El Texto Mundial de MIP El Texto Mundial de MIP Universidad de Minnesota
 

El Futuro del Manejo Integrado de Plagas

Gerrit Cuperus, Richard Berberet, y Phillip Kenkel
Departamentos de
Entomología y Fitopatología y Economía Agrícola
Oklahoma State University, Stillwater, OK 74078

Traducción al castellano por el Dr. Rafael E. Cancelado
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Fotografía: Abeja melífera – La preservación de las abejas melíferas y de otros insectos benéficos es un aspecto importante de los programas de MIP.




 

Fotografía: Campo de sorgo – Los programas de MIP son implementados como componentes importantes de los sistemas de producción de plantas para mejorar la rentabilidad y la seguridad del medio ambiente.



 

Fotografía: Un entomólogo cuenta insectos atrapados en una red de barrido durante la revisión de los campos. El monitoreo de las poblaciones de plagas y de especies benéficas es crítico para un MIP efectivo.




Fotografía: Un principio básico del MIP hace énfasis en la protección de la tierra, el agua y las especies silvestres.



Al discutir el futuro del Manejo Integrado de Plagas nuestra opinión es que éste enfoque estratégico de la regulación de las plagas es un estrecho aliado de los futuros sistemas dedicados a la producción y distribución de productos de plantas y animales bien sea en lugares rurales o urbanos. Como enfoque sostenible que combina herramientas biológicas, culturales, físicas y químicas para regular las poblaciones de plagas a la vez que hace mínimos los riesgos económicos, del medio ambiente y para la salud de los humanos, el MIP combina aspectos esenciales de eficacia y seguridad para cumplir con las expectativas de quienes producen y mercadean los productos y del público en general. El enfoque tradicional de quienes están involucrados con la obtención de productos ha resultado en la inversión de enormes recursos en agricultura para la investigación, esfuerzos de educación y aplicaciones del MIP en las fincas. Sin embargo, cada vez se vuelve más aparente que los principios del MIP son útiles virtualmente en cualquier situación en la cual algunas especies han recibido el apelativo de plagas. Por ejemplo, en invernaderos y viveros para producción de ornamentales depender solo de los pesticidas químicos o limitar los problemas de insectos y enfermedades está dando paso al MIP. En sistemas de almacenamiento, procesamiento y distribución de granos cereales, la dependencia unilateral de productos químicos para el manejo de una variedad de plagas (insectos, roedores y microorganismos) está evolucionando hacia enfoques integrados con mayor énfasis en la sanidad y aireación de granos almacenados, y aún planes de almacenamiento para reducir las infestaciones una vez que los productos empacados han llegado a los anaqueles de los mercados (Cuperus y Platt 1996, Kenkel et al. 1994).

Reconocemos que la visión que estamos describiendo para el MIP como un aspecto esencial de todos los sistemas de producción y distribución de productos animales y vegetales implica de quienes están trabajando con estos productos una mayor conciencia y mayor aceptación de la que existe actualmente. Ciertamente, la educación de quienes trabajan en sistemas de producción y distribución en relación con las alternativas a los pesticidas debe ser prioritaria. Se deben enfatizar los programas de control integrado con el uso de medidas culturales, resistencia del hospedero, y agentes biológicos, junto con atención al proceso de toma de decisiones para la aplicación de pesticidas.

Y sin embargo, la aceptación y el conocimiento no pueden terminar con quienes están empleados en estos sistemas, sino que debe extenderse a los consumidores. Debemos esforzarnos por que haya una comprensión general del MIP como mecanismo para reglamentaciones efectivas de especies plagas con énfasis en la seguridad de la población humana y del medio ambiente en el cual vivimos. Proponemos que la conciencia pública del MIP se extienda al uso moderado de pesticidas y a la consideración de controles alternativos en el hogar y sitos habitados de centros urbanos. La comprensión por parte del público se debe llevar más allá de vagas dudas sobre la seguridad de los alimentos, para incluir una apreciación del potencial que tienen las plagas para limitar nuestro suministro de alimentos, lo mismo que conocimiento sobre las decisiones que se deben tomar para el empleo apropiado de las técnicas de manejo de plagas. Nuestro argumento básico de que el futuro del MIP está estrechamente relacionado con los sistemas de producción animal y vegetal debe ser apreciado por el público en general. El público debe ver el desarrollo y la implementación del MIP como una inversión sensata de recursos.

Aunque hay abundante evidencia científica para apoyar nuestra premisa básica de un papel esencial para el MIP, creemos que las consideraciones más críticas que recomiendan su adopción, al menos al corto plazo, son de naturaleza sociológica y demográfica. En los EEUU el número de fincas se ha reducido como en 25% solo en los últimos 20 años, y las que quedan son propiedades más grandes, de modo que como el 15% de las fincas ahora producen como el 85% de todos los alimentos y las fibras (<biblio>). Con menos del 2% de la población de los EEUU directamente involucrada en agricultura comercial, se deben enfrentar enormes retos en educación y comunicaciones para construir un consenso público sobre la importancia del MIP para sostener un suministro completo de alimentos abundantes y mantener un medio ambiente seguro para los humanos y otras especies. Si el apoyo fuerte para el MIP solo existe en la producción agrícola, el interés público y la voluntad política para suministrar los recursos necesarios para el desarrollo futuro no existirán. Esto es señalado claramente por el hecho de que los programas de investigación y extensión del sistema de universidades estatales de los EEUU continúan reduciéndose en tamaño a medida que las fuentes de financiamiento disminuyen. A menos que se enfatice la relevancia y el servicio a una población principalmente urbana, parece seguro que esta tendencia  continuará.

En una tendencia que a menudo se considera ha ganado ímpetu con publicaciones tales como  "La Primavera Silenciosa" (Carson 1962) y "Una Sola Tierra" (Ward y Dubos 1972), continúan aumentando las preocupaciones por la seguridad de los alimentos, la contaminación ambiental, las especies en peligro, y la seguridad de los trabajadores agrícolas. Sachs et al. (1987) reportó un aumento dramático en las preocupaciones de los consumidores en un período de 25 años en relación con las prácticas de producción agrícola. La confianza limitada en aquellos que producen los alimentos y en quienes tienen el papel de hacer cumplir las reglamentaciones para asegurar la seguridad de los alimentos parece derivarse de varios factores incluyendo falta de comprensión de los sistemas agrícolas, poco conocimiento del manejo de plagas o de los pesticidas, y el temor al cáncer. La salud y el bienestar tienen un valor muy alto para la sociedad de hoy, lo que resulta en demanda de suministro de alimentos que sean seguros y completos, y que sean producidos sin causar daño al medio ambiente y que no representen peligro para quienes trabajan en agricultura (Tablas 1 y 2). Aunque el público en general parece creer que el uso de pesticidas constituye el peligro más crítico en el suministro de alimentos (Cuperus et al. 1991, Pomerantz 1995), muchos científicos consideran la contaminación por microorganismos como un peligro mucho más grande. Hay una necesidad crítica de mejorar la comprensión de los peligros que representan las bacterias y hongos contaminantes de los alimentos y el papel del MIP para reducir esos riesgos.

Tabla 1. Percepción Pública de los Peligros que Representan los Pesticidas, Oklahoma, 1991

 

Nivel de Peligro Percibido (% de quienes respondieron *)

Grupo enfocado

No hay peligro

Poco peligro

Algún peligro

Gran peligro

Público en general

4

21

46

24

Agricultor/ganadero

2

16

46

31

Trabajador agrícola

2

11

46

36

Vida silvestre

4

10

36

44

*Los totales no son iguales a 100% porque algunos que respondieron no evaluaron todos los grupos enfocados.

 

Tabla 2. Percepciones Públicas de las Fuentes Primarias de Contaminación en Aguas Superficiales y Profundas de Oklahoma, 1991

 

Contaminantes primarios (% de quienes respondieron *)

Fuente del agua

Desechos peligrosos

Pesticidas

Petróleo

Nitratos

Bacterias

Metales pesados

Superficie

25

27

11

13

12

4

Profunda

28

19

18

12

9

6

*Los totales no son iguales a 100% porque algunos que respondieron dieron otros tipos de contaminantes no incluidos en esta tabla.

Como puede esperarse, las preocupaciones del público en general han resultado en reglamentaciones cada vez más estrictas de los pesticidas con la última acción del Congreso de los EEUU que aprobó la Ley de Protección de los Alimentos, de 1996. Lo previsto en esta ley refleja una respuesta clara de los legisladores a los peligros percibidos por los consumidores y un intento completo por enfocar los peligros percibidos como asociados con el uso de pesticidas:

  • medidas de seguridad adicionales para los infantes y niños en relación con los residuos de pesticidas en alimentos con base en la presunción de proporcionalmente ellos consumen más frutas frescas y hortalizas que los adultos. Las tolerancias de residuos en productos frescos deben reflejar este margen de seguridad adicional.
  • revisión obligatoria del los plaguicidas de "alto-riesgo" que puede resultar en la cancelación de los registros para muchos insecticidas organofosforados y carbamatos.
  • un estándar nacional para tolerancia de pesticidas con eliminación de las tolerancias previstas establecidas por gobiernos estatales o locales.
  • más información para los consumidores sobre los residuos de pesticidas en los alimentos. La EPA queda con la responsabilidad de compilar y distribuir material, a través de los vendedores de alimentos, que describa los riesgos y beneficios de los pesticidas y las formas como los consumidores pueden reducir su exposición a esos agentes químicos.
  • procedimientos de registro acelerado para compuestos que reduzcan los riesgos de exposición a los pesticidas de los humanos, de otros organismos no objetivos o del medio ambiente.

La Ley de Protección de los Alimentos requerirá una extensa educación de quienes trabajan en los sistemas de producción, procesamiento y distribución de alimentos, en relación con el uso de pesticidas. Nuevas estipulaciones en relación con las tolerancias de residuos de pesticidas en productos alimenticios necesitarán planeación a todo lo largo del sistema para evaluar el potencial de exposición acumulativa en humanos de los residuos de ciertas clases de pesticidas usados en una variedad de productos alimenticios. Esto es justamente el tipo de enfoque completo que permitirá a quienes practican el MIP relacionar componentes claves de la seguridad de los alimentos con planes de manejo de las poblaciones de plagas a medida que se producen los alimentos y el ganado, que son procesados, y que los productos son distribuidos a los consumidores.

Por la manera como se mercadean, los productos alimenticios típicamente no han sido integrados en los sistemas de apoyo para la toma de decisiones de MIP. El hecho de que el valor de los productos pueda fluctuar en 50-100% dependiendo de la calidad de los productos, la detección de los residuos de pesticidas, y la disponibilidad oportuna para enfrentar la demanda deben ser considerados como decisiones relacionadas con el manejo de plagas. Por ejemplo, las demandas del mercado y el valor de frutas y hortalizas frescas han reflejado las preocupaciones de los consumidores como lo indican las ventas crecientes de productos cultivados de manera orgánica y que son etiquetados como producidos bajo sistemas de MIP (nordeste de los EEUU). Es importante que quienes practican el MIP comprendan las tendencias del mercado y diseñen programas de manejo de plagas que aseguren la calidad, reduzcan los residuos de pesticidas al mínimo, y preserven la identidad de los productos en cuanto al lugar y la historia de producción. Los siguientes son factores que influyen en la mercabilidad de productos alimenticios:

  • demanda por los consumidores de productos cosméticamente perfectos sin residuos de pesticidas.
  • preocupación de los procesadores de alimentos en relación con los residuos de pesticidas en productos frescos. (Más de 50% de los procesadores han cambiado los contratos de adquisición para reducir al mínimo los residuos en sus productos.)
  • las encuestas indican que más de 50% de los vendedores de alimentos dijeron que analizarían productos frescos para detectar residuos de pesticidas; sin embargo 98% indicaron que no habían oído hablar de MIP.

Otra área de preocupación en relación con el uso continuado de pesticidas químicos es el problema creciente de contaminación de los suministros de agua superficial y profunda. Como ejemplo de la magnitud de este problema en algunas regiones, Christensen y Rea (1993) reportaron la presencia de residuos de pesticidas en agua de más de 40% de los pozos profundos privados en el área de Oklahoma City. Con la enorme dependencia del agua profunda para suministro de agua para uso doméstico (20.000 pozos solo en el área de Oklahoma City) estos residuos definitivamente son causa de preocupación. Es importante notar que muchos casos de contaminación del agua resultan no del uso agrícola de pesticidas, sino del uso por poblaciones urbanas. Una encuesta nacional reciente confirmó la presencia de residuos de diazinon en 7.230 de 23.227 muestras de aguas negras liberadas por municipalidades al abastecimiento de agua superficial (Norber-King et al. 1989). Estos residuos resultaron del uso y eliminación de residuos de usuarios urbanos de este pesticida. La contaminación del agua es solo uno de los impactos que Higley y Wintersteen (1992) consideraron al hacer una evaluación del costo medioambiental como parte de los niveles de daño económico para el proceso de toma de decisiones en relación con las aplicaciones de pesticidas. Aunque su propuesta estaba relacionada principalmente con aplicaciones en agricultura, los hallazgos recién discutidos indican que el mismo racionamiento se debe aplicar a las situaciones urbanas. Kovach et al. (1992) sugirieron la formulación de un índice de uso de pesticidas aplicable a la toma de decisiones el cual consideraría los peligros a la salud humana y los impactos al medio ambiente como mecanismos mediante los cuales los usuarios puedan ser evaluados en cuanto a los costos medioambientales que resultan de su uso de pesticidas. Si estos costos son evaluados al vender los productos, los residentes urbanos y los agrícolas compartirían la carga de rectificar los problemas que resultan del uso de estos compuestos.

Las consideraciones económicas a menudo tienen la posición más importante entre los factores que influyen en las decisiones relacionadas con el manejo de plagas. Estas consideraciones han sido básicas en el MIP desde su comienzo en las primeras definiciones del umbral económico y el nivel de daño económico (Stern et al. 1959). Estos parámetros no solo han servido como criterios para las decisiones relacionadas con el uso de pesticidas químicos en muchos sistemas de producción animal y vegetal, sino que también han ayudado a definir el objetivo de un manejo de plagas efectivo. En lugar de insistir en una completa erradicación de las plagas, entre las personas que practican el MIP se está desarrollando una comprensión de cómo mantener las poblaciones de plagas por debajo de un nivel de daño económico mediante el uso de todos los métodos de control disponibles, realmente es un control exitoso. Sin embargo, aún permanece cierta percepción de que usar los umbrales económicos como criterios para las decisiones aumenta el riesgo de las pérdidas económicas. El riesgo percibido está en que los planes de muestreo y los criterios de decisión son inadecuados, con el resultado de que es posible que las aplicaciones de plaguicidas no se hagan cuando son necesarias. Esta percepción a menudo es citada como uno de los principales factores limitantes que impiden la adopción del MIP (Cuperus y Berberet 1994).

Aunque se ha progresado al definir umbrales económicos y niveles de daño económico simples, especialmente para insectos plagas claves, aún se necesita mucha investigación para el desarrollo de umbrales completos para insectos plagas, patógenos y malezas. También, se ha logrado relativamente poco en términos de integrar las consideraciones económicas en relación con las actividades del manejo en análisis completos costo/beneficio en las actividades de manejo para empresas agrícolas. Los criterios de toma de decisiones para las actividades de control de plagas en condiciones diferentes a la producción agrícola apenas si han sido considerados en los esfuerzos de investigación y extensión. Aunque es claro que los criterios aplicables a condiciones urbanas no deben ser los mismos que se aplican en agricultura, aún será necesario hacer juicios sobre el valor en cuanto a la necesidad de mediadas tales como los pesticidas. Es de vital importancia que estas consideraciones sean presentadas a la gente que vive en situaciones urbanas de modo que ellas tengan la oportunidad de tomar decisiones bien informadas en relación con los productos químicos introducidos en su ambiente y desarrollar una apreciación de cómo se deben tomar las decisiones en agricultura.

Hemos descrito una variedad de factores que parecen haber "forzado el tema" en relación con la implementación de los enfoques integrados de manejo de plagas en la producción de artículos agrícolas. Sin embargo, no es nuestra intención implicar que el desarrollo y la adopción de las estrategias del MIP solo han ocurrido como respuesta a las presiones sociales y económicas. En realidad, los científicos del Departamento de Agricultura de los EEUU y de las universidades del sistema universitario de tierras donadas por el Estado han dedicado una gran cantidad de los esfuerzos de investigación y extensión al MIP debido a la fuerte convicción de que los enfoques integrados son esenciales para la regulación de especies plagas a largo plazo. También, desde el comienzo del MIP un tema central ha sido el balance entre las consideraciones sociales, medioambientales y económicas. Este tema es consistente con las expectativas de todo el sistema de producción agrícola. Hasta dónde se puede mantener el balance entre estas consideraciones depende en gran parte de la comprensión y aceptación de los métodos del MIP por el  público y el grado hasta el cual sean implementados los principios del MIP tanto en condiciones rurales como urbanas.

En los últimos 20 a 30 años, los científicos de las universidades estatales de tierras donadas y grupos dentro del USDA tales como el Servicio de Investigación Agrícola (Agricultural Research Service o ARS) y el Servicio de Investigación Económica (Economic Research Service o ERS) han desarrollado extensa investigación para desarrollar programas de control integrado que tengan una menor dependencia en pesticidas químicos y para reestructurar los procesos mediante los cuales se toman las decisiones en relación con las aplicaciones de pesticidas. El centro de este proceso de reestructuración ha sido reemplazar los tratamientos profilácticos por evaluaciones cuidadosas de las pérdidas potenciales por causa de las plagas y el desarrollo de umbrales económicos para guiar las decisiones en relación con las aplicaciones de pesticidas. De este trabajo han salido los procedimientos de plagueo (contar plagas) y los criterios de toma de decisiones para controlar muchas plagas claves de cultivos y ganado. Estas agencias públicas no solo tienen el papel principal de investigar las estrategias de MIP, sino que en una época fueron los principales proponentes y realizadores de estos enfoques. Aunque las empresas privadas al comienzo tuvieron poca participación en el desarrollo y puesta en marcha, en el futuro la empresa privada estará cada vez más involucrada, particularmente en relación con la adopción del MIP. Es importante que se establezcan y mantengan alianzas efectivas entre las agencias públicas y las empresas privadas. También es importante que los agricultores, la gente de los viveros y otros que usan MIP en sus negocios sean parte de los equipos de implementación.

A los científicos en entidades estatales se están uniendo los del sector privado para un papel importante en la expansión de la base de investigación para mejorar los programas de MIP y promover la coordinación esencial entre disciplinas tales como Agronomía, Entomología, Horticultura, Fitopatología y Economía.

Los beneficios de esta cooperación incluyen:

  • tecnología para ratas variables de apreciación que permitan ajustar las aplicaciones de agroquímicos para necesidades específicas dentro de los campos de un cultivo.
  • agricultura de precisión  que integre elementos tales como posicionamiento global y tecnología láser con énfasis en sistemas de manejo integral de la finca para hacer máxima la rentabilidad.
  • aplicación de Sistemas de Información Geográfica (Geographic Information Systems o GIS) para el manejo de agroecosistemas de modo que se hagan máximos insumos tales como los agroquímicos a la vez que se reducen los problemas de contaminación del suelo y el agua. El proyecto Ag-Chems de Oklahoma es un ejemplo diseñado para anticipar los problemas de contaminación del agua y el suelo que resultan de las aplicaciones de pesticidas y fertilizantes.
  • Tecnologías de Punto de Control Crítico de Análisis de Peligros (Hazard Analysis Critical Control Point o HACCP) para definir los puntos críticos de control dentro de los sistemas de producción y procesamiento. El objeto de esta tecnología es monitorear los estados de producción o procesamiento en los cuales los riesgos de contaminación microbial o por pesticidas sean máximos (Cuperus et al. 1991).
  • programas de computador para apoyo de las decisiones desarrollados tanto en el sector público como en el privado, que permita a quienes practican el MIP completar los estimados de costo/beneficio para una variedad de componentes de manejo tales como aplicaciones de pesticidas o examinar la rentabilidad de sistemas completos a nivel de finca.
  • plantas y animales modificados por ingeniería genética con características para mejorar la productividad y reducir el daño debido a una variedad de grupos de plagas. Ejemplos actuales incluyen Bt cotton (Bt algodonero), Bt corn (Bt maíz), y soya resistente a glifosato.
  • movimiento del manejo de plagas en áreas urbanas de control unilateral de plagas con pesticidas químicos a métodos integrados que enfaticen inspecciones e identificación de los problemas, con aseo, trampas y otros controles no químicos empleados para regular las plagas (Bennett y Owens 1986).

El alcance de la implementación del  MIP continuará cambiando mucho en el futuro. Lo que comenzó como enfoques limitados para promover integración de los métodos de control de plagas claves y dar guías para las decisiones en relación con las aplicaciones de pesticidas está evolucionando a un enfoque sistemático basado en ecología (Cate y Hinckle 1994). Donde antes hubo una cooperación limitada entre disciplinas, ahora hay equipos compuestos por científicos de varias disciplinas que trabajan con consultores y productores para incorporar un manejo de plagas efectivo en los sistemas de producción. La complejidad de estos sistemas requiere una experiencia de base amplia para enfocar asuntos tales como las recomendaciones del momento y la eficacia del control de plagas; el manejo del creciente problema de la resistencia a pesticidas; enfocar el tema de la seguridad de los trabajadores; evitar la contaminación de los suelos y el agua por los agroquímicos; y asegurar que los alimentos no contengan residuos dañinos de pesticidas. Aunque en el futuro cercano se deberán manejar estos temas, es importante asegurar una efectiva transición de los programas de control de plagas con una gran dependencia en los pesticidas químicos con los de MIP que son intensos en aspectos biológicos y están basados en ecología. Un reporte reciente de la Unión de Consumidores dice que cada vez se está haciendo más evidente que la forma como controlamos los problemas de plagas está en una encrucijada con la necesidad de reducir la dependencia de los enfoques químicos (Benbrook et al. 1996). Se debe adoptar una estrategia de organización para aumentar la aceptación de los enfoques integrados mediante; 1) suministro de educación de gran alcance que involucre esfuerzos coordinados de especialistas de extensión, representantes de la industria y asesores privados, y 2) hacer énfasis en una coordinación regional y nacional para la preparación y diseminación de materiales educativos.

Quienes desarrollan e implementan la tecnología de MIP deben se proactivos en el diseño de sistemas de entrega de la información. Este reto tiene varios aspectos incluyendo comunicación efectiva de la información de la investigación a los especialistas de extensión para promover la formulación y entrega de los programas integrados; dar asesoría oportuna a las personas que trabajan en MIP sobre la situación de las poblaciones de plagas, lo cual es esencial para la adopción de programas basados en ecología; y retroalimentación para los científicos de parte de quienes practican el MIP en cuanto a la efectividad de los programas. También, el flujo tradicional de información del investigador hacia el especialista en extensión, hacia quienes practican el MIP que incluya a los asesores agrícolas y hacia representantes de los negocios agrícolas. Las tendencias actuales indican que el servicio cooperativo de extensión se está volviendo una fuente secundaria de información, especialmente en lo relacionado con la asesoría para los tratamientos, papel que es asumido cada vez más por el sector privado (Cuperus y Berberet 1994) (Tablas 3 y 4).

Tabla 3. Fuentes de Información Usadas en la Toma de Decisiones en Relación con el Control de Plagas en Sistemas de Producción de Plantas, Oklahoma, 1994

 

Información Sobre Tipo de Plaga (% de quienes respondieron*)

Fuente de Información

Insecto

Patógeno

Maleza

Vivero/centro de jardinería

26

25

26

Miembro de la familia

18

17

17

Folleto del fabricante

15

13

14

Servicio Cooperativo de Extensión

10

11

10

Venta de productos agrícolas

5

5

5

Amigos

4

4

4

Revistas/catálogos

3

3

3

TV/radio

<1

<1

<1

Periódicos

<1

<1

<1

Etiqueta del recipiente

<1

0

0

No respondió

19

22

21

*Los totales exceden 100% debido al redondeo.

 

Tabla 4. Fuentes de Información Usadas por Agricultores para Tomar las Decisiones para Control de Plagas en Maní, Oklahoma, 1996

Fuentes

Porcentaje de quienes respondieron

Asesor profesional

33

Aplicador aéreo

25

Representante de ventas de agroquímicos

22

Servicio Cooperativo de Extensión

17

Asesoría de Oklahoma Mesonet

2

 Lo que sigue es evidencia adicional de las tendencias a que quienes cultivan productos agrícolas reciban la información del sector privado:

  • los asesores privados han aumentado de ninguno en 1990 a más de 20,000 en 1996 (Reetz 1997).
  • los asesores agrícolas independientes han aumentado de 0 en 1978 a los niveles actuales de más de 450 compañías en 40 estados (Reetz 1997).
  • la integración vertical por medio de contratos que especifican la clase de producción y los métodos de manejo de plagas que serán usados para frutas, hortalizas, carne y algunos otros productos agrícolas ahora tiene una gran influencia sobre la forma como la información es transferida a los productores.
  • aunque la industria privada ha expandido mucho sus actividades en relación con el manejo total de los cultivos, incluyendo el MIP, los empleados de extensión en muchos estados han sido reducidos hasta en 33%, y los empleados que quedan dedican mucho más tiempo a asuntos sociales y del medio ambiente a expensas del énfasis agrícola tradicional.

Aunque el reto de la transferencia de la información a quienes realizan el MIP en agricultura es grande, el reto de comunicarse con la población urbana es aún mayor. Hemos expresado la opinión de que quienes viven en centros urbanos deben ser comprometidos de una manera activa en toma de decisiones bien informada para mantener la calidad de su medio ambiente, y del mismo modo, que tengan una comprensión de los aspectos que aseguran el suministro abundante y seguro de alimentos y fibras que vendrán en el futuro de los sistemas de producción agrícola. Los sistemas de comunicación tales como los medios masivos e Internet deben ser empleados para llegar al gran número de gente que reside en áreas urbanas (Thompson y Kelvin 1996). Modestos programas que comenzaron en escuelas para promover la conciencia medioambiental pueden ser expandidos en un sentido más global para enseñar a los jóvenes cómo preservar la calidad del medio ambiente urbano en el cual viven. Las reuniones de productores, los días de campo y las hojas informativas que han sido la principal forma del trabajo de extensión agrícola nunca alcanzarán el volumen de gente necesario para llegar a la mayoría en pueblos y ciudades en un nivel educacional. Falta mucho trabajo para preparar la estructura organizacional y reclutar el personal necesario para este esfuerzo educacional.

En resumen, creemos que los principios del MIP son esenciales para la sostenibilidad de los sistemas de producción agrícola. La implementación de programas de MIP es esencial para la producción rentable de un suministro sano y abundante de alimentos a la vez que se reducen al mínimo los peligros de la contaminación del medio ambiente que podrían poner en peligro ecosistemas completos. Para hacer la transición de un manejo de plagas basado en productos químicos a uno con base en estrategias ecológicas de manejo, los sistemas de producción y procesamiento deben desarrollar de manera agresiva los recursos humanos y de información necesarios. Solo mediante la mejora de los recursos de investigación y educación se podrán garantizar la seguridad y rentabilidad de la producción y el procesamiento de alimentos y fibras. Existe una oportunidad única para que el MIP traiga mayor beneficio tanto a los medios ambientes agrícolas como a los urbanos.

Referencias Citadas

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Última
modificación: viernes 4 de julio de 1997
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