiental; por ejemplo, es menos probable que sean arrastrados al suelo. Muchos de los herbicidas más nuevos tienen una toxicidad más baja y podrían caer bajo las guías para pesticidas de Riesgo Reducido, convirtiendo su registro en una prioridad.
En el pasado, el proyecto IR-4 ha buscado registrar en cultivos menores herbicidas ya existentes o, en otras palabras, expandir la etiqueta de un herbicida para incluir cultivos menores. Sin embargo, como se explicó más arriba en este capítulo, el interés en los compuestos más nuevos y los beneficios que ellos tienen bajo las nuevas reglamentaciones han cambiado el enfoque del IR-4 al manejar los nuevos registros. Por ejemplo, actualmente el IR-4 está realizando el trabajo necesario para registrar el halosulfurón, un herbicida desarrollado recientemente, para uso en pepinos, melones cantalupos y calabaza (de invierno y de verano) porque controla las cortaderas [Cyperus] púrpura y amarilla, especies de malezas perennes para las cuales no hay alternativa de control fuera del la remoción mecánica. Además de dar control de las especies de cortadera y de algunas malezas de hoja ancha, la dosis de uso del halosulfurón es aproximadamente de 10 a 100 veces menor que las dosis de uso de los herbicidas actualmente registrados para estos cultivos. En el futuro, de una manera ideal, dada la cooperación entre el IR-4, la industria y los productores, el IR-4 podría desarrollar paquetes de datos para cultivos menores al mismo tiempo que el dueño del registro está desarrollando los paquetes para los cultivos principales. Con la coordinación del trabajo, los datos tanto de los cultivos principales como de los menores podrían presentarse como un solo paquete para beneficio tanto del dueño del registro como de los productores.
Los productores de cultivos generalmente son pragmáticos y se dan cuenta de que usar pesticidas, incluyendo los herbicidas, solo cuando se los necesita, es benéfico para todos incluyéndolos a ellos mismos. Al aumentar las opciones de herbicidas registrados disponibles para uso, particularmente los más nuevos, los herbicidas de Riesgo Reducido, aumentan las herramientas entre las cuales puede escoger el productor, lo cual a su vez asegurará que se cumplirá con los objetivos del MIP.
Las tres disciplinas que estudian e incorporan los principios del MIP en el manejo del control de plagas tienden a verse como independientes y separadas las unas de las otras. Sin embargo, puede valer la pena retroceder un poco y examinar si hay interacciones entre las malezas, los insectos y las enfermedades dentro de una situación de cultivo.
Un ejemplo es el trabajo en progreso realizado por el Dr. Peter Shearer de Rutgers, la Universidad de Estado de Nueva Jersey y sus colegas (1). El Dr. Shearer, un entomólogo, ha encontrado que las poblaciones del chinche grisoso de las plantas están influenciadas por la especie de planta que crece en el centro de las hileras de los huertos de melocotonero. Estos insectos se alimentan preferentemente de malezas de hoja ancha y si se eliminan las malezas de hoja ancha, se reducen las poblaciones del insecto. El trébol blanco, una maleza de hoja ancha que crece en medio de las hileras en los huertos, atrae al chinche grisoso de las plantas. La especie de maleza también atrae a las abejas melíferas, unos insectos benéficos, y funciona como un depósito de virus que pueden ser diseminados por los insectos. Al controlar el trébol blanco, junto con otras malezas de hoja ancha, se reduce la población de los insectos plaga, reduciendo la necesidad de medidas de control de insectos; esto ayuda a proteger una especie de insecto benéfico y reduce la dispersión de virus de las plantas. Al mantener especies de pastos para las áreas entre las hileras de árboles en el huerto, junto con la poda del pasto, se puede reducir tanto la presión de las enfermedades como la población del insecto.
Shearer, P. W., B. Majek, D. Polk, R. Belding, N. Lalancette, y J. Halbrendt. 1997. Orchard ground cover management affects peach insect damage. Proceedings of the Cumberland-Shenandoah Fruit Workers Conference 73rd Annual Meeting. Nov. 20-21, 1997. Winchester, VA. 278-279.
En 1982, el IR-4 inició un programa para ayudar en el desarrollo y registro de biopesticidas, regulados por la FIFRA, para usos menores. Los biopesticidas incluyen:
El IR-4 trabaja estrechamente con productores, científicos estatales y federales, dueños de registros y la EPA para desarrollar y registrar biopesticidas para usos menores. El IR-4 suministra tanto fondos para investigación como ayuda para reglamentación para desarrollar aún más el registro de los biopesticidas. Específicamente el IR-4:
1. Ayuda a desarrollar protocolos aprobados de investigación.
2. Financia ensayos sobre seguridad a los cultivos en pequeña o gran escala.
3. Ayuda en el desarrollo de datos sobre seguridad y toxicología al nivel de la Capa 1 según la define la EPA.
4. Financia los estudios necesarios relacionados con la magnitud de los residuos.
5. Ayuda a obtener los Permisos de Uso Experimental de la EPA.
6. Prepara y presenta peticiones a la EPA para darle apoyo a los permisos.
7. Desarrolla datos para expandir registros existentes para usos adicionales en cultivos.
8. Brinda ayuda para cumplir con los requisitos de las Buenas prácticas de Laboratorio para datos presentados a la EPA.
9. Ayuda a preparar los documentos de registro para su presentación a la EPA.
El IR-4 tiene un programa de financiamiento de biopesticidas en el cual las propuestas de investigación que solicitan fondos tienen que ser presentadas al IR-4 antes del 15 de noviembre. El IR-4 puede ayudar a dirigir fondos para investigaciones que lleven a la obtención del primer registro o investigación sobre biopesticidas ya registrados para expansión de la etiqueta. Instrucciones para el contenido de las propuestas, su formato, y su presentación se pueden obtener de las oficinas principales del IR-4 o de las Oficinas Regionales.
Los biopesticidas junto con los pesticidas químicos tradicionales y pesticidas de Riesgo Reducido son herramientas importantes que se pueden usar en programas de manejo integrado de plagas (MIP). La ventaja de muchos biopesticidas es que ellos tienen como objetivo un estrecho rango de plagas y, por tanto, llevan al mínimo los efectos adversos no intencionales sobre los organismos benéficos. La mayoría de los biopesticidas son compatibles con programas de MIP, porque le permiten existir a los enemigos naturales (benéficos).
En contraste, muchos pesticidas tradicionales, que tienen amplio espectro, eliminan los enemigos naturales y de este modo inducen algunos problemas de plagas que no son controlados por un pesticida. También se considera que los biopesticidas implican menos riesgos para la salud humana y el medio ambiente que los métodos tradicionales de control químico. Muchos biopesticidas también son efectivos a dosis de uso muy bajas (por ejemplo, feromonas que alteran el apareamiento).
Uno de los criterios que usa el IR-4 para seleccionar los proyectos que va a financiar sobre biopesticidas es la compatibilidad del biopesticida en programas de MIP.
Un buen ejemplo de lo que se puede lograr con biopesticidas en el área de MIP es la investigación apoyada por el IR-4, los productores de arándanos y 3M Canadá para obtener la etiqueta de la feromona que altera el apareamiento, (E)-11-tetradecen-1-il acetato, para el manejo los gusanos Sparaganothis del fruto de los arándanos. En estudios de campo a gran escala, se determinó que dos aplicaciones de 125 a 310 ml/ha (25-62 gramos ia/ha) son efectivas para el control del gusano del fruto Sparaganothis. El uso de la feromona alteradora del apareamiento de Sparaganothis en arándanos tiene muchas ventajas incluyendo el uso reducido de insecticidas organofosfatos, reducción del riesgo para los trabajadores y aplicadores y riesgo reducido para el medio ambiente.
Establecido en 1963, el Proyecto Interregional de Investigación Número 4 (Proyecto IR-4) es un programa con financiación federal diseñado para asegurar que los agricultores de los Estados Unidos tengan un suministro adecuado de productos para control de plagas registrados para cultivos menores y para usos menores en cultivos principales. El IR-4 facilita el registro de pesticidas químicos tradicionales, productos de riesgo reducido y biopesticidas. Los biopesticidas incluyen microbiales (hongos, bacterias y virus), bioquímicos de baja toxicidad, feromonas, reguladores de crecimiento de insectos y plantas, y plantas y microbios transformados genéticamente.
Los cultivos menores usualmente son cultivos especiales de alto valor monetario pero de poca superficie. Son alimentos que consumimos todos los días tales como frutas, hortalizas y nueces. Son cultivos ornamentales o plantas de flores producidos comercialmente y los árboles y pastos para prados que nos enriquecen con su belleza. Los cultivos menores en conjunto comprenden aproximadamente 42% del valor de todos los cultivos producidos en los Estados Unidos. En 27 estados, el valor de los cultivos menores excede 50% del valor de toda la producción agrícola. En muchos niveles, los cultivos menores juegan papeles principales en nuestras vidas y en el medio ambiente. Los usos menores en cultivos principales usualmente involucran plagas que ocurren de manera esporádica o plagas de que solo tienen importancia regional.
La ayuda del IR-4 es pertinente cuando el mercado potencial de un pesticida para uso en un cultivo es insuficiente para justificar la inversión privada necesaria para obtener un registro federal. Este “problema de uso menor” no es nuevo. Históricamente los cultivos menores han sufrido de falta de pesticidas efectivos incluyendo aquellos que tienen una cabida natural en programas de MIP bien pensados. Pero así como han subido los costos asociados con los registros de los pesticidas, también lo han hecho los problemas asociados con el control de plagas de los cultivos menores. El IR-4 es el único grupo público o privado que enfoca las necesidades de obtención de registros para pesticidas para agricultores de cultivos menores. Como tal, el proyecto se enorgullece de los altos niveles de apoyo que ha obtenido de las bases.
El IR-4 recibe solicitudes de permisos para pesticidas de la gente que más sabe de los problemas de control de plagas en los cultivos menores. Esto incluye productores, organizaciones de productores, gente de los viveros, científicos agrícolas y personal del servicio de extensión. Esencialmente el IR-4 considerará solicitudes de cualquier persona natural o jurídica excepto de quien tenga el registro. Después de recibir una solicitud de permiso para el uso de un pesticida en un cultivo menor específico o grupo de cultivos, la solicitud es revisada por revisores externos que incluyen productores, investigadores y personal del servicio de extensión y se le da su prioridad. Al establecer las prioridades se consideran cuidadosamente la importancia del problema de plagas, la disponibilidad de alternativas, la existencia de vacíos de datos (tales como química, toxicología y datos sobre el destino medioambiental), y el valor para los programas de MIP y de manejo de resistencia. Antes de la selección final, cada solicitud también es revisada por la Agencia para la Protección Ambiental de los EE.UU. (USEPA) y quién potencialmente tendría el registro.
Si un proyecto es seleccionado para investigación, los científicos que cooperan en él llevan a cabo ensayos de campo para desarrollar los datos de seguridad al cultivo y recolectar muestras para residuos. El número, ubicación y diseño de estos ensayos de campo son considerados cuidadosamente de modo que cumplan con los requisitos de la USEPA. Las muestras para residuos son analizadas en laboratorios regionales o satélites del IR-4 regional, ubicados en estaciones agrícolas experimentales y laboratorios analíticos federales. Todo el trabajo llevado a cabo por el IR-4 cumple enteramente con los procedimientos de las Buenas Prácticas de Laboratorio (BPL) que son ordenados por la USEPA. Estos procedimientos son esenciales para asegurar que los datos generados por el IR-4 cumplan con los estrictos requisitos de las agencias federales de revisión.
Una vez que se han reunido todos los datos, el IR-4 prepara un paquete de datos (la solicitud) el cual es presentado a la USEPA para su aprobación. La petición debe incluir datos que muestren la cantidad de residuo que estará presente como resultado del uso propuesto lo mismo que los datos toxicológicos para demostrar la seguridad de esa cantidad de residuos. Las solicitudes del IR-4 casi siempre contienen los datos sobre residuos pero generalmente dependen de los datos de toxicología suministrados por el fabricante para cumplir con los requisitos de seguridad.
Cuando la solicitud finalmente es aprobada por la USEPA, se publica un Aviso en el Federal Register seguido por un dictamen final (Final Rule) en el cual se establece la tolerancia para el pesticida particular en el cultivo menor. Una vez que la tolerancia haya sido establecida por el Dictamen final, el fabricante del pesticida puede poner en la etiqueta del producto el uso que los productores buscaban obtener.
El Manejo Integrado de Plagas (MIP) es un sistema de manejo de plagas que usa todas las técnicas apropiadas de control para reducir o mantener las poblaciones de plagas a niveles aceptables. Es de importancia vital que todas las técnicas sean integradas en un solo patrón coordinado. El MIP no debe “depender de productos químicos” (Frisbie & Smith 1989) pero tampoco debe ignorar el uso juicioso de pesticidas químicos. El perfil toxicológico de un pesticida, su modo de acción, el espectro de actividad, y el destino medioambiental deben ser evaluados cuidadosamente para su uso en MIP. Es un error asumir que un producto encajará en un programa de MIP solo porque el ingrediente activo puede ser un compuesto de ocurrencia natural. Por ejemplo, aunque pesticidas botánicos tales como el neem han sido promovidos como alternativos a los pesticidas sintéticos, estos pesticidas pueden ser dañinos a los insectos benéficos y a organismos acuáticos (ver Bottrell 1996 para un resumen de los efectos negativos del neem sobre organismos que no son el objetivo). Para que sea aceptado por los productores, un programa de MIP debe ser efectivo para mantener las poblaciones de plagas por debajo de los niveles a los cuales causa daño económico al cultivo y debe tener previsiones de soluciones que remedien el problema en caso de que haya explosiones de las poblaciones de plagas. El uso bien pensado de pesticidas escogidos apropiadamente es un componente de todo programa exitoso de MIP.
La compatibilidad del uso propuesto para MIP es una consideración importante cuando el proyecto IR-4 recibe una solicitud de iniciar la investigación para el registro de un pesticida. La efectividad para controlar la plaga objetivo, la toxicidad del producto para los benéficos y para plagas que no sean el objetivo, y el efecto del producto sobre la estabilidad del agroecosistema, son todos factores importantes en el proceso de decisión. Al dispersar la exposición de la plaga a múltiples tácticas de control, el MIP busca reducir al mínimo la exposición de la plaga a tácticas individuales de control (Smith & van den Bosch 1967) reduciendo, por tanto, la habilidad de la plaga para adaptarse. Entonces, aún si hay disponibles pesticidas químicos adecuados para controlar una plaga, otros productos con diferentes modos de acción o espectros de actividad pueden ser útiles para MIP y para programas de manejo de resistencia a insecticidas. Estos usos pueden recibir una clasificación de alta prioridad en el IR-4 solo con base en cómo “encajan” en los sistemas de MIP. El proyecto IR-4 desempeña un papel vital en el desarrollo de sistemas de MIP para cultivos menores al asegurar las tolerancias para pesticidas compatibles con MIP y productos de control de plagas con base biológica.
Un buen ejemplo de lo que pueden lograr el programa IR-4 en el área de MIP e insecticidas químicos, se puede encontrar en nuestro trabajo para registrar imidacloprid en tomates y pimentones. La introducción de la mosca blanca de la hoja plateada en el sur de Florida tuvo un efecto devastador en la producción de pimentón y tomate. Los productores estaban haciendo hasta 20 aplicaciones por ciclo de cultivo con pesticidas químicos no específicos con el fin de obtener cualquier reducción de la mosca blanca y poder producir un cultivo. Tal uso masivo de pesticidas causa muchas alteraciones y hace que la implementación del MIP sea problemática. Los datos del IR-4 ayudaron a asegurar un registro para imidacloprid en tomates y pimentones, lo cual resultó en que las aplicaciones de insecticidas contra la mosca blanca se redujeran de un máximo de 20 por cultivo a solo una. El uso de imidacloprid por productores de pimentón y tomate tiene numerosas ventajas incluyendo el uso reducido de pesticidas, reducción del riesgo para los trabajadores y los consumidores, incremento de la selectividad, y menor riesgo para el medio ambiente.
Actualmente el IR-4 tiene en proceso de revisión por la USEPA una solicitud, la cual tendrá un impacto similar en producción de cucurbitáceas (melones, calabazas y pepinos). Aunque el imidacloprid será ampliamente usado por los productores para controlar la mosca blanca de la hoja plateada en estos cultivos, la reducción resultante en uso de pesticidas en comparación con las prácticas actuales será substancial y permitirá una menor alteración de las fuerzas bióticas que mantienen otras especies de plagas por debajo de los niveles dañinos. Como resultado, el desarrollo de sistemas de MIP en cucurbitáceas se podrá practicar en áreas con alta presión de mosca blanca.
No hace mucho ocurrió otra situación en la cual el IR-4 intercedió en representación de ganaderos y productores de pasto para prados para salvar el registro de permetrina para control de los gusanos de los pastos. La petición original para este uso fue obtenida por el IR-4 en 1983 y la permetrina fue registrada para este uso en 1984. El gusano de los pastos no solo destruye los pastos forrajeros sino que deja atrás exuvias que contienen espinas tóxicas. La toxina causa inflamación de la boca del Ganado y los animales se rehusan a pastar en el área infestada.
Dosis tan bajas como 0,12 gramos de permetrina por hectárea son muy efectivas en comparación con 280 gramos de triclorfón que era lo que se usaba antes. Bajo MIP, el tratamiento de poblaciones incipientes (usualmente como unas 32.000 hectáreas) es efectivo para prevenir las explosiones de población extremadamente grandes del pasado (más de 400.000 hectáreas tratadas en Nuevo México durante 1978) (Huddleston, comunicación personal).
En 1994, los propietarios de los registros de permetrina anunciaron que planeaban descontinuar el registro del insecticida para pastos de praderas. El IR-4 estimó que este uso menor aún era necesario para MIP de pastos de praderas, por lo cual se puso en contacto con los propietarios de los registros y les solicitó que reconsideraran su decisión de cancelarla. Después de considerar los argumentos del IR-4, los propietarios del registro aceptaron retener en la etiqueta el uso de permetrina para pastos de pastoreo.
Al Proyecto IR-4 le gustaría saber de usted. Si usted necesita ayuda para el registro de un producto para el manejo de una plaga, el cual puede ser compatible con un programa de MIP en cultivos menores, por favor, comuníquese con alguno de los Coordinadores Regionales de Campo del IR-4 que a aparecen en la siguiente lista:
Región Noreste: Ms. Edith Lurvy, Laboratorios Analíticos, Departamento de Ciencia & Tecnología de los Alimentos, NYSAES, Universidad de Cornell, Geneva, NY 14456 (315) 7872308, FAX# 3157872397
Región Norte Central: Dr. Satoru Miyazaki, Coordinador Regional del IR4, Centro de Investigación de Pesticidas, Universidad del Estado de Michigan, East Lansing, MI 488241311, (517) 3539497, FAX# 5173535598.
Región Sur: Dr. Charles Meister, Laboratorio de Toxicología de Alimentos y Medio Ambiente, Depto. de Ciencia de los Alimentos & Nutrición Humana, IFAS, Univ. de Florida, P.O. Box 110720 S. W. 23rd Drive, Gainesville, FL 328110720, (352) 3922399, FAX# 3523921988
Región Occidental: Ms. Becky Sisco, IR-4/PIAP, Dept. de Toxicología Medioambiental, Univ. de California, Davis, CA 956168588, (916) 7527633, FAX# 916752-2866
Bottrell, D. G. 1996. The Research Challenge for Integrated Pest Management in Developing Countries: A Perspective for Rice in Southeast Asia. J. Agric. Entomol. 13(3): 185- 193.
Frisbie, R. E. & J. W. J. Smith. 1989. Biologically intensive integrated pest management: The future. En: J. J. Mennard & A. L. Steinhauer [Eds.], pp. 151164. Entomological Society of America Centennial National Symposium. Progress and Perspectives for the 21st Century. Washington, D.C.
Smith, R. F. & R. Van den Bosch. 1967. Integrated control, pp. 295-340. En: W.W. Kilgore & R. L. Doutt [Eds.], Pest control-biological, physical, and selected chemical methods. Academic Press, Nueva York.
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Última modificación: lunes 13 de marzo de 2000,
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